El sistema bancario, en lista de espera

Las grandes empresas reestructuran sus deudas. Sus acreedores principales son los bancos. (Por Eduardo Robinson - Economista Experto en Finanzas).

19 Octubre 2003
La fuerte contracción del crédito bancario y la pérdida de acceso a los mercados financieros externos, son obstáculos para el financiamiento de las empresas y también de las familias. El problema es cómo se financia al sector privado productivo. La normalización del sistema bancario sigue en lista de espera. Según la experiencia de crisis sistémicas recientes como las ocurridas en México, Indonesia y Turquía, indican que la recuperación del crédito tradicional bancario no será inmediata. El problema es que la restricción crediticia, conjuntamente con el deterioro patrimonial del sistema bancario, imponen severas restricciones de financiamiento hacia el corto y mediano plazo.
Las grandes empresas están reestructurando sus deudas, y son los principales deudores de los bancos, con lo cual las entidades que no han logrado mejorar su rentabilidad, tienen como clientes objetivos a las personas y a las PyME, sobre todo aquellas vinculadas al comercio exterior.

Calidad del ahorro
Dinamizar un proceso de inversión requiere disponer de adecuado financiamiento, y para ello se requiere mejorar la calidad del ahorro. Que crezcan los depósitos bancarios no es sinónimo de mejora del ahorro, porque todo depende de los plazos de las colocaciones y de las posibilidades de financiamiento que se desprenden. Durante los últimos meses el autofinanciamiento, y las fuentes informales de financiamiento tuvieron un rol relevante en la asistencia crediticia.
A nivel de individuos, la poda que significó la devaluación y la inflación en los salarios los dejó prácticamente sin capacidad de endeudamiento. Si bien desde el Banco Central se impulsa la reactivación del crédito, el problema es que no hay mercado, es decir la oferta de crédito no se adecua a la demanda.
Aun cuando las experiencias internacionales muestran que la recuperación del crédito es muy lenta, para el caso de Argentina no es un problema de oferta sino de debilidad de la demanda, que tiene básicamente dos explicaciones: el fuerte deterioro del salario real y la incertidumbre que subsiste entre los agentes económicos respecto del rumbo futuro de la economía.
Es indudable que difícilmente pueda lograrse en el corto plazo un nivel de asistencia crediticia al sector privado del orden del 20% del PBI como el país tuvo en los mejores años de actividad. Pero cuanto antes sea posible poner en marcha un proceso coherente de dinámica del crédito, más sostenible será la recuperación de la economía.


Alternativas escasas
El escaso desarrollo que tienen en la Argentina los instrumentos no tradicionales de financiamiento como el factoring, el leasing o el warrant, hace que estos no sean buenos sustitutos del tradicional crédito bancario. La existencia de un contexto macroeconómico estable y de un marco institucional sólido son los requisitos básicos para la normalización del sistema bancario, máxime dadas las características de la crisis en Argentina.

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