La trilla del trigo es la peor en 10 años

Evaluación del jefe de la sección Granos de la Estación Experimental de Tucumán, Mario Devani.

01 Noviembre 2003
La sequía, las heladas y el granizo fueron los factores que hicieron que la campaña de trigo que se desarrolla en Tucumán sea la peor de los últimos 10 años, según evaluó el jefe de la sección Granos de la Estación Experimental, Mario Devani. Estos inconvenientes afectarían los ingresos de los productores en el orden de los U$S 20 millones.
"Los rindes son peores que los que habíamos calculado semanas atrás", reseñó el especialista. En general, se cosechan lotes con rendimientos que oscilan entre los 500 y los 1.200 kilos por hectárea. "No se puede sacar un rinde promedio todavía, porque los valores son muy dispares de un campo a otro", apuntó Devani. Los actuales volúmenes son muy bajos si se los compara con los logrados el año pasado, de entre los 1.200 y los 2.300 kilos por hectárea.
En Tucumán, la superficie sembrada con trigo alcanza las 145.000 hectáreas, a lo que hay que sumar los campos sembrados con el grano por productores tucumanos en las provincias vecinas. El año pasado se sembraron 180.000 hectáreas con este grano, lo que derivó en una producción de 270.000 toneladas.

Limpian los terrenos
Devani contó que la campaña está signada por los problemas. "Hay toda una franja de unas 2.000 o 3.000 hectáreas, en la zona de La Cruz (Burruyacu), que fue afectada por la piedra; allí en muchos lotes se dejó de trillar porque se están obteniendo rindes de entre 100 y 200 kilos la hectárea. Con esos valores no conviene trillar", señaló.
Devani dejó en claro, sin embargo, que algunos de los productores que sufrieron esas pérdidas cosechan los campos para limpiarlos. También hay muchos lotes que sufrieron los embates de heladas, y que están logrando rindes que rondan entre los 200 y los 400 kilos por hectárea.
"La campaña de trigo es muy mala; se podría decir que es la peor de los últimos 10 años", sintetizó Devani. El proceso comenzó con bajos niveles de humedad, por la falta de aporte de lluvias en agosto y setiembre,; a esta situación se sumaron períodos que alternaron altas y bajas temperaturas, desfavorables para el cultivo.

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