“Me enteré de que el acta había sido adulterada recién hace dos semanas”, dijo el comisario Brito
El ex jefe de la Regional Norte fue el último testigo en declarar en el juicio que se sigue contra tres ex policías por falsificación de actas. Héctor Rubén Brito apuntó principalmente contra el ex jefe de la comisaría de Raco, Enrique García, a quien trató de “mentiroso”.
11 Diciembre 2013 Seguir en 
“¡Rubén querido, lo encontré al cuerpo!”. Con esas palabras recibió el comisario Enrique García al jefe de la Regional Norte, Héctor Rubén Brito, la tarde del 11 de marzo de 2006 al costado de la ruta 341, en la localidad de Tapia. Así lo declaró este último ante los jueces Carlos Caramuti, Dante Ibáñez y Emilio Páez de la Torre, y resaltó que García (quien era jefe de la comisaría de Raco) estaba muy efusivo. “Me abrazó contento, como si la hubiera encontrado viva”, recordó Brito.
El ex jefe de la Regional Norte (actualmente detenido e imputado por encubrimiento) fue el último testigo que declaró en el juicio que se sigue contra García y los ex policías Manuel Yapura y Roberto Lencina por haber falsificado las actas del hallazgo del cuerpo de Paulina Lebbos.
El debate comenzó una hora tarde ayer y tuvo un solo cuarto intermedio. Fue cuando Páez de la Torre interrumpió la audiencia para leer un mensaje de texto que llegó a su celular. “Hay tiros y la gente se está metiendo en las cocheras de los edificios”, le advertían. Con tono de preocupación, el tribunal pidió un receso de cinco minutos para analizar la gravedad de lo que sucedía afuera del Palacio de Tribunales. Finalmente resolvieron continuar con la audiencia, pero hasta las 13.
“García mintió”
El suspiro de Brito antes de empezar a hablar retumbó en las paredes de la sala. Lo primero que contó fue que conducía su auto con destino a Monteros la tarde del 11 de marzo de 2006, cuando García lo llamó por teléfono para avisarle que había encontrado un cuerpo y que podría ser el de Paulina. Mientras giraba para regresar al lugar del hallazgo, en el kilómetro tres de la ruta 341, Brito llamó por teléfono a sus superiores. “Barrera, me acaba de hablar García, dice que encontraron un cuerpo y que podría ser el de la chica desaparecida”, aseguró que le comunicó a quien en ese entonces era subjefe de Policía, Nicolás Barrera. Y agregó que lo mismo hizo con el jefe de Policía, Hugo Sánchez.
Brito afirmó que cuando llegó al lugar del hecho García lo recibió con efusividad. “Pienso que es Paulina Lebbos porque tiene una remera rosa y una pulsera”, dijo que le comentó el comisario de Raco. El ex jefe de Regional agregó que se acercó al cuerpo, pero no pudo distinguir ni siquiera si era hombre o mujer. “No vi el cuerpo de una persona, vi algo medio raro”, respondió tras ser consultado por el tribunal.
Según su relato, poco después llegaron al lugar las autoridades policiales, el secretario de Seguridad Eduardo Di Lella y el fiscal Alejandro Noguera. “Resuelven llamar al señor (Alberto) Lebbos, pero él no estaba seguro al 100% de que sea su hija, entonces el fiscal dispuso que se continuara con la medida al día siguiente” porque ya había caído la noche, siguió contando Brito.
En ese momento -siempre de acuerdo al relato del testigo- todos se retiraron del lugar y quedaron algunos policías custodiando el cuerpo.
Cinco renglones más
Brito regresó a la comisaría de Raco junto a García y comenzaron a redactar el acta de las tareas desarrolladas durante el día. El ex jefe de Regional aclaró que sólo participó de la redacción a modo de solidaridad con su compañero, pues consideraba que García había sido el protagonista de la jornada por haberse atribuido el hallazgo del cuerpo.
El testigo relató que a la mañana siguiente tuvo un problema con el auto y no pudo llegar a tiempo al kilómetro tres de la ruta 341. “Llegué preocupado y con vergüenza porque ya era tarde. El cuerpo ya estaba en la Unidad de Traslado y las autoridades se habían retirado”, contó Brito. “Entonces me fui a desayunar a una estación de servicios de Ticucho con el comisario Rojas -añadió- y escuchamos que en una radio decían que el cuerpo había sido encontrado por los hermanos (Marcelo y Sergio) Goitea. Ahí me di cuenta de que García estaba en problemas”.
El ex jefe de Regional recordó que esa versión fue cobrando fuerza. “Le costó la renuncia al ministro (Pablo Baillo) y a mí me pasaron a disponibilidad de forma apresurada e injusta”, señaló. Más tarde, Brito fue ascendido y lo pusieron a cargo de la Dirección General de Bomberos. Después se jubiló.
Hace dos semanas, el fiscal Diego López Ávila pidió su detención y lo acusó de encubrimiento. Según dijo ayer Brito, se enteró de que el acta del 11 de marzo de 2006 había sido adulterada recién el día que tuvo que declarar ante López Ávila. “Ahí me di cuenta de que García había agregado cinco renglones”, indicó. “¿Por qué cree que lo hizo?”, le preguntaron. “Para que entren en escena los Goitea tuvo que agregar sus nombres. No logro entender por qué García hizo todo esto en vez de asumir que se equivocó. Tal vez se imaginó que iba a ser ascendido por decir que había encontrado él el cuerpo”, sostuvo. Y concluyó: “todos sabían que habían cambiado el acta menos yo”.
El ex jefe de la Regional Norte (actualmente detenido e imputado por encubrimiento) fue el último testigo que declaró en el juicio que se sigue contra García y los ex policías Manuel Yapura y Roberto Lencina por haber falsificado las actas del hallazgo del cuerpo de Paulina Lebbos.
El debate comenzó una hora tarde ayer y tuvo un solo cuarto intermedio. Fue cuando Páez de la Torre interrumpió la audiencia para leer un mensaje de texto que llegó a su celular. “Hay tiros y la gente se está metiendo en las cocheras de los edificios”, le advertían. Con tono de preocupación, el tribunal pidió un receso de cinco minutos para analizar la gravedad de lo que sucedía afuera del Palacio de Tribunales. Finalmente resolvieron continuar con la audiencia, pero hasta las 13.
“García mintió”
El suspiro de Brito antes de empezar a hablar retumbó en las paredes de la sala. Lo primero que contó fue que conducía su auto con destino a Monteros la tarde del 11 de marzo de 2006, cuando García lo llamó por teléfono para avisarle que había encontrado un cuerpo y que podría ser el de Paulina. Mientras giraba para regresar al lugar del hallazgo, en el kilómetro tres de la ruta 341, Brito llamó por teléfono a sus superiores. “Barrera, me acaba de hablar García, dice que encontraron un cuerpo y que podría ser el de la chica desaparecida”, aseguró que le comunicó a quien en ese entonces era subjefe de Policía, Nicolás Barrera. Y agregó que lo mismo hizo con el jefe de Policía, Hugo Sánchez.
Brito afirmó que cuando llegó al lugar del hecho García lo recibió con efusividad. “Pienso que es Paulina Lebbos porque tiene una remera rosa y una pulsera”, dijo que le comentó el comisario de Raco. El ex jefe de Regional agregó que se acercó al cuerpo, pero no pudo distinguir ni siquiera si era hombre o mujer. “No vi el cuerpo de una persona, vi algo medio raro”, respondió tras ser consultado por el tribunal.
Según su relato, poco después llegaron al lugar las autoridades policiales, el secretario de Seguridad Eduardo Di Lella y el fiscal Alejandro Noguera. “Resuelven llamar al señor (Alberto) Lebbos, pero él no estaba seguro al 100% de que sea su hija, entonces el fiscal dispuso que se continuara con la medida al día siguiente” porque ya había caído la noche, siguió contando Brito.
En ese momento -siempre de acuerdo al relato del testigo- todos se retiraron del lugar y quedaron algunos policías custodiando el cuerpo.
Cinco renglones más
Brito regresó a la comisaría de Raco junto a García y comenzaron a redactar el acta de las tareas desarrolladas durante el día. El ex jefe de Regional aclaró que sólo participó de la redacción a modo de solidaridad con su compañero, pues consideraba que García había sido el protagonista de la jornada por haberse atribuido el hallazgo del cuerpo.
El testigo relató que a la mañana siguiente tuvo un problema con el auto y no pudo llegar a tiempo al kilómetro tres de la ruta 341. “Llegué preocupado y con vergüenza porque ya era tarde. El cuerpo ya estaba en la Unidad de Traslado y las autoridades se habían retirado”, contó Brito. “Entonces me fui a desayunar a una estación de servicios de Ticucho con el comisario Rojas -añadió- y escuchamos que en una radio decían que el cuerpo había sido encontrado por los hermanos (Marcelo y Sergio) Goitea. Ahí me di cuenta de que García estaba en problemas”.
El ex jefe de Regional recordó que esa versión fue cobrando fuerza. “Le costó la renuncia al ministro (Pablo Baillo) y a mí me pasaron a disponibilidad de forma apresurada e injusta”, señaló. Más tarde, Brito fue ascendido y lo pusieron a cargo de la Dirección General de Bomberos. Después se jubiló.
Hace dos semanas, el fiscal Diego López Ávila pidió su detención y lo acusó de encubrimiento. Según dijo ayer Brito, se enteró de que el acta del 11 de marzo de 2006 había sido adulterada recién el día que tuvo que declarar ante López Ávila. “Ahí me di cuenta de que García había agregado cinco renglones”, indicó. “¿Por qué cree que lo hizo?”, le preguntaron. “Para que entren en escena los Goitea tuvo que agregar sus nombres. No logro entender por qué García hizo todo esto en vez de asumir que se equivocó. Tal vez se imaginó que iba a ser ascendido por decir que había encontrado él el cuerpo”, sostuvo. Y concluyó: “todos sabían que habían cambiado el acta menos yo”.
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