"Los planes de vivienda reactivarán la construcción"

El titular de una de las cámaras que agrupa a los empresarios del sector confía en que se podrá generar empleo genuino.

02 Noviembre 2003
Los índices señalan que la construcción ha crecido un poco más del 30% con relación al año pasado. Sin embargo, el presidente de la filial Tucumán de la Cámara Argentina de la Construcción, Antonio Lorenzo Viola, advierte que los indicadores "pueden ser engañosos".

- ¿Mejoró o no la actividad?
- Si comparamos con el año pasado, en que llegamos a lo más profundo del pozo, cualquier cifra significa una mejora. Pero todavía estamos mucho peor que hace tres años. Le doy un solo ejemplo para ilustrar lo que digo: hasta 2001, la Nación enviaba en concepto de fondos para viviendas, $3,6 millones mensuales. Existía, además, un piso garantizado de $ 900, que luego fue bajado a $ 650. Hoy, el promedio mensual que se recibe por el mismo concepto es de $ 2 millones y ya no hay piso garantizado; el monto depende de la recaudación.

- Aun así, ¿cree que el sector tiene buenas posibilidades a partir de los anuncios efectuados por el Gobierno nacional?
- Sí. Además, ya están los programas concretos. Si bien en el área de obras públicas no hay definido, en lo que hace a viviendas existen cuatro planes que serán muy positivos: los programas Reactivación I y II, que pondrán en marcha las obras paralizadas y permitirán obras nuevas en comunas y municipios; el Programa Solidario, que permitirá construir en Tucumán 2.000 viviendas de $ 20.000 cada una y los planes del FONAVI cuyos fondos se mantendrán. Sumando todo esto, llegamos a una cifra cercana a los $ 1.400 millones de inversiones en viviendas en lo que va del 2003 al 2004, en todo el país. No sé cuánto le corresponderá exactamente a Tucumán, pero la provincia está bien calificada; estamos en el grupo con mayor porcentaje de incremento en los fondos para viviendas, de alrededor del 73%.

-¿Cuándo empezarán a verse estas obras?
- En enero se iniciarán las 2.000 viviendas, a razón de 500 por bimestre. Los terrenos tienen que ser propios de la provincia y los 20.000 pesos son sólo para construir las casas. La provincia tiene que efectuar la infraestructura antes de que la Nación entregue los fondos.

- ¿Los empresarios del sector están conformes con estos planes?
- Sí, porque la construcción de viviendas genera mucho empleo directo e indirecto. Se nos exige que el 50% del personal provenga de los beneficiarios de los Planes Jefes y Jefas de Hogar, que dejarán de percibir ese subsidio mientras duren las obras. En ese lapso cobrarán el sueldo de convenio que acaba de recibir un 25% de aumento, porque ya se incorporó el total de los $ 200 no remunerativos con el adicional que exigía el Gobierno para los aportes previsionales.

- A pesar de las señales de crecimiento, los empresarios parecen tener temores respecto del futuro. ¿Es así?
- Existe cierto grado de incertidumbre porque no vemos que se estén produciendo las inversiones que el país requiere, debido a que todavía no hay seguridad jurídica. El Gobierno nacional no está abierto a las inquietudes y planteos de los distintos sectores económicos. Pero, también entendemos que nos estamos conociendo todavía y que esta situación se va revertir. La industria tiene que funciona para que el país crezca.

- ¿Qué cree que necesita Tucumán para resurgir, en materia de construcciones?
- En primer lugar, se tiene que crear un banco de proyectos, sobre viviendas y sobre infraestructuras. A través del tiempo hubo muchos créditos blandos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del Banco Mundial y Tucumán nunca participó porque no tenía proyectos. Le hemos pedido al gobernador José Alperovich que se forme una oficina de planeamiento, con un representante en Buenos Aires, con ese fin.

- ¿Con eso bastaría?
- No. Es fundamental que se vuelva a las licitaciones públicas para cualquier obra que se quiera hacer, de manera que se pueda luchar efectivamente contra la corrupción. Además, que se unifiquen los criterios en las distintas reparticiones públicas a fin de que que haya un mismo tipo pliego para las licitaciones; que no se nos exija tanto papelerío inútil a la hora de presentarnos y que no se hagan más contratos con letra chica que después nos sorprenden.

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