17 Noviembre 2003 Seguir en 
Aunque de a poco los bancos están volviendo a prestar dinero -su principal negocio-, los banqueros se quejan porque no hay demanda de préstamo por parte de las empresas, pequeñas, medianas o grandes. Los empresarios, por su parte, sostienen que todavía no se observan condiciones favorables para poder acceder al crédito.
El industrial textil Alejandro Martí puntualizó que si bien han bajado las tasas, siguen siendo altas "para un mercado que no está en expansión sino en recuperación, como eran elevadas ya en la época de la convertibilidad". Según el empresario, la solución tiene que empezar porque el país resuelva su situación con sus acreedores. "Entonces volverá el crédito incentivador de inversiones y de desarrollo; hoy ni los bancos ni las empresas se quieren exponer", dijo.
El presidente de la Asamblea de Pequeñas y Medianas Empresas, Eduardo Temkin, señaló por su parte que el Banco Central tiene normas exageradamente duras para calificar a las empresas. "Según el Veraz, cualquiera que se haya atrasado, aunque siga pagando sus deudas, está calificado como incobrable y los bancos no pueden prestarle porque si lo hacen, el Central los castiga", subrayó. El dirigente afirmó que entre un 60 y un 80% de las PyME está en esa situación.
Sergio Fara, titular de la Unión Cañeros Independientes (UCIT), comentó que en el campo el panorama es similar. "Los créditos son caros, inaccesibles para pequeños y medianos productores; tendrían que existir préstamos de bajos intereses, que en un momento de estabilidad como el que vivimos, no deberían ir más allá del 2% anual", sostuvo.
El productor cañero destacó que los bancos están pidiendo garantías reales (hipotecas o prendas), a la vez que el sector ya tiene hipotecas que no puede pagar y se encuentra altamente endeudado.
Márgenes reducidos
El presidente de la Federación Económica de Tucumán, Humberto Sánchez, consideró que el problema es grave. "Los costos financieros actuales, aunque hayan bajado las tasas, son demasiado altos para los márgenes de utilidades que tiene el comercio; no hay fluidez de ventas debido a la caída del poder adquisitivo de los consumidores. La gran mayoría de los comerciantes no es sujeto de crédito, como les pasa también a los agricultores y a muchos industriales", agregó.
Desde el sector de la construcción, el presidente de la filial local de la Cámara Argentina de la Construcción, Antonio Viola, indicó que el sector, "tradicionalmente no tuvo acceso al crédito". Con todo, indicó que los bancos privados tienen tasas que todavía son caras y plazos demasiado cortos.
"Pero el problema principal no es que nosotros no tengamos crédito sino que no hay préstamos hipotecarios a largo plazo -15 años por lo menos-, de manera que si construimos barrios o edificios, no tenemos a quién verdérselos después, aun cuando hubiéramos conseguido financiamiento propio", destacó.
Sólo consultas
El gerente de un banco de origen extranjero que lanzó al mercado una variada línea de créditos para empresas admitió que hasta ahora sólo han recibido consultas. "No se realizó ninguna operación todavía", dijo. El ejecutivo de otra entidad bancaria señaló que se analiza la posibilidad de ofrecer al público préstamos prendarios o hipotecarios, pero subrayó que la incertidumbre económica todavía no permite correr riesgos.
El industrial textil Alejandro Martí puntualizó que si bien han bajado las tasas, siguen siendo altas "para un mercado que no está en expansión sino en recuperación, como eran elevadas ya en la época de la convertibilidad". Según el empresario, la solución tiene que empezar porque el país resuelva su situación con sus acreedores. "Entonces volverá el crédito incentivador de inversiones y de desarrollo; hoy ni los bancos ni las empresas se quieren exponer", dijo.
El presidente de la Asamblea de Pequeñas y Medianas Empresas, Eduardo Temkin, señaló por su parte que el Banco Central tiene normas exageradamente duras para calificar a las empresas. "Según el Veraz, cualquiera que se haya atrasado, aunque siga pagando sus deudas, está calificado como incobrable y los bancos no pueden prestarle porque si lo hacen, el Central los castiga", subrayó. El dirigente afirmó que entre un 60 y un 80% de las PyME está en esa situación.
Sergio Fara, titular de la Unión Cañeros Independientes (UCIT), comentó que en el campo el panorama es similar. "Los créditos son caros, inaccesibles para pequeños y medianos productores; tendrían que existir préstamos de bajos intereses, que en un momento de estabilidad como el que vivimos, no deberían ir más allá del 2% anual", sostuvo.
El productor cañero destacó que los bancos están pidiendo garantías reales (hipotecas o prendas), a la vez que el sector ya tiene hipotecas que no puede pagar y se encuentra altamente endeudado.
Márgenes reducidos
El presidente de la Federación Económica de Tucumán, Humberto Sánchez, consideró que el problema es grave. "Los costos financieros actuales, aunque hayan bajado las tasas, son demasiado altos para los márgenes de utilidades que tiene el comercio; no hay fluidez de ventas debido a la caída del poder adquisitivo de los consumidores. La gran mayoría de los comerciantes no es sujeto de crédito, como les pasa también a los agricultores y a muchos industriales", agregó.
Desde el sector de la construcción, el presidente de la filial local de la Cámara Argentina de la Construcción, Antonio Viola, indicó que el sector, "tradicionalmente no tuvo acceso al crédito". Con todo, indicó que los bancos privados tienen tasas que todavía son caras y plazos demasiado cortos.
"Pero el problema principal no es que nosotros no tengamos crédito sino que no hay préstamos hipotecarios a largo plazo -15 años por lo menos-, de manera que si construimos barrios o edificios, no tenemos a quién verdérselos después, aun cuando hubiéramos conseguido financiamiento propio", destacó.
Sólo consultas
El gerente de un banco de origen extranjero que lanzó al mercado una variada línea de créditos para empresas admitió que hasta ahora sólo han recibido consultas. "No se realizó ninguna operación todavía", dijo. El ejecutivo de otra entidad bancaria señaló que se analiza la posibilidad de ofrecer al público préstamos prendarios o hipotecarios, pero subrayó que la incertidumbre económica todavía no permite correr riesgos.







