29 Octubre 2003 Seguir en 
Una inversión de 20 millones de dólares; alrededor de unos 1.000 puestos de trabajo temporario; 600 empleos directos y otros tantos indirectos, más la jerarquización de una zona bastante descuidada de la ciudad. Todo esto perdió Tucumán ante la decisión de la cadena de supermercados Carrefour -de origen francés- de no construir una sucursal de sus hipermercados en el predio de avenida Sarmiento y Catamarca.Oficialmente, la empresa informó a través de su departamento de prensa que el motivo de su alejamiento de Tucumán fue que, en el momento en que estaban paralizadas las obra -fines de 2001 y casi todo 2002- surgió una oportunidad muy ventajosa en Mendoza.
Sin embargo, en la provincia cuyana se efectuó la misma inversión prevista para Tucumán (20 millones de dólares), con el agravante de que Carrefour llevaba invertidos 3 millones de dólares en obras en el predio de avenida Sarmiento y Catamarca cuando desistió de construir la sucursal. El ingeniero Juan Carlos Falivene, dueño de una de las empresas que estaban a cargo de las obras de Carrefour, consideró que la firma se fue por la falta de seguridad jurídica en la provincia. "El proyecto estaba aprobado por la Municipalidad pero surgieron diferencias y una discusión de jurisdicción entre la Municipalidad y la Provincia respecto de la cuál le correspondía otorgar el certificado de aptitud ambiental. Esa discusión se prolongó por un año y el resultado fue que Carrefour se fue", comentó el empresario.
"También los problemas del Gobierno nacional con las empresas privatizadas han llevado a Carrefour a pensar en México para hacer nuevas inversiones", agregó Falivene.Según otros trascendidos, el Gobierno provincial reivindicaba para sí la aprobación sobre el impacto ambiental del emprendimiento, a pesar de que ya se lo había otorgado el Concejo Deliberante de la capital, conforme a las ordenanzas vigentes.
Sin embargo, en la provincia cuyana se efectuó la misma inversión prevista para Tucumán (20 millones de dólares), con el agravante de que Carrefour llevaba invertidos 3 millones de dólares en obras en el predio de avenida Sarmiento y Catamarca cuando desistió de construir la sucursal. El ingeniero Juan Carlos Falivene, dueño de una de las empresas que estaban a cargo de las obras de Carrefour, consideró que la firma se fue por la falta de seguridad jurídica en la provincia. "El proyecto estaba aprobado por la Municipalidad pero surgieron diferencias y una discusión de jurisdicción entre la Municipalidad y la Provincia respecto de la cuál le correspondía otorgar el certificado de aptitud ambiental. Esa discusión se prolongó por un año y el resultado fue que Carrefour se fue", comentó el empresario.
"También los problemas del Gobierno nacional con las empresas privatizadas han llevado a Carrefour a pensar en México para hacer nuevas inversiones", agregó Falivene.Según otros trascendidos, el Gobierno provincial reivindicaba para sí la aprobación sobre el impacto ambiental del emprendimiento, a pesar de que ya se lo había otorgado el Concejo Deliberante de la capital, conforme a las ordenanzas vigentes.







