31 Octubre 2003 Seguir en 
Nueva York.- Los países pobres realizaron pagos por U$S 200.000 millones en 2002 a las naciones ricas y a instituciones financieras, dinero que pudo haber sido utilizado para desarrollar sus propias economías, dijo ayer el secretario general de la ONU, Kofi Annan. "Fue la mayor transferencia negativa de recursos jamás realizada", se quejó Annan al hablar en el cierre de una sesión de dos días de la ONU para debatir sobre el financiamiento para el desarrollo.
En vez se pagar sus deudas y préstamos, los países necesitados podrían haber construido escuelas y hospitales, entre otras metas propuestas por la Declaración del Milenio de la ONU en 2000. "El dinero debería ir de los países desarrollados a los países en desarrollo. Pero esta cifra revela que sucede exactamente lo contrario", señaló Annan.
Los gastos en defensa
La reunión fue convocada debido al renovado interés en ayudar a los países pobres y en persuadir a los ricos de que aporten más dinero para el desarrollo, que apenas supera los U$S 50.000 millones anuales, muy por debajo de los U$S 100.000 millones solicitados por la ONU. El presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn, dijo que los resultados para acortar la brecha estructural y financiera entre los países ricos y los pobres han sido mixtos. Sin embargo, exhortó a renovar esfuerzos para cumplir com compromisos asumidos en los encuentros internacionales sobre comercio y desarrollo en Monterrey (México) y Doha (Qatar). "Nos preocupa el desequilibrio en términos de distribución de recursos y el saldo desfavorable en el proceso de desarrollo", admitió. Los países desarrollados -precisó- gastan anualmente U$S 800.000 millones en defensa, y entregan sólo U$S 56.000 millones en ayuda para el desarrollo. Por otro lado, según Wolfensohn, los trabajadores inmigrantes en los países ricos envían cada año unos U$S 80.000 millones a sus familiares en sus países de origen. A la sesión de la asamblea de 191 países asistieron ministros de Desarrollo y funcionarios del FMI, de la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (Unctad) y de la Organización Mundial de Comercio (OMC), además de representantes de agencias para el desarrollo de la ONU. (DPA)
En vez se pagar sus deudas y préstamos, los países necesitados podrían haber construido escuelas y hospitales, entre otras metas propuestas por la Declaración del Milenio de la ONU en 2000. "El dinero debería ir de los países desarrollados a los países en desarrollo. Pero esta cifra revela que sucede exactamente lo contrario", señaló Annan.
Los gastos en defensa
La reunión fue convocada debido al renovado interés en ayudar a los países pobres y en persuadir a los ricos de que aporten más dinero para el desarrollo, que apenas supera los U$S 50.000 millones anuales, muy por debajo de los U$S 100.000 millones solicitados por la ONU. El presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn, dijo que los resultados para acortar la brecha estructural y financiera entre los países ricos y los pobres han sido mixtos. Sin embargo, exhortó a renovar esfuerzos para cumplir com compromisos asumidos en los encuentros internacionales sobre comercio y desarrollo en Monterrey (México) y Doha (Qatar). "Nos preocupa el desequilibrio en términos de distribución de recursos y el saldo desfavorable en el proceso de desarrollo", admitió. Los países desarrollados -precisó- gastan anualmente U$S 800.000 millones en defensa, y entregan sólo U$S 56.000 millones en ayuda para el desarrollo. Por otro lado, según Wolfensohn, los trabajadores inmigrantes en los países ricos envían cada año unos U$S 80.000 millones a sus familiares en sus países de origen. A la sesión de la asamblea de 191 países asistieron ministros de Desarrollo y funcionarios del FMI, de la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (Unctad) y de la Organización Mundial de Comercio (OMC), además de representantes de agencias para el desarrollo de la ONU. (DPA)







