Del dicho al hecho

La realidad económico-política y el discurso presidencial.

22 Noviembre 2003
Por Angel Anaya

BUENOS AIRES.- El Presidente, al igual que su esposa, han advertido que no demonizarán el futuro Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y que el tema debe descargarse de ideologías para analizarlo sin eslóganes ni consignas. También la advertencia del titular de Caritas, monseñor Casaretto, sobre el peligro de fomentar la vagancia mediante subsidios sociales, ha contado con la adhesión presidencial, mientras la semana se cierra con la refirmación oficial de que no habrá retroceso en la política de privatizaciones hacia la órbita estatal. Los últimos días han sido particularmente elocuentes para demostrar que la imagen sugerida por muchos gestos y mensajes de Néstor Kircher se aleja apreciablemente de la realidad fundamental. El Presidente suele abusar del exuberante perfil setentista, pero su proyecto se define mejor cada vez que menciona al pasar en sus discursos improvisados -los que más le gustan, pues le fastidian los escritos por colaboradores- la expresión "capitalismo sano". A propósito de monseñor Casaretto, Kirchner lamenta que no pueda realizarse un registro nacional de subsidiados -como pidió transitoriamente el obispo- pues su complejidad no aseguraría su beneficio.

Carisma a prueba
Tal diferencia entre lo aparente y lo real de la orientación presidencial no podrá ser un modelo de gestión permanente, pues no hay carisma que aguante esa prueba, por lo que el gobierno deberá satisfacer en algún momento a quienes confiaron en la imagen sin advertir la dirección de los hechos. Los que tienen esto muy claro son los líderes piqueteros más duros, y lo están denunciado a gritos. Y tambien los negociadores, que buscan mimetizarse partidocráticamente en el heterogéneo peronismo para servir a Kirchner en la gran interna justicialista prevista a partir de la recomposición legislativa de diciembre. Los números en la Cámara de Diputados favorecen al duhaldismo -alrededor de 40-, pero nada indica hasta el momento que Kirchner no podrá seguir presionando decisiones con relativa facilidad. En el Senado las incógnitas son mayores, mas de ninguna de las dos ramas del Congreso deben esperarse acciones pesadas contra el Presidente: el peronismo siempre cuida el poder para mantenerlo, como pudo observarse una vez más durante los azarosos tiempos que siguieron a la crisis de la Alianza.
El caso de Santiago del Estero, donde el reducto más antiguo del viejo modelo político enfrenta ahora otra grave secuela de corrupción, es, aunque no lo parezca, el tema que circunstancialmente más irrita a Kirchner y afecta a su mensaje depurador. Tanto es así que ha resuelto aguardar a una reunión con Eduardo Duhalde, tal vez en las próximas horas, para analizar la intervención federal de la provincia, que podría alcanzar al Poder Ejecutivo, es decir, al matrimonio Juárez, calificado por un hombre que suele transparentar el pensamiento presidencial, como "una mancha política intolerable que no merecemos". (De nuestra Sucursal)

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