26 Octubre 2003 Seguir en 
Raúl Oscar Castillo dirige la empresa que en 1924 fundó su padre, Raúl Castillo, como un modesto negocio de fotografía. Hoy maneja 10 sucursales en el NOA. El cree que el secreto radica en la prudencia, la mística empresaria, la cultura del trabajo, la reinversión de las utilidades -cuando las hubo-, y en contar con colaboradores eficientes.
- ¿Cuál es su opinión sobre la situación del país?
- Tras el desastre sufrido en 2001 y amén de la recesión que venía de antes, hoy hay un repunte de la economía, especialmente en la industria, los servicios y el comercio. Estos sectores, que fueron los más afectados, son muy importantes por la mano de obra que ocupan. Nuestro país sufrió una durísima prueba, que nos afectó profundamente en múltiples aspectos, sobre todo en la estructura socioeconómica. Uno de los principales problemas que debemos resolver es el alto porcentaje de desocupación. Ya lo decía un famoso líder político, "sin trabajo no hay dignidad". Necesitamos inversiones que generen fuentes laborales. Además, es una condición fundamental para el desarrollo que la Argentina vuelva a ser reconocida en la comunidad internacional como un país creíble y confiable en todos los aspectos. Esto es clave para que retornen las inversiones. El país tiene ilimitadas posibilidades a los largo y a lo ancho de su territorio.
- ¿Es optimista sobre el futuro del país y de la provincia?
- En cuanto a las expectativas, tengo las mejores. Soy un devoto cultor de la virtud de la esperanza; de otro modo, no podría vivir, menos en un país como el nuestro. Pero hablando en forma más objetiva, como decía también ese líder político, "la única verdad es la realidad". ¿Qué puedo decir? La realidad tucumana es dolorosa, pero no se gana nada con llorar sobre la leche derramada. Ahora, con la nueva dirigencia política que está a punto de asumir tenemos otra oportunidad que no debemos desaprovechar. Que el próximo gobernador, José Alperovich, sea un empresario, ¿da mayores garantías?
- El tener de gobernador a un profesional joven, con visión empresaria, supone ventajas. A priori, tiene claridad conceptual para manejar con eficiencia la provincia, que no deja de ser la gran empresa que nos convoca a todos los tucumanos. Pero, más allá de eso, se necesita seguridad jurídica, previsibilidad, apoyar todos los emprendimientos empresarios y concertar con el gobierno nacional nuevas oportunidades de inversión para Tucumán. Además, sería interesante avanzar en la despolitización de algunas áreas de gobierno, sobre toda las vinculadas con lo económico, para lograr mayor eficiencia. Esto redundará en el beneficio de todos, porque las decisiones responderán a criterios estrictamente técnicos y objetivos y no a los avatares políticos.
- ¿Cómo está el comercio?
- La crisis afectó profundamente al comercio y a los servicios. Felizmente, observamos ahora que hay una franca recuperación. Un elemento fundamental para multiplicar este proceso es la reactivación del crédito y, desde luego, crear mejores condiciones para generar nuevas inversiones. Sólo así reactivaremos la economía en todos sus aspectos y podremos ir solucionando nuestro grave problema social.
- ¿Cree que Tucumán está lo suficientemente diversificada?
- Hay que tomar como referencia al citrus, buen ejemplo de eficiencia y de management empresario, que contribuyó a que Tucumán sea conocida en el mundo. Esto no es poca cosa. De todos modos, los hermanos salteños, por ejemplo, supieron trabajar en equipo en diferentes área. Valga como ejemplo el turismo, sector importante, que nosotros los tucumanos aún no supimos aprovechar de igual forma.
- ¿Qué requisitos debe tener un dirigente político o económico para ser eficiente hoy?
- Amor a la provincia y a la gente. Esto no significa ser populista y promover la cultura de la dádiva, sino la del trabajo. En segundo lugar, debe tener moral y una gran habilidad para lograr consensos y poder llevar adelante los planes y proyectos necesarios. También debe ser un administrador prudente y austero. Asimismo, tiene que tener coraje para lograr el cambio e imaginación para buscar opciones diferentes. Además, no hay que descuidar la responsabilidad social. Tenemos que trabajar, codo a codo, con el gobierno y con las Organizaciones No Gubernamentales. La crisis incrementó nuestra solidaridad.
- ¿Cuál es su opinión sobre la situación del país?
- Tras el desastre sufrido en 2001 y amén de la recesión que venía de antes, hoy hay un repunte de la economía, especialmente en la industria, los servicios y el comercio. Estos sectores, que fueron los más afectados, son muy importantes por la mano de obra que ocupan. Nuestro país sufrió una durísima prueba, que nos afectó profundamente en múltiples aspectos, sobre todo en la estructura socioeconómica. Uno de los principales problemas que debemos resolver es el alto porcentaje de desocupación. Ya lo decía un famoso líder político, "sin trabajo no hay dignidad". Necesitamos inversiones que generen fuentes laborales. Además, es una condición fundamental para el desarrollo que la Argentina vuelva a ser reconocida en la comunidad internacional como un país creíble y confiable en todos los aspectos. Esto es clave para que retornen las inversiones. El país tiene ilimitadas posibilidades a los largo y a lo ancho de su territorio.
- ¿Es optimista sobre el futuro del país y de la provincia?
- En cuanto a las expectativas, tengo las mejores. Soy un devoto cultor de la virtud de la esperanza; de otro modo, no podría vivir, menos en un país como el nuestro. Pero hablando en forma más objetiva, como decía también ese líder político, "la única verdad es la realidad". ¿Qué puedo decir? La realidad tucumana es dolorosa, pero no se gana nada con llorar sobre la leche derramada. Ahora, con la nueva dirigencia política que está a punto de asumir tenemos otra oportunidad que no debemos desaprovechar. Que el próximo gobernador, José Alperovich, sea un empresario, ¿da mayores garantías?
- El tener de gobernador a un profesional joven, con visión empresaria, supone ventajas. A priori, tiene claridad conceptual para manejar con eficiencia la provincia, que no deja de ser la gran empresa que nos convoca a todos los tucumanos. Pero, más allá de eso, se necesita seguridad jurídica, previsibilidad, apoyar todos los emprendimientos empresarios y concertar con el gobierno nacional nuevas oportunidades de inversión para Tucumán. Además, sería interesante avanzar en la despolitización de algunas áreas de gobierno, sobre toda las vinculadas con lo económico, para lograr mayor eficiencia. Esto redundará en el beneficio de todos, porque las decisiones responderán a criterios estrictamente técnicos y objetivos y no a los avatares políticos.
- ¿Cómo está el comercio?
- La crisis afectó profundamente al comercio y a los servicios. Felizmente, observamos ahora que hay una franca recuperación. Un elemento fundamental para multiplicar este proceso es la reactivación del crédito y, desde luego, crear mejores condiciones para generar nuevas inversiones. Sólo así reactivaremos la economía en todos sus aspectos y podremos ir solucionando nuestro grave problema social.
- ¿Cree que Tucumán está lo suficientemente diversificada?
- Hay que tomar como referencia al citrus, buen ejemplo de eficiencia y de management empresario, que contribuyó a que Tucumán sea conocida en el mundo. Esto no es poca cosa. De todos modos, los hermanos salteños, por ejemplo, supieron trabajar en equipo en diferentes área. Valga como ejemplo el turismo, sector importante, que nosotros los tucumanos aún no supimos aprovechar de igual forma.
- ¿Qué requisitos debe tener un dirigente político o económico para ser eficiente hoy?
- Amor a la provincia y a la gente. Esto no significa ser populista y promover la cultura de la dádiva, sino la del trabajo. En segundo lugar, debe tener moral y una gran habilidad para lograr consensos y poder llevar adelante los planes y proyectos necesarios. También debe ser un administrador prudente y austero. Asimismo, tiene que tener coraje para lograr el cambio e imaginación para buscar opciones diferentes. Además, no hay que descuidar la responsabilidad social. Tenemos que trabajar, codo a codo, con el gobierno y con las Organizaciones No Gubernamentales. La crisis incrementó nuestra solidaridad.







