26 Octubre 2003 Seguir en 
¿Sigue siendo la "lealtad" un valor importante en el entorno laboral? Sí, de acuerdo con expertos, pero el concepto se ha modificado, y vuelve a tomar relevancia en las actuales condiciones económicas de incertidumbre y desempleo.
Ray Solano, programador de computadoras, fue despedido recientemente de la compañía para la que trabajó con entusiasmo durante ocho años, por "necesidades de recortes presupuestarios", según le comunicaron. Silvia Ramírez, asistente paralegal, acaricia secretamente la esperanza de dejar el bufete para el que trabaja, en cuanto consiga un empleo en otro donde le ofrezcan mejor salario y beneficios.
Solano y Ramírez ilustran lo que para algunos es el fin del concepto de "lealtad", como aquel valor que comprometía al trabajador a ser fiel y "llevar la camiseta de su compañía", y a ésta a considerar al empleado como "parte de la familia", si fuera posible, de por vida.
"Los trabajadores de hoy enfrentan la realidad, ya sea que trabajen para conglomerados o pequeñas firmas, de que no hay garantías de empleo" y estabilidad, dijo Carol Kinsey Goman, consultora empresarial y autora de varios libros. Del otro lado, "las administraciones están lidiando con una fuerza laboral cuyos valores difieren tremendamente de los de sus predecesores", comentó la autora.
Los trabajadores de hoy no ponen las expectativas de progresión de sus carreras verticalmente dentro de una empresa, sino horizontalmente, dondequiera que aparezca una oportunidad más valiosa o remunerativa.
Pero en el actual ambiente económico, donde muchas compañías han escogido los despidos como forma de reducir costos, generando incertidumbre entre los trabajadores, el tema de la "lealtad" está siendo replanteado. Un reciente artículo de Daniel Altman, publicado en The New York Times, cuestiona el supuesto de que los despidos sean ventajosos para las empresas como una forma de reducir costos. Por el contrario, el artículo indica que las empresas propensas a despidos, más que aumentar su productividad, lo que consiguen es mayores preocupaciones y problemas al tener que lidiar con una fuerza de trabajo "herida".
De acuerdo con Hal Rosenbluth, autor del libro "Los clientes vienen de segundo y otros secretos de servicio excepcional", los empleados que sobreviven los despidos terminan frecuentemente desmotivados y temerosos acerca de su futuro. Por consiguiente, esto genera otro tipo de pérdidas menos tangibles pero igualmente dañinas para las compañías, como el deterioro de los servicios que ofrecen los trabajadores y la pérdida de clientes y negocios. Otra consecuencia negativa es la pérdida de empleados con experiencia y habilidades específicas que resultaría difícil recuperar posteriormente, generando además considerables costos por "empleomanía" y entrenamiento. Aunque el concepto de lealtad se ha modificado, el 85% de los empleados dicen tener este valor hacia sus empresas empleadoras, adelantó Kinsey con información que saldrá publicada en la nueva edición de su libro "Esta no es la compañía que me contrató".
Los actuales empleados pueden llegar a trabajar hasta para 20 compañías en el transcurso de sus vidas, pero profesan lealtad hacia aquellas que les ofrecen oportunidades de superación, motivación, compensación por el trabajo y respeto profesional.
Principales activos
El capital humano en una era marcada por la tecnología, la especialización y los servicios, es en realidad uno de los principales activos de una empresa, y no debería ser visto como uno de los primeros "costos" a reducir en épocas de economía baja, como sugieren los expertos. Un trabajador motivado es probablemente uno de los principales capitales de una compañía, mientras uno desmotivado, ansioso y temeroso de perder su puesto puede convertirse en un obstáculo.
Ray Solano, programador de computadoras, fue despedido recientemente de la compañía para la que trabajó con entusiasmo durante ocho años, por "necesidades de recortes presupuestarios", según le comunicaron. Silvia Ramírez, asistente paralegal, acaricia secretamente la esperanza de dejar el bufete para el que trabaja, en cuanto consiga un empleo en otro donde le ofrezcan mejor salario y beneficios.
Solano y Ramírez ilustran lo que para algunos es el fin del concepto de "lealtad", como aquel valor que comprometía al trabajador a ser fiel y "llevar la camiseta de su compañía", y a ésta a considerar al empleado como "parte de la familia", si fuera posible, de por vida.
"Los trabajadores de hoy enfrentan la realidad, ya sea que trabajen para conglomerados o pequeñas firmas, de que no hay garantías de empleo" y estabilidad, dijo Carol Kinsey Goman, consultora empresarial y autora de varios libros. Del otro lado, "las administraciones están lidiando con una fuerza laboral cuyos valores difieren tremendamente de los de sus predecesores", comentó la autora.
Los trabajadores de hoy no ponen las expectativas de progresión de sus carreras verticalmente dentro de una empresa, sino horizontalmente, dondequiera que aparezca una oportunidad más valiosa o remunerativa.
Pero en el actual ambiente económico, donde muchas compañías han escogido los despidos como forma de reducir costos, generando incertidumbre entre los trabajadores, el tema de la "lealtad" está siendo replanteado. Un reciente artículo de Daniel Altman, publicado en The New York Times, cuestiona el supuesto de que los despidos sean ventajosos para las empresas como una forma de reducir costos. Por el contrario, el artículo indica que las empresas propensas a despidos, más que aumentar su productividad, lo que consiguen es mayores preocupaciones y problemas al tener que lidiar con una fuerza de trabajo "herida".
De acuerdo con Hal Rosenbluth, autor del libro "Los clientes vienen de segundo y otros secretos de servicio excepcional", los empleados que sobreviven los despidos terminan frecuentemente desmotivados y temerosos acerca de su futuro. Por consiguiente, esto genera otro tipo de pérdidas menos tangibles pero igualmente dañinas para las compañías, como el deterioro de los servicios que ofrecen los trabajadores y la pérdida de clientes y negocios. Otra consecuencia negativa es la pérdida de empleados con experiencia y habilidades específicas que resultaría difícil recuperar posteriormente, generando además considerables costos por "empleomanía" y entrenamiento. Aunque el concepto de lealtad se ha modificado, el 85% de los empleados dicen tener este valor hacia sus empresas empleadoras, adelantó Kinsey con información que saldrá publicada en la nueva edición de su libro "Esta no es la compañía que me contrató".
Los actuales empleados pueden llegar a trabajar hasta para 20 compañías en el transcurso de sus vidas, pero profesan lealtad hacia aquellas que les ofrecen oportunidades de superación, motivación, compensación por el trabajo y respeto profesional.
Principales activos
El capital humano en una era marcada por la tecnología, la especialización y los servicios, es en realidad uno de los principales activos de una empresa, y no debería ser visto como uno de los primeros "costos" a reducir en épocas de economía baja, como sugieren los expertos. Un trabajador motivado es probablemente uno de los principales capitales de una compañía, mientras uno desmotivado, ansioso y temeroso de perder su puesto puede convertirse en un obstáculo.







