25 Octubre 2003 Seguir en 
OVIEDO.- El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, hizo un llamamiento a la comunidad internacional para que asuma su responsabilidad colectiva ante la pobreza, en su discurso durante la ceremonia de entrega de los premios Príncipe de Asturias. "Es necesario que la comunidad internacional se comprometa en la guerra contra la pobreza y la exclusión social, la única de la que saldremos todos vencedores", afirmó Lula tras recibir el premio a la Cooperación Internacional. El príncipe Felipe de Borbón hizo entrega de los galardones en el teatro Campoamor de la ciudad de Oviedo, en presencia de la reina Sofía, del duque de Palma, Iñaki Urdangarín, y de los premiados en ocho especialidades distintas.
Una cuestión política
"Los hambrientos son un gran problema social, y yo quiero convertir el hambre en un gran problema político. Sólo le damos atención al hambre cuando se convierte en un problema político", dijo.
En un gesto simbólico, Lula da Silva donó los 50.000 euros del premio al secretario general de la ONU, Kofi Annan, para que se utilice el dinero en acciones de combate al hambre. "Este siglo debe estar dedicado a combatir las desigualdades sociales", sostuvo.
Lula -el primer líder de un partido de izquierda que llega a la Presidencia de Brasil- precisó que en su país 55 millones de los 176 millones de habitantes no consumen las calorías ni las proteínas necesarias a la supervivencia humana. "Nosotros asumimos el compromiso, al lanzar el programa Hambre Cero, de hacer todo lo posible para que al final de mi mandato (diciembre de 2006) esa gente pueda por lo menos desayunar, almorzar y cenar", afirmó.
Mientras, en Brasilia, el ministro de Hacienda de Brasil, Antonio Palocci, proclamó una batalla ganada a la inflación y el "alumbramiento de un tiempo nuevo", al hacer un balance de los primeros nueve meses de gobierno. (Reuter/DPA)
Una cuestión política
"Los hambrientos son un gran problema social, y yo quiero convertir el hambre en un gran problema político. Sólo le damos atención al hambre cuando se convierte en un problema político", dijo.
En un gesto simbólico, Lula da Silva donó los 50.000 euros del premio al secretario general de la ONU, Kofi Annan, para que se utilice el dinero en acciones de combate al hambre. "Este siglo debe estar dedicado a combatir las desigualdades sociales", sostuvo.
Lula -el primer líder de un partido de izquierda que llega a la Presidencia de Brasil- precisó que en su país 55 millones de los 176 millones de habitantes no consumen las calorías ni las proteínas necesarias a la supervivencia humana. "Nosotros asumimos el compromiso, al lanzar el programa Hambre Cero, de hacer todo lo posible para que al final de mi mandato (diciembre de 2006) esa gente pueda por lo menos desayunar, almorzar y cenar", afirmó.
Mientras, en Brasilia, el ministro de Hacienda de Brasil, Antonio Palocci, proclamó una batalla ganada a la inflación y el "alumbramiento de un tiempo nuevo", al hacer un balance de los primeros nueve meses de gobierno. (Reuter/DPA)







