01 Noviembre 2003 Seguir en 
Los Angeles.- La lluvia que cayó ayer sobre California ayudó a extinguir parte del fuego que había sido alimentado por altas temperaturas y fuertes vientos, en uno de los peores incendios en la historia de este Estado norteamericano. Sin embargo, a más de una semana del inicio del desastre ambiental, la ayuda climática llegó tarde para más de 3.000 familias que perdieron sus viviendas. Lujosas mansiones de ricos y famosos se convirtieron en cenizas cuando el fuego atacó la localidad de Lake Arrowhead, la estación turística de estrellas del cine como Brad Pitt, y de luminarias como Priscilla Presley -la viuda del rey del rock-. También el millonario Howard Hughes poseía una propiedad en esta zona exclusiva de las montañas de San Bernardino, a 80 kilómetros de Los Angeles, de la que quedaron apenas unas cuantas casas. En Big Bear, otro paraíso de las celebridades, el fuego arrasó con mansiones de famosos como el campeón de boxeo Oscar de la Hoya y la cantante y actriz Shirley Jones. Esta localidad sigue amenazada por las llamas, la nieve ligera que cae sobre las montañas podría reducir en parte el avance.
El tiempo redujo la velocidad de las llamas y permitió a los 14.000 bomberos dedicarse a excavar en bosques y matorrales para evitar que sean alimento del fuego. Por ahora, algunos focos fueron controlados. (Especial)
El tiempo redujo la velocidad de las llamas y permitió a los 14.000 bomberos dedicarse a excavar en bosques y matorrales para evitar que sean alimento del fuego. Por ahora, algunos focos fueron controlados. (Especial)







