14 Octubre 2003 Seguir en 
Las distorsiones de la política económica provincial; la inestabilidad en las reglas impositivas; una inadecuada administración de las finanzas y el exceso de empleo en el sector público constituyen un peligroso cóctel, que puede impactar en el incremento del riesgo provincial. En ese contexto, resulta difícil que el ambiente de negocios de un Estado pueda desarrollarse y, por lo tanto, afecta sensiblemente el desarrollo económico público y privado.
Tucumán está inserto en ese cuadro de situación. Por esa razón, la provincia se encuentra entre los distritos en condiciones "medianamente desfavorables" en el Indice Provincial de Ambiente de Negocios (IPAN) que elaboró la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL). "En la Argentina de hoy difícilmente el clima de negocios sea bueno, porque el sector privado tiene restricciones para el acceso al crédito, lo que frena las inversiones", dijo a LA GACETA la licenciada Marcela Cristini, coordinadora general del trabajo elaborado por FIEL.
En cuanto a sus condiciones económicas e institucionales, Tucumán aparece en el puesto 19 -entre las 24 jurisdicciones del país- en la medición del IPAN efectuada en 2001, lo que implica un fuerte descenso respecto del ranking de FIEL de 1997: estaba en el 7º lugar, aunque también era medianamente desfavorable para el ambiente de negocios y la inversión.
Resultado de una encuesta
Además de las estadísticas oficiales, el ranking de FIEL tomó en cuenta la opinión de los empresarios radicados en las provincias sobre las ventajas y los obstáculos que presenta el ambiente de negocios. Tucumán, Jujuy y Formosa son los distritos que evidencian fuertes obstáculos para el crecimiento y la competitividad económica. La encuesta, efectuada el año pasado -según afirmaron los especialistas de la fundación-, enumera, entre otros problemas, el cambio desfavorable de reglas, un clima político enrarecido, la discrecionalidad en las decisiones del Gobierno, las demoras judiciales, la carencia de servicios básicos, el uso inadecuado del presupuesto y hasta una doble imposición, merced a los impuestos provinciales y a las tasas municipales.
Cristini considera que, pese a esos indicadores negativos, Tucumán brinda oportunidades en bruto a los inversores. "El Estado debe mejorar las condiciones para la radicación de nuevos capitales", afirma la especialista. Entre los aspectos positivos de los negocios en la provincia, Cristini afirma que Tucumán tiene un microclima económico en el que crecieron las exportaciones, alentadas por la suba en los precios de la producción agropecuaria. "La base para el crecimiento tiene que estar atada a una estrategia regional, en la que las provincias deben interactuar y cooperar entre sí para atraer inversiones", sugiere.
La coordinadora general del diagnóstico expresó a LA GACETA que actualmente FIEL está elaborando un nuevo informe sobre la situación de las provincias entre 2002 y este año.
Tucumán está inserto en ese cuadro de situación. Por esa razón, la provincia se encuentra entre los distritos en condiciones "medianamente desfavorables" en el Indice Provincial de Ambiente de Negocios (IPAN) que elaboró la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL). "En la Argentina de hoy difícilmente el clima de negocios sea bueno, porque el sector privado tiene restricciones para el acceso al crédito, lo que frena las inversiones", dijo a LA GACETA la licenciada Marcela Cristini, coordinadora general del trabajo elaborado por FIEL.
En cuanto a sus condiciones económicas e institucionales, Tucumán aparece en el puesto 19 -entre las 24 jurisdicciones del país- en la medición del IPAN efectuada en 2001, lo que implica un fuerte descenso respecto del ranking de FIEL de 1997: estaba en el 7º lugar, aunque también era medianamente desfavorable para el ambiente de negocios y la inversión.
Resultado de una encuesta
Además de las estadísticas oficiales, el ranking de FIEL tomó en cuenta la opinión de los empresarios radicados en las provincias sobre las ventajas y los obstáculos que presenta el ambiente de negocios. Tucumán, Jujuy y Formosa son los distritos que evidencian fuertes obstáculos para el crecimiento y la competitividad económica. La encuesta, efectuada el año pasado -según afirmaron los especialistas de la fundación-, enumera, entre otros problemas, el cambio desfavorable de reglas, un clima político enrarecido, la discrecionalidad en las decisiones del Gobierno, las demoras judiciales, la carencia de servicios básicos, el uso inadecuado del presupuesto y hasta una doble imposición, merced a los impuestos provinciales y a las tasas municipales.
Cristini considera que, pese a esos indicadores negativos, Tucumán brinda oportunidades en bruto a los inversores. "El Estado debe mejorar las condiciones para la radicación de nuevos capitales", afirma la especialista. Entre los aspectos positivos de los negocios en la provincia, Cristini afirma que Tucumán tiene un microclima económico en el que crecieron las exportaciones, alentadas por la suba en los precios de la producción agropecuaria. "La base para el crecimiento tiene que estar atada a una estrategia regional, en la que las provincias deben interactuar y cooperar entre sí para atraer inversiones", sugiere.
La coordinadora general del diagnóstico expresó a LA GACETA que actualmente FIEL está elaborando un nuevo informe sobre la situación de las provincias entre 2002 y este año.







