01 Noviembre 2003 Seguir en 
JERUSALEN.- Un día después de recibir duros cuestionamientos a la política de represión en Cisjordania, el primer ministro israelí, Ariel Sharon, anunció que Israel restablecerá en los próximos días sus contactos con la Autoridad Nacional Palestina (ANP), tras casi tres meses de total estancamiento del proceso de paz. Luego de algunos encuentros preparatorios, el ministro de Defensa israelí, Shaul Mofaz, se reunirá la semana próxima con altos representantes del gobierno palestino que encabeza el primer ministro Ahmed Qureia. Sin embargo, en medios palestinos hubo frías reacciones al cambio de tono de Sharon.
La humillación
Según un vocero del presidente de la ANP Yasser Arafat, Sharon sólo busca rebajar la presión interna y externa sobre su gobierno luego de que el propio ejército israelí criticó su política. El jueves, el jefe de Estado Mayor, general Moshe Yaalon, y algunos de los altos mandos del ejército consideraron contraproducente la presión militar que se ejerce sobre la población civil de Cisjordania y de Gaza, que vive sometida a la humillación. Varios ministros israelíes respaldaron las críticas.
El sospechoso
"Estamos ante una nueva oportunidad de llegar a la calma y a la paz", dijo Sharon el jueves por la noche en Tel Aviv. Lo hizo horas después de haber prestado declaración policial durante siete horas en relación con dos casos de corrupción en los que es sospechoso de haber aceptado sobornos. El sorprendente anuncio ha sido tomado con recelo por la opinión pública israelí. Muchos consideran que Sharon trata de desviar la atención sobre el escándalo de corrupción. Las conversaciones entre israelíes y palestinos y la retirada militar de Cisjordania se suspendieron a raíz del atentado suicida perpetrado el 19 de agosto contra un autobús en Jerusalén, que causó 23 muertos. La espiral de violencia y el polémico muro israelí de seguridad alrededor de Cisjordania han alejado casi toda posibilidad de paz. (Reuter/Especial)
La humillación
Según un vocero del presidente de la ANP Yasser Arafat, Sharon sólo busca rebajar la presión interna y externa sobre su gobierno luego de que el propio ejército israelí criticó su política. El jueves, el jefe de Estado Mayor, general Moshe Yaalon, y algunos de los altos mandos del ejército consideraron contraproducente la presión militar que se ejerce sobre la población civil de Cisjordania y de Gaza, que vive sometida a la humillación. Varios ministros israelíes respaldaron las críticas.
El sospechoso
"Estamos ante una nueva oportunidad de llegar a la calma y a la paz", dijo Sharon el jueves por la noche en Tel Aviv. Lo hizo horas después de haber prestado declaración policial durante siete horas en relación con dos casos de corrupción en los que es sospechoso de haber aceptado sobornos. El sorprendente anuncio ha sido tomado con recelo por la opinión pública israelí. Muchos consideran que Sharon trata de desviar la atención sobre el escándalo de corrupción. Las conversaciones entre israelíes y palestinos y la retirada militar de Cisjordania se suspendieron a raíz del atentado suicida perpetrado el 19 de agosto contra un autobús en Jerusalén, que causó 23 muertos. La espiral de violencia y el polémico muro israelí de seguridad alrededor de Cisjordania han alejado casi toda posibilidad de paz. (Reuter/Especial)







