Tercera edad: hay que vivir como si uno fuera inmortal - LA GACETA Tucumán

Tercera edad: hay que vivir como si uno fuera inmortal

Los adultos mayores son casi 80.000 en Tucumán y según las estadísticas, su proporción en la población general va a seguir creciendo. El objetivo es mejorar la calidad de vida, y para eso, además de cuidar el cuerpo, es fundamental que tengan proyectos.

29 Sep 2013
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EL INCANSABLE TUSEK. Este croata tucumano sigue luchando por el desarrollo del Sur tucumano. LA GACETA / FOTO DE OSVALDO RIPOLL

Los invade un espíritu positivo y alegre. Ese podría ser el denominador común de estas cuatro historias. Sus protagonistas han tachado varias décadas en el calendario. No son pibes, y sin embargo, se sienten así. Lo bien que hacen.

Los adultos mayores engrosan cada vez más las cifras de los censos. Para tener una idea, en 1980 las personas con más de 70 años en la provincia eran 35.331, mientras que en 2010 alcanzaron los 79.293 y se espera que para 2015 lleguen a 88.367, según un informe de la Dirección de Estadística de la Provincia.

En muchos casos a esa edad todavía son personas activas que ejercen su profesión, viajan y disfrutan de la vida. Los años les han puesto las cosas en perspectiva y, como dice uno de los entrevistados, el actor Juan Tríbulo, ahora se entiende mucho más la frase "Carpe Diem" (vive el día): se trata de agradecer que cada día que amanece los achaques no les impiden seguir y seguir.

"Si el reto del siglo XX fue lograr que las personas vivieran más, el del siglo XXI está focalizado en alcanzar calidad de vida", señala Aurora Rueda, máster en gerontología, especialista en geriatría y gerontología comunitaria e institucional. Un siglo de avances médicos han logrado conquistar la longevidad hasta los 80 y más. Si tenemos en cuenta que en 1947 el promedio de vida en Argentina era de 53,6 años y en 2001 logró ser de 69,2, evidentemente las mejoras sanitarias, ambientales y de higiene, junto con los avances médicos, dieron frutos. Esto se traduce en porcentajes: en 1947 los adultos con más de 60 años representaban un 4,7% de la población; en 200, el 10,3%, y se espera que en 2015 sean el 12,8% del total de los argentinos.

El objetivo de este nuevo siglo, entonces, es sostener un envejecimiento satisfactorio y activo. "Son dos ideas paralelas y simultáneas. Se necesita estar activo física, psíquica y emocionalmente. Ese es el desafío de los gerontólogos: conquistar una vejez con calidad", añade la especialista.

Hace unos días el escritor Mario Vargas Llosa, de 77 años, habló de la vejez durante la presentación de su último libro, "El héroe discreto", en Madrid. Dijo que "hay que vivir como si uno fuera inmortal". "Vivir sin perder los anhelos, las ilusiones, aunque sepamos que no vamos a realizarlas", aconsejó.

Nuestros entrevistados apoyaron la moción. Y nos agregaron a la receta para la longevidad: hacer ejercicio, comer sano, no tener vicios y siempre ver el vaso medio lleno. La gerontóloga amplía estos esfuerzos individuales al compromiso colectivo: "sostener esta conquista es también una responsabilidad política. No puede ser que nuestros viejos no puedan salir o ir al Epam porque les roban. Debe ser un compromiso integral; si no, es puro recitado".

La edad jubilatoria
Claro que este envejecimiento poblacional traerá consecuencias. Algo probable puede ser el aumento del tope de edad para jubilarse que hoy está en 60 años para la mujer y 65 para el varón. En España ya se modificó: se retiran a los 67 y se está evaluando correr ese plazo unos años más. "Es un problema que habrá que ver: la relación justa entre activo y pasivo con la tranquilidad de darle a quien se retira un pasar digno", indica Rueda. Este contrapeso también se modificó en las últimas décadas. A fines de 1800 había 18 personas activas (entre los 18 y los 59 años) para soportar un pasivo (más de 60); en 2001 la carga pasó a ser de seis personas por cada pasivo y las estadísticas indican que en 2015 la relación será de cinco a uno.

La especialista advierte que después de cierta edad se necesita el reposo, no para quedar sepultado en vida, sino para que el adulto mayor se redescubra en otras actividades.

Fuente de trabajo
La longevidad también abre nuevas posibilidades profesionales. Según un estudio de BLS Employment Matrix, organismo dependiente de la Secretaría de Trabajo de Estados Unidos, entre los 10 trabajos que mejor se pagarán en el futuro aparece el del especialista en "Bienestar de la Tercera Edad". Esto involucra áreas de la salud como enfermería, psiquiatría y medicina, pero también la estética, el deporte, las finanzas y el estilo de vida.


EL HOMBRE QUE LUCHÓ POR LA NUEVA RUTA 38 

Cuenta que en 93 años sólo se enfermó una vez, cuando tenía 20. Un resfrío mal curado le trajo algunos problemas de bronquios, pero nada que haya sido demasiado grave. Ludovico Tusek es presidente de las Fuerzas Vivas de Concepción desde 1996. Durante años escribió artículos sobre los accidentes que se producían en la ruta 38 y desde esta organización reclamó que se construyera la nueva traza. Ese logro le valió que muchos lo llamaran el "padre de la nueva ruta 38".

Este ingeniero agrónomo de origen croata pasó la mayor parte de su vida en Argentina (desde 1952), pero no ha perdido cierta entonación extranjera al hablar castellano. Llegó a Tucumán en 1965 y  trabajó durante más de 20 años como jefe de extensión rural del Inta Aguilares. Cuenta que salió de su país natal porque no comulgaba con el régimen autoritario del mariscal Tito ("Soy un defensor de la democracia, siempre", dice) y que eligió Argentina porque su esposa tenía un tío médico que trabajaba en Río Gallegos, Mario Vanik. Luego se enteró de que había sido médico personal del expresidente Néstor Kirchner.

Tusek tiene una memoria prodigiosa: se acuerda con detalle días y años de todos los acontecimientos importantes de su vida. Repite aquella frase de Arturo Frondizi que afirmaba que progreso de Argentina se daría con la comercialización hacia el Pacífico y con Medio Oriente. Eso lo llevó a proponer desde las "Fuerzas Vivas" la apertura de un corredor bioceánico que nos conectara por el paso de San Francisco, en Catamarca, con Copiapó, al norte de Chile. También pretende reflotar la construcción del dique Potrero del Clavillo, cuya piedra basal se colocó en 1974, pero nunca se logró que se avanzara con la obra. "Esto le daría a la zona más capacidad energética y posibilidades de riego", explica. Desde el sur de la provincia siempre se preocupó por hacer públicas las necesidades y los problemas.

Es alto, y los frunces de su rostro evidencian los años, pero conserva el porte derecho. Durante 35 años se levantó todas las mañanas a las 5 para ir a caminar por la plaza central de Concepción siete kilómetros. Nunca le gustaron los excesos, ni de comida ni de bebida, y se dedicó a disfrutar del aire libre. En 2003 la Cámara de Diputados de la Nación lo distinguió como uno de los "Mayores Notables de la República Argentina" por su incansable peregrinaje. Hasta el día de hoy asiste a todas las reuniones que tienen que ver con los proyectos que fue impulsando. "Creo que nunca hice el mal a propósito, siempre me gustó el deporte, y al vino lo probé, pero no me atrajo", resume. Se jubiló en 1986 y pudo concentrarse en los proyectos viales y de infraestructura. 


LA REINA TUCUMANA DEL ATLETISMO

Magdalena Serrano comenzó a correr a los 24 años, cuando pocas mujeres lo hacían. Se entrenaba en el parque 9 de Julio y se acuerda de que eran tres o cuatro las que daban vueltas con los jugadores de Argentinos del Norte. A los 48 años (1993) obtuvo el récord argentino de 10.000 metros en pista durante una competencia en esta provincia. Fundó la Asociación de Veteranos del Hipódromo que, en 2008, consiguió su personería jurídica, y en los 90 creó la Asociación Tucumana de Atletas Máster (ATAM). A sus 68 años se declara enamorada del atletismo y tiene como anhelo que Dios le permita estar hasta el fin de sus días en una pista.

La entrevista se hizo en su segundo hogar, el Hipódromo, donde se entrena en lanzamiento de bala y de disco tres veces por semana; también tiene alumnos. Su padre cuidaba caballos; por eso siente tan cercano ese lugar. La acompaña su hermana Mercedes, que terminó enganchándose con el atletismo, aunque en el fondo le gusta más tejer. "Me cansé de mirarla desde la tribuna", explica sonriendo. 

En medio de un descampado cerca de las tribunas, "Magui" levanta la bala de tres kilos, hace un medio giro y lanza. 

Reconoce que no debería estar haciendo eso: par de años atrás la operaron de una hernia de disco...  Pero no puede dejarlo; es más fuerte que ella, asegura. Ya tuvo que abandonar su primer amor, las carreras, por problemas de meniscos. No está dispuesta a seguir cediendo. 

No le tiembla la voz cuando declara su edad,  porque, dice, en el ambiente del deporte las categorías delatan los años de todos. Después de los 30 años pasan a competir entre los veteranos y cada lustro se diferencia por colores. Además, ella es la mayor de las atletas tucumanas. En el 93 la Municipalidad la distinguió como "Mujer destacada"; en el 95 representó al país en el Mundial de Atletismo en Estados Unidos y consiguió correr 400 metros en un minuto 27 segundos. Salió séptima en su serie y fue la única de Sudamérica. En el 99 había viajado a Sudáfrica para participar del Cross Country. En ese años sus rodillas le dijeron basta, pero eso le permitió descubrir el lanzamiento. "Y me di cuenta de que era buena, porque hay que tener fuerza de brazos y yo tengo". Sueña con que Tucumán tenga su propia pista sintética de atletismo. Es jubilada del comercio y no tiene hijos. Su espíritu inquieto no le permitió tener parejas a largo plazo. "Si no fuera por atletismo, sería una vieja amargada". 

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