Pese a que las pólizas son más caras, las aseguradoras recuperan suscripciones

Conductores en peligro. Al menos dos compañías ofrecen contratos muy baratos, pero sus límites de cobertura resultan insuficientes. La falta de controles permite que circulen autos sin seguro

20 Octubre 2003
A pesar de que todavía circula una gran cantidad de vehículos sin cobertura, los seguros automotores -que representan el 80% del mercado asegurador- recuperaron los suscriptores que habían perdido después de la devaluación, hasta situarse en niveles similares a los de agosto de 2001.
Esta recuperación se produjo a expensas del mayor esfuerzo económico que deben realizar los usuarios para suscribirse, ya que el valor de las pólizas aumentó en promedio un 60%. También hicieron su parte las compañías, que se adecuaron a los nuevos costos de reparación y reposición de los autos, un gasto que subió un 120%.
Otra de las consecuencias que acarreó el encarecimiento de los seguros fue la aparición de alternativas mucho más baratas pero de muy limitada cobertura.
"Estos seguros de 25 o 30 pesos mensuales tienen un límite de cobertura de $ 100.000 y un sublímite ?por evento? de $ 30.000. Este último límite es el que rige en la práctica", denunció Mario Lanzone, gerente de una compañía cuya filial en Tucumán está ubicada en 9 de Julio al 500.
Las cifras mencionadas por Lanzone resultan ínfimas si se las compara con los 3 millones de límite máximo que prometen las empresas tradicionales. Aclaró que si en un accidente hay víctimas que sufren incapacidad o muerte, las indemnizaciones deben ser abultadas. Si su asegurador no es capaz de responder, el dueño del auto puede quedar con todos sus bienes enajenados, ya que el "precio" de una vida se calcula desde los $ 60.000 para arriba. Todo depende de la edad de la víctima, de sus ingresos y de la expectativa de vida que haya tenido.
Por su parte, Walter Schóos -presidente de la Asociación de Asesores Productores de Seguros de Tucumán- comentó que los asegurados reclaman constantemente porque consideran excesivos los precios que cobran algunas aseguradoras en comparación con otras.
"Esto ha sido una constante desde la devaluación, porque hay diferencias superiores al 20% en los precios de las coberturas. Algunas compañías ofrecen la bonificación de cuotas, otras hacen pequeños regalos, pero el asegurado no se fija ni en el servicio ni en la solvencia, que es lo más importante", puntualizó Schóos.

Números engañosos
Los productores de seguros con cobertura alta remarcan la necesidad de que los usuarios tomen conciencia del riesgo que corren al contratar un seguro barato. "A cambio de ahorrar $ 10 o $ 15 en la cuota, el afiliado puede terminar perdiendo todos sus bienes ante la insuficiencia de las sumas aseguradas -dijo Lanzone-. La mayoría se entera de lo que decía la letra chica del contrato después de ocurrido el siniestro, cuando ya es demasiado tarde".
Como ejemplo de la falta de escrúpulos que impera en el mercado informal de los seguros, un productor relató que en Banda del Río Salí se vendían el año pasado coberturas a un costo de $ 30 mensuales, con carnet de manejo incluido. Aunque parezca insólito, los vendedores ofrecían como "regalo adicional" un carnet de la Municipalidad de la Banda.
Por su parte, el productor Carlos Herrera confirmó que no es raro encontrar gente vendiendo pólizas "truchas", de compañías inexistentes o que no tienen ningún respaldo. Muchos vendedores llegan a argumentar que están avalados por otras compañías más conocidas, cuando en realidad no existe vínculo alguno. Otro dato desalentador es que casi la mitad de los autos que circulan lo hace sin seguro. Schóos opinó que esto ocurre porque los controles de tránsito no son rigurosos como deberían.
"Es alarmante saber que casi 3.400.000 autos en el país no tienen ningún tipo de cobertura y circulan en infracción", señaló Schóos, quien mencionó además que la cantidad de reclamos judiciales por problemas con aseguradoras es de alrededor de 100 por mes, mientras que la cantidad de accidentes automovilísticos en 2002 fue un 34% superior a la que hubo en 2001.
"No hay conciencia aseguradora. El principal objetivo del seguro de responsabilidad civil es cumplir una función social y contribuir a un tránsito más civilizado, educado y seguro -lamentó Schóos-. Existe una Ley Nacional de Tránsito a la cual se adhiere la mayoría de las provincias, pero que nadie cumple. Ningún organismo del Estado actúa para revertir esta situación".
Tampoco hay una conducta responsable de parte de los usuarios. En general, ninguna de las personas que toma un remise o un taxi "trucho" sabe que -en su calidad de tercero transportado- no está cubierto por el seguro de bajo costo con que cuenta la mayor parte de los vehículos autorizados. En cuanto a las autoridades de control, no asumen la responsabilidad que les cabe.

Los electrodomésticos aumentaron los accidentes en el hogar
Durante los últimos tiempos hubo un notable incremento de los accidentes en el hogar. En gran parte, estos se debieron a descargas de energía eléctrica o lesiones por mal manejo de artefactos diversos.
"Durante la convertibilidad, la gente pudo adquirir gran cantidad de electrodomésticos. Muchos compraron computadoras, que hasta entonces no formaban parte de los bienes de una casa de familia -explicó Mario Lanzone-. Esto tuvo que ver con el aumento de la siniestralidad en el hogar".
Gran parte de los casos ocurrió en hogares que contaban con dispositivo disyuntor.
"Mucha gente se confía en que el disyuntor va a cortar la corriente, en caso de que el usuario reciba una descarga -señaló Carlos Herrera-. Pero a veces no saben que el disyuntor no está funcionando bien porque no tuvieron la precaución de hacerle el test mensual que recomienda el fabricante. Para probar si funciona hay que apretar un botón que tiene el aparato y que lo hace ?saltar?".

Se protege más la vida
Mientras los seguros de riesgos generales han crecido alrededor de 10% en los primeros siete meses del año, los seguros de vida han tenido un crecimiento espectacular, por encima del 100%. Esto se debe a que el público tiene mayor conciencia de la necesidad de un seguro de vida y que el producto se volvió más accesible al reducir su costo y al aumentar sus canales de distribución.
También han aumentado las opciones en materia de seguros combinados. Por ejemplo, una compañía consultada por este diario cuenta con seguros de accidentes personales, de vida individual o colectivo, integrales de comercio (cobertura que agrupa coberturas que antes existían en forma aislada, como el caso de cristales, robo e incendio), o integrados familiares.
En el caso de accidentes personales, hay distintas categorías según el riesgo que represente la actividad que desarrolla el asegurado.
Con una cobertura de $ 100.000 en caso de muerte accidental o invalidez, el costo mínimo es de $ 10 mensuales. Las categorías 2 y 3 cuestan $ 12 y $ 14 respectivamente.
La cobertura de esta compañía abarca las 24 horas del día, a diferencia de otros seguros que excluyen el período en el cual el trabajador en relación de dependencia se encuentra cumpliendo sus tareas habituales.

Los seguros de vida con capitalizacion ya no existen en el mercado argentino
Los seguros de vida con capitalización, que hicieron su agosto con la convertibilidad, permitían asegurarse y ahorrar en dólares al mismo tiempo. Pero el default los aniquiló. Las compañías del rubro desarmaron su estructura de ventas y ahora se dedican a tratar de mantener la cartera de clientes. "El seguro de vida con capitalización hoy no existe como opción en el país -señaló un productor-. Si alguna vez vuelve a reactivarse, va a necesitar de un marco legal que lo ponga a salvo de la voracidad del Estado. Los usuarios de estos seguros terminaron perdiendo más que los afectados por el corralito. Es probable que esta modalidad permanezca fuera del mercado mucho tiempo".

Produccion periodistica:
Ricardo Reinoso

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