21 Octubre 2003 Seguir en 
Luego de los males que este año afectaron al trigo en la provincia, como heladas y sequías, la recolección del grano -al menos- se desarrolla en forma normal.
"La trilla se realiza bien, sin inconvenientes; pero los rindes son bajos este año", informó el jefe de la sección Granos de la Estación Experimental, Mario Devani. El especialista sostuvo que, en general, los rendimientos por hectárea rondan entre los 600 y los 1.200 kilos, sin contar aquellos que sufrieron los efectos de las heladas, que presentan rindes de 200 a 400 kilos.
"Según los primeros datos, se perfila para que en las 145.000 hectáreas sembradas con trigo, sin contar la zona de influencia de las provincias vecinas, se obtenga un rendimiento promedio de 800 kilos por hectárea este año", remarcó Devani. Este volumen es muy bajo si se lo compara con los rindes promedio logrados el año pasado, de 1.500 kilos por hectárea, con volúmenes que oscilaron entre los 1.200 y los 2.300 kilos. En principio, se espera una producción total de trigo de entre 110.000 y 120.000 toneladas, sin contar los daños producidos por el incendio registrado la semana pasada en Burruyacu.
Aunque los productores saben que los campos necesitan lluvias para mejorar los perfiles hídricos de los suelos con vistas a la próxima siembra de soja en Tucumán, en realidad esperan que el tiempo permita una trilla tranquila del trigo.
Algunos problemas
Devani sintetizó algunos de los problemas que afectaron a este cultivo. "En cuanto a enfermedades, al principio de la campaña hubo un ataque de Roya del Trigo que luego se frenó", comentó. Dijo que el proceso arrancó con bajos niveles de humedad, por la falta de aporte de lluvias en agosto y setiembre, junto a la combinación de períodos de altas y bajas temperaturas, desfavorables para el cultivo. "El trigo es bastante noble, porque al comienzo de la campaña el perfil de humedad no superaba los 60 centímetros de profundidad, cuando lo ideal sería 1,5 metro", remarcó Devani.
Cuando termine la cosecha de trigo comenzará la siembra de la soja. "En realidad, si empezamos a pensar en la soja deberíamos decir que los perfiles hídricos de los suelos están bastante agotados como para sembrar, por el consumo de humedad que hizo el trigo", dijo el especialista de la Experimental. Dejó en claro que la siembra del principal grano de la provincia demanda buenas lluvias hasta mediados del mes próximo. "Hay que ver cuánto llueve. Habrá que ser cautos en el arranque de la siembra", finalizó Devani.
"La trilla se realiza bien, sin inconvenientes; pero los rindes son bajos este año", informó el jefe de la sección Granos de la Estación Experimental, Mario Devani. El especialista sostuvo que, en general, los rendimientos por hectárea rondan entre los 600 y los 1.200 kilos, sin contar aquellos que sufrieron los efectos de las heladas, que presentan rindes de 200 a 400 kilos.
"Según los primeros datos, se perfila para que en las 145.000 hectáreas sembradas con trigo, sin contar la zona de influencia de las provincias vecinas, se obtenga un rendimiento promedio de 800 kilos por hectárea este año", remarcó Devani. Este volumen es muy bajo si se lo compara con los rindes promedio logrados el año pasado, de 1.500 kilos por hectárea, con volúmenes que oscilaron entre los 1.200 y los 2.300 kilos. En principio, se espera una producción total de trigo de entre 110.000 y 120.000 toneladas, sin contar los daños producidos por el incendio registrado la semana pasada en Burruyacu.
Aunque los productores saben que los campos necesitan lluvias para mejorar los perfiles hídricos de los suelos con vistas a la próxima siembra de soja en Tucumán, en realidad esperan que el tiempo permita una trilla tranquila del trigo.
Algunos problemas
Devani sintetizó algunos de los problemas que afectaron a este cultivo. "En cuanto a enfermedades, al principio de la campaña hubo un ataque de Roya del Trigo que luego se frenó", comentó. Dijo que el proceso arrancó con bajos niveles de humedad, por la falta de aporte de lluvias en agosto y setiembre, junto a la combinación de períodos de altas y bajas temperaturas, desfavorables para el cultivo. "El trigo es bastante noble, porque al comienzo de la campaña el perfil de humedad no superaba los 60 centímetros de profundidad, cuando lo ideal sería 1,5 metro", remarcó Devani.
Cuando termine la cosecha de trigo comenzará la siembra de la soja. "En realidad, si empezamos a pensar en la soja deberíamos decir que los perfiles hídricos de los suelos están bastante agotados como para sembrar, por el consumo de humedad que hizo el trigo", dijo el especialista de la Experimental. Dejó en claro que la siembra del principal grano de la provincia demanda buenas lluvias hasta mediados del mes próximo. "Hay que ver cuánto llueve. Habrá que ser cautos en el arranque de la siembra", finalizó Devani.







