El trenzado biología-lenguaje-inconsciente

26 Septiembre 2013

María Elena Elmiger

Psicoanalista. docente de grado UNT, de postgrado UBA y UCSE.


Nadie nace varón o mujer, ni homo ni heterosexual, como no se nace ladrón o criminal o bueno o malo. Aquí el psicoanálisis tiene una seria disidencia con la genética. No es que desestimemos la genética o la biología; lo que decimos es que no son determinantes. El ser humano, y con él su identidad sexual y la asunción de su sexualidad, precisan de un trenzado de biología, lenguaje e inconsciente.

El caso de "Lulú", que tiene un hermano mellizo, nos hace pensar en por qué ambos son diferentes si fueron criados "de igual manera". Pero… ¿quién no sabe que eso es un engaño? Todos los hijos sabemos que eso es un mito ¡¡Vivimos quejándonos por eso!! Y no porque nuestros padres hayan sido malos o buenos padres, sino porque están habitados por el inconsciente. El inconsciente son los bienes y los males heredados -desconocidos- que moldean cuerpos, gustos, elecciones, rechazos, ideología de cada quien. Nos moldea y moldeó a nuestros padres y a nuestra cultura: dijo qué está bien y qué está mal, y que esto es ser varón y esto mujer, quiénes son los "normales" y quiénes los "anormales".

Identidad de género y práctica de la sexualidad no son lo mismo. La sexualidad es la apropiación, la práctica de eso que es inconsciente. Se puede ser mujer y desear a una mujer, como mujer y desear a un varón y así todas las combinaciones posibles. ¿Desde cuándo un niño puede sentirse mujer o varón, coincida o no con su cuerpo biológico? No puede decirse con precisión. Pero desde el mismo momento en que un niño o niña comienza a preferir determinadas ropas, o a manifestar gustos, o decirse "yo, princesa", está hablando de la imagen de cuerpo de la que se va apropiando. En estos casos lo indicado es consultar en los organismos especializados (como el Inadi), que sabrán a quién derivar porque lo peor sería una consulta con alguien habitado sólo por prejuicios.

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