20 Octubre 2003 Seguir en 
CONCEPCION.- Dos jóvenes que circulaban en un ciclomotor murieron ayer al amanecer, tras ser atropellados desde atrás por un auto en la ruta 332, a unos 300 metros al oeste de Villa Hileret (Santa Ana). Ambos muchachos, de 20 años, eran amigos, se domiciliaban en Los Luna y retornaban de una bailanta de Santa Ana. Gustavo Javier Carrizo y Alberto Ariel Delgado fueron embestidos alrededor de las 6.40 por un auto Renault 9 conducido por Edgardo Zapata, quien resultó ileso. Los jóvenes retornaban a sus casas en un ciclomotor que conducía Delgado.
El Renault circulaba en el mismo sentido a alta velocidad y su chofer, con domicilio en Santa Ana, conducía, al parecer, en estado de ebriedad. El impacto fue tremendo. Carrizo murió en el acto, mientras que Delgado falleció cuando recibía atención en el hospital de la zona.
Los cuerpos quedaron en la ruta, a varios metros del choque, y en medio de un charco de sangre. El calzado y parte de las pertenencias personales de los jóvenes también terminaron desperdigados.
Conmoción
El ciclomotor quedó reducido a chatarra, mientras que el auto resultó con daños considerables en su parte frontal. "El chofer del auto resultó víctima de un shock nervioso. No podía explicar nada", comentó un uniformado que fue a socorrer a los accidentados.
En el paraje de Los Luna, a 2 kilómetros al sudeste de Villa Hileret, la noticia conmocionó a los vecinos. Gustavo y Alberto eran amigos y muy apreciados en la zona. Trabajaban en tareas rurales. "Estuvieron conversando y escuchando música hasta alrededor de las 3. Después salieron rumbo a la bailanta", comentó don José Antonio Carrizo, padre de Gustavo.
Zapata permaneció demorado varias horas en la comisaría de Santa Ana y, luego de practicársele un dosaje, fue liberado. En el caso intervino la fiscal de Instrucción de turno de la III Nominación, Eva Frías de Ruiz.
Con la muerte de Carrizo y de Delgado ya son cinco las víctimas que murieron en accidentes de tránsito, en lo que va del año, en la ruta 332 y en el trayecto entre Río Chico y Santa Ana.
La falta de iluminación y el mal estado de la carretera son los factores principales que, según los lugareños, desencadenaron los accidentes. (C)
El Renault circulaba en el mismo sentido a alta velocidad y su chofer, con domicilio en Santa Ana, conducía, al parecer, en estado de ebriedad. El impacto fue tremendo. Carrizo murió en el acto, mientras que Delgado falleció cuando recibía atención en el hospital de la zona.
Los cuerpos quedaron en la ruta, a varios metros del choque, y en medio de un charco de sangre. El calzado y parte de las pertenencias personales de los jóvenes también terminaron desperdigados.
Conmoción
El ciclomotor quedó reducido a chatarra, mientras que el auto resultó con daños considerables en su parte frontal. "El chofer del auto resultó víctima de un shock nervioso. No podía explicar nada", comentó un uniformado que fue a socorrer a los accidentados.
En el paraje de Los Luna, a 2 kilómetros al sudeste de Villa Hileret, la noticia conmocionó a los vecinos. Gustavo y Alberto eran amigos y muy apreciados en la zona. Trabajaban en tareas rurales. "Estuvieron conversando y escuchando música hasta alrededor de las 3. Después salieron rumbo a la bailanta", comentó don José Antonio Carrizo, padre de Gustavo.
Zapata permaneció demorado varias horas en la comisaría de Santa Ana y, luego de practicársele un dosaje, fue liberado. En el caso intervino la fiscal de Instrucción de turno de la III Nominación, Eva Frías de Ruiz.
Con la muerte de Carrizo y de Delgado ya son cinco las víctimas que murieron en accidentes de tránsito, en lo que va del año, en la ruta 332 y en el trayecto entre Río Chico y Santa Ana.
La falta de iluminación y el mal estado de la carretera son los factores principales que, según los lugareños, desencadenaron los accidentes. (C)
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