16 Noviembre 2003 Seguir en 
En el mundo, las empresas, por el conocimiento que tienen del mercado y de la gente, por la libertad de pensamiento y por las buenas prácticas de gerenciamiento, demandan de la investigación y el desarrollo. Esto lo aplican invirtiendo hasta el producto final.
La mayoría de los tucumanos no sabe lo que hacen los científicos locales desde importantes centros como PROIMI biotecnología, pionero desde 1978 en el área de fermentaciones y escalamiento de procesos biotecnológicos o el CERELA, centro de referencia de lactobacilos desde 1976. Incluso se desconoce lo que realizan los más antiguos como la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres y la Fundación Miguel Lillo.
Tucumán es un polo científico en Latinoamérica y pocos empresarios -menos los locales- toman en serio la ciencia y la tecnología generada o comprada.
Por esto sigue pendiente el desafío de mejorar la relación de la ciencia con la industria y la producción, lo que en definitiva es un enorme negocio.
En las recientes jornadas de vinculación tecnológica y de transferencia de esta a los sectores de la producción, empresas líderes de la Argentina: Atanor, Sidus, y CRH Hansen promocionaron a través de su testimonio -formidable- la actual ejecución de la ciencia con los locales.
Así, la actividad del conocimiento se aplica en la áreas de la agricultura, la biología, el sector salud, la ingeniería, los materiales y el medio ambiente.
En el mundo, las nuevas ideas están cambiando a la industria, logrando que velozmente mejore la productividad. Ahora -prácticamente- ningún producto tiene un solo uso o aplicación, o su mercado cautivo.
El precio del éxito
El desafío es formalizar nuevas alianzas -como las pocas que existen- entre el capital y la investigación. Negociando el know-how entre las empresas y los centros de investigación. La compra de tecnología es el precio a pagar para tener éxito y Tucumán acredita con sus instituciones y la tarea de sus científicos ser un polo, con una formidable experiencia para crecer.
Pero, un medio que no premia, ni aprovecha, ni reconoce esto, tampoco sanciona, ni castiga.
En otro orden, en la segunda semana del mes en curso, los mercados están irregulares, hubo ruedas en baja para las acciones líderes. Y en los próximos días la Bolsa, ahora con menos volumen, tendrá ruedas que seguirán testeando el objetivo de alcanzar los 1.000 puntos en el índice Merval, que tiene muy buen rendimiento.
La mayoría de los tucumanos no sabe lo que hacen los científicos locales desde importantes centros como PROIMI biotecnología, pionero desde 1978 en el área de fermentaciones y escalamiento de procesos biotecnológicos o el CERELA, centro de referencia de lactobacilos desde 1976. Incluso se desconoce lo que realizan los más antiguos como la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres y la Fundación Miguel Lillo.
Tucumán es un polo científico en Latinoamérica y pocos empresarios -menos los locales- toman en serio la ciencia y la tecnología generada o comprada.
Por esto sigue pendiente el desafío de mejorar la relación de la ciencia con la industria y la producción, lo que en definitiva es un enorme negocio.
En las recientes jornadas de vinculación tecnológica y de transferencia de esta a los sectores de la producción, empresas líderes de la Argentina: Atanor, Sidus, y CRH Hansen promocionaron a través de su testimonio -formidable- la actual ejecución de la ciencia con los locales.
Así, la actividad del conocimiento se aplica en la áreas de la agricultura, la biología, el sector salud, la ingeniería, los materiales y el medio ambiente.
En el mundo, las nuevas ideas están cambiando a la industria, logrando que velozmente mejore la productividad. Ahora -prácticamente- ningún producto tiene un solo uso o aplicación, o su mercado cautivo.
El precio del éxito
El desafío es formalizar nuevas alianzas -como las pocas que existen- entre el capital y la investigación. Negociando el know-how entre las empresas y los centros de investigación. La compra de tecnología es el precio a pagar para tener éxito y Tucumán acredita con sus instituciones y la tarea de sus científicos ser un polo, con una formidable experiencia para crecer.
Pero, un medio que no premia, ni aprovecha, ni reconoce esto, tampoco sanciona, ni castiga.
En otro orden, en la segunda semana del mes en curso, los mercados están irregulares, hubo ruedas en baja para las acciones líderes. Y en los próximos días la Bolsa, ahora con menos volumen, tendrá ruedas que seguirán testeando el objetivo de alcanzar los 1.000 puntos en el índice Merval, que tiene muy buen rendimiento.







