02 Noviembre 2003 Seguir en 
Pese a la importancia que se les otorga a los grupos y a los liderazgos en la formación universitaria y en la literatura sobre management, la pragmática de las interacciones en las organizaciones encuentra escenarios muy diversos en ese tema. Así lo asegura Sergio Slipczuk, de la Consultora Enikö Bihar y Asociados, licenciado en psicología y ex Consultor de organismos multilaterales de crédito, ex Gerente de Capacitación del Banco Crédito Argentino, ex Consultor independiente del marketing interno de procesos de reconversión empresarial, entre otros cargos.
Slipczuk señala que, fogoneada por el calor de las reestructuraciones, la última década del siglo XX impuso el protagonismo individual de líderes "fuertes" que forzaban cambios difíciles de implementar de manera consensuada. Fue la época de los líderes "salvadores". Pero, ya bien entrados en el siglo XXI, los escenarios han cambiado. "Muchas grandes organizaciones se cuestionan hoy el costo asumido para lograr cambios extraordinarios, considerando la diferencia entre las expectativas y los resultados obtenidos", asegura el especialista. Según el experto, buena parte de las promesas de transformación independiente de los consensos, demostró su escasa sustentabilidad en el tiempo.
De remeros a astronautas
Por otra parte, la creciente complejidad e inestabilidad de los procesos operativos está obligando a rescatar la noción de teamworking, pero orientada fuertemente al cumplimiento de objetivos difíciles más que al folclore del confort que ofrece la integración grupal.
Si las imágenes grupales que dominaron el escenario organizacional del siglo XX se acercaban al grupo de remeros o a la orquesta sinfónica y sus ideales de sincronismo y coherencia, el siglo XXI encuentra en los grupos de asalto o las tripulaciones espaciales un imaginario más adecuado para las inestabilidades y las exigencias que impone un mundo con destino incierto.
Grupos informales
El trabajo humano en las organizaciones es por lo general compartido, pero los criterios utilizados para organizarlo no resultan necesariamente sintónicos con los objetivos y los recursos de la Organización. Existen dos tipos de grupos: el formal, que es definido por la Organización y el informal, que es construido espontáneamente por las personas.
En ocasiones, y cada vez con mayor frecuencia, los agrupamientos formales resultan demasiado rígidos para resolver problemas que involucran a procesos que atraviesan diferentes sectores y jerarquías.
Por otra parte, los agrupamientos informales resuelven una serie de problemáticas que escapan al control formal de la Organización, por lo que en muchas culturas oficialmente se los ignora, en otras se los tolera, en algunas se los sanciona y en las menos se los aprovecha para impulsar los proyectos internos.
Slipczuk señala que, fogoneada por el calor de las reestructuraciones, la última década del siglo XX impuso el protagonismo individual de líderes "fuertes" que forzaban cambios difíciles de implementar de manera consensuada. Fue la época de los líderes "salvadores". Pero, ya bien entrados en el siglo XXI, los escenarios han cambiado. "Muchas grandes organizaciones se cuestionan hoy el costo asumido para lograr cambios extraordinarios, considerando la diferencia entre las expectativas y los resultados obtenidos", asegura el especialista. Según el experto, buena parte de las promesas de transformación independiente de los consensos, demostró su escasa sustentabilidad en el tiempo.
De remeros a astronautas
Por otra parte, la creciente complejidad e inestabilidad de los procesos operativos está obligando a rescatar la noción de teamworking, pero orientada fuertemente al cumplimiento de objetivos difíciles más que al folclore del confort que ofrece la integración grupal.
Si las imágenes grupales que dominaron el escenario organizacional del siglo XX se acercaban al grupo de remeros o a la orquesta sinfónica y sus ideales de sincronismo y coherencia, el siglo XXI encuentra en los grupos de asalto o las tripulaciones espaciales un imaginario más adecuado para las inestabilidades y las exigencias que impone un mundo con destino incierto.
Grupos informales
El trabajo humano en las organizaciones es por lo general compartido, pero los criterios utilizados para organizarlo no resultan necesariamente sintónicos con los objetivos y los recursos de la Organización. Existen dos tipos de grupos: el formal, que es definido por la Organización y el informal, que es construido espontáneamente por las personas.
En ocasiones, y cada vez con mayor frecuencia, los agrupamientos formales resultan demasiado rígidos para resolver problemas que involucran a procesos que atraviesan diferentes sectores y jerarquías.
Por otra parte, los agrupamientos informales resuelven una serie de problemáticas que escapan al control formal de la Organización, por lo que en muchas culturas oficialmente se los ignora, en otras se los tolera, en algunas se los sanciona y en las menos se los aprovecha para impulsar los proyectos internos.







