En tres años, Atanor invirtió U$S 22 millones en Tucumán

Las máximas autoridades de la firma visitaron la provincia para celebrar el final de la zafra y para participar de la asunción de Alperovich.

COMPARACION. González dijo que los ingenios Marapa y Leales producen energía similar a la de dos pozos petroleros.
COMPARACION. González dijo que los ingenios Marapa y Leales producen energía similar a la de dos pozos petroleros.
30 Octubre 2003
Las autoridades de Atanor están plenamente satisfechas por haber comprado los ingenios Marapa y Leales. El presidente de la multinacional fabricante de agroquímicos, Miguel Angel González, en visita a Tucumán, dijo a LA GACETA que la compañía lleva invertidos desde 2001 a la fecha unos U$S 22 millones en la adquisición y en mejoras realizadas en los dos ingenios.
El ejecutivo vino a la provincia en compañía del director Industrial de Atanor, Jorge Domínguez, para celebrar la culminación de la zafra azucarera y para participar del acto de asunción del gobernador José Alperovich.
"Para Atanor, la actividad azucarera es la actividad sucroalcoholera, y más aún la actividad energética", dijo González.
"Las empresas como la nuestra, en camino a tener 70 años, están obligadas a planificar su vida en forma sustentable. Para una empresa química la energía es vital, y la caña de azúcar es una fuente importantísima de energía renovable", remarcó. Sostuvo que un ingenio como el Marapa equivale, en generación energética, a un pozo petrolero. "Así que Atanor tiene ahora dos pozos petroleros en Tucumán, y renovables", apuntó. Según González, Atanor es el más grande consumidor de alcohol etílico de la Argentina para transformación química. Domínguez informó que el ingenio Marapa produce unos 7,5 millones de litros de alcohol por año, y Leales otros 5 millones de litros. "Tenemos acuerdos para producir alcohol de melaza de otros ingenios; sumamos más de 15 millones de litros, mientras que consumimos 25 millones de litros", señaló el director Industrial de Atanor. González agregó que la compañía puede fabricar azúcar y alcohol, tanto como desee, dado que ambos ingenios poseen capacidad ociosa. "Podríamos autoabastecernos de alcohol mañana mismo", añadió.

El presente
El titular de la multinacional sostuvo que Atanor no cuenta con un pasado azucarero, pero el presente sí es azucarero. "Fabricamos azúcar de la mayor calidad, como todo lo que fabricamos", destacó.
González recordó que la compañía compró este año la sociedad Moonmate, que comprende el ingenio Leales, su destilería, dos fincas con 2.200 hectáreas de caña plantada, la refinería de azúcar y una fábrica de papel para reciclar. "Se compró libre de todo pasivo y pagamos por todo U$S 11 millones. Nos la vendió la familia Guerrero, en una negociación que fue todo un éxito", indicó. Calificó al grupo Guerrero y a la familia Ruiz, que les vendió el ingenio Marapa como gente seria, honesta, que dice la verdad y que siempre cumple.
No descartó que en un futuro la firma encare nuevas inversiones en Tucumán. "Atanor es una empresa para ofrecerle negocios de cualquier índole. No salimos a buscarlos, sino que escuchamos ofertas", concluyó González.

RADIOGRAFIA
Atanor es el productor de herbicidas más grande de Latinoamérica, según sus autoridades. Elabora los tres herbicidas más demandados: los fenóxidos (en los cuales es materia prima el alcohol); las triacinas (típicas para el maíz) y el glifosato, de aplicación fundamental en la soja.

La firma tiene distribuidas en el país plantas industriales radicadas en provincia de Buenos Aires, en Munro, donde funcionan las oficinas centrales; también en el parque industrial de Pilar; en Baradero; en San Nicolás y en Llavallol. Además, en Río Tercero, Córdoba, más los dos ingenios en Tucumán. Trabajan 1.500 personas, de las cuales 500 lo hacen en la provincia.

Cotiza en el panel principal de la Bolsa de Buenos Aires. Tiene un accionista controlante que posee el 63% de las acciones, que es el empresario norteamericano Dennis Albaugh. El resto está en manos de 5.000 accionistas.

El balance de Atanor será este año mejor que el de 2002, cuando arrojó un resultado neto libre de impuestos de U$S 7 millones, según González. La compañía no tiene deudas, sino colocaciones financieras, y autofinancia sus inversiones.

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