Relajate, confiá en vos y andá a rendir

Aunque se haya estudiado para aprobar una materia, algunos pensamientos negativos generan un grado de ansiedad elevado queafecta el rendimiento. Una psicóloga explica por qué pasa esto y cómo se puede resolver desde la terapia cognitiva conductual

Mirta Isabel Lazzaroni
Por Mirta Isabel Lazzaroni 25 Noviembre 2013

Estamos en tiempo de exámenes. Te has llevado materias -si estás en el secundario- o tenés que rendir obligatoriamente -si estás en la facultad-. Has estudiado, como generalmente lo hacés. Pero tenés miedo a que te pase lo mismo que en situaciones anteriores: que al momento de rendir te quedás "en blanco", bloqueado, o te ponés tan nervioso que no te acordás las respuestas que tenés que dar y que hasta el día anterior las sabías perfectamente.

Cuando pasan estas cosas es muy probable que sufras ansiedad ante los exámenes. Es decir, un nerviosismo más intenso que lo común y que les pasa a muchos jóvenes. Esa ansiedad extrema interfiere en la concentración y en el rendimiento. Pero no es insalvable, y con ayuda podés superarla.

La psicóloga María José Sepúlveda, del Círculo Cognitivo del Jardín, cuenta que aplicando el modelo cognitivo conductual ha logrado ayudar a muchos pacientes con este problema. "Quienes sufren este tipo de ansiedad sienten un miedo persistente y excesivo a ser evaluados o humillados. Desde la terapia cognitiva apuntamos a cambiar el pensamiento y el comportamiento del paciente ante sus síntomas", explica.

La especialista subraya la importancia de que los familiares comprendan la angustia del joven. "Por lo general, son chicos muy sobreexigidos, perfeccionistas, obsesivos, que son evaluados por los padres de acuerdo con su rendimiento académico", dice.

Sepúlveda recuerda el caso particular de un estudiante de Medicina, de 23 años, cuyo padre es un conocido médico de la provincia (por esas razones la licenciada pidió que no se publique el nombre del joven).

Este chico sufría esa gran ansiedad y angustia antes de un examen. Entonces, cambiaba las fechas en que tenía que rendir porque sentía que no podía abarcar todos los contenidos de la materia. En realidad, evitaba ser evaluado, para no enfrentarse con la situación de llegar a fallar. También tenía dificultades para concentrarse durante las clases. Sin embargo, su Coeficiente Intelectual (CI) era alto y no tenía antecedentes de fracasos académicos, salvo dos exámenes que había desaprobado en el último año, según la descripción de la especialista.

Frases para pensar

¿Por qué este estudiante sufría tanto antes de dar un examen? Sepúlveda, durante la terapia, detectó las creencias o actitudes disfuncionales más frecuentes que presentaba.

Él se decía cosas como "no me puedo presentar por que no sé todo", "tengo que saber para un 10 para estar tranquilo", "no puedo ir a pasar vergüenza". Esto es lo que se considera perfeccionismo.

También pensaba: "no aguanto sentirme intranquilo. Otro fracaso sería terrible para mí. No veo la hora de que termine todo esto". Estas frases se corresponden a una baja tolerancia a la frustración.

La autoexigencia se expresaba en frases como "me debo acordar de todo", "no puedo tener un mal rendimiento", "debo ir más rápido", "no puedo avanzar como quisiera".

También registraba lo que se denomina tremendismo por el éxito: "no me puedo permitir una baja nota", "de solo pensar que fracasaré me duele el pecho; sería horrible para mí", "sería un desastre no aprobar".

Asimismo, se decía: "siento que no sé nada; no me acordaré", "no podré afrontar todo esto", "no tiene sentido que mis padres gasten plata en mí", lo que se considera una autodevaluación.

Y, además, se sentía culpable. "Soy un desastre; no sirvo para esto. Soy un inútil. No sirvo para estudiar", "perdí tiempo y dinero para nada", "mis padres se avergonzarán de mí; los he defraudado".

A no preocuparse

Si alguna o varias de estas frases te resuenan, tal vez estás viviendo una situación parecida. Y no es para preocuparse.

El estudiante de Medicina logró superar su ansiedad con una terapia de alrededor de tres meses, durante los cuales aprendió técnicas de relajación, desarrolló nuevos hábitos de estudio, aprendió a identificar y a modificar sus pensamientos catastróficos y adquirió habilidades sociales para afrontar los exámenes.

"Actualmente es un profesional exitoso", destaca Sepúlveda.

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Claves para perder el miedo

1 Relajación

Si el alumno está relajado y tranquilo va a tener un mejor rendimiento, podrá focalizarse en el momento presente y manejar los pensamientos que no le sirven.

2 Estrategias

El estudiante debe tener en cuenta sus actividades y organizarse según el tiempo real con que cuenta, adaptándolo al programa de estudio.

3 Pensamientos 

Cuando el estudiante logra captar un pensamiento distorsionado, debe identificarlo, cuestionarlo, desafiarlo y cambiarlo por otro más adaptativo o funcional.

4 Terapia de grupo

Hacer sesiones grupales le permitirá intercambiar con otros participantes que tienen las mismas dificultades. Se ayudan, por ejemplo, ensayando los exámenes.

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