11 Octubre 2003 Seguir en 
A pesar de que ha funcionado siempre como un buen instrumento de crédito, y que hasta ahora no ha surgido otro elemento similar que pueda reemplazarlo, el cheque sigue teniendo un uso muy restringido en Tucumán, incluso más que en el resto del país, donde también se emplea mucho menos que en la época de la convertibilidad.
Las causas responden a varios factores. Uno de ellos es que la cadena de pagos no ha logrado restablecerse en los niveles en que estaba antes de la crisis financiera. Pero el mayor problema es la reticencia de empresarios, profesionales y usuarios en general a pagar el llamado impuesto al cheque. En Tucumán la situación se agrava porque, desde junio último, Rentas de la provincia cobra un anticipo del 0,5% de Ingresos Brutos a través de un débito automático en las cuentas corrientes.
El impuesto al cheque fue creado en marzo de 2001, y grava los créditos y débitos en cuenta corriente bancaria -0,6% por cada depósito y 0,6% por cada extracción, es decir, un total de 1,2%-. Banqueros, empresarios y economistas coinciden en que el costo de este gravamen provocó una fuerte caída en el uso de este instrumento de pago, desalentando las operaciones dentro del sistema financiero y promoviendo la informalidad. Muchos hombres de negocio revelaron a LA GACETA que prefieren manejarse con los billetes en la mano antes de hacer una operación que les pueda generar pérdidas.
La presión impositiva
"El Estado elige el camino más fácil y sencillo de aumentar la presión impositiva sobre las pocas PyME que han logrado sobrevivir y conservar su cuenta bancaria, en lugar de actuar sobre la economía ilegal, ampliando la base contributiva, y democratizando la gestión de gobierno", sostuvo el presidente de la Asamblea de Pequeñas y Medianas Empresas, Eduardo Temkin.
Respecto del cobro del impuesto a los Ingresos Brutos, el empresario consideró que se sigue beneficiando "a empresas no radicadas en Tucumán o que tienen domicilio fiscal en otras provincias donde la alícuota de Ingresos Brutos es más barata".El gerente de un banco de origen nacional, que tiene una vasta clientela compuesta por pequeñas y medianas empresas, coincidió con las apreciaciones de Temkin. "Ante la falta de financiamiento, el cheque constituye un buen instrumento de crédito, pero hoy no se puede usar porque es muy caro para quienes tienen márgenes pequeños de ganancia. Por ejemplo, para una estación de servicio cuya utilidad es del 3%, el impuesto al cheque nacional y el adelanto de Ingresos Brutos le lleva más de la mitad de la ganancia", explicó.
En el mismo sentido se pronunciaron los inmobiliarios José Gordillo y Marcelo Stagnetto. "En nuestro caso la situación es grave porque somos administradores; manejamos dinero ajeno que no nos genera utilidad. Cuando cobramos un alquiler, nuestra comisión es del 6% y en el banco nos descuentan el 1,2% del impuesto al cheque, más el 0,5% de Ingresos Brutos. Ese 1,7% es el 30% de nuestra ganancia", dijeron.
$ 5.000 millones anuales
Al igual que las retenciones a las exportaciones, el impuesto al cheque no es coparticipable. El Gobierno nacional lo defiende porque le aporta al fisco unos $ 5.000 millones anuales, alrededor del 9% del total de la recaudación nacional. Sin embargo, el titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Alberto Abad, admitió que se estudia su eliminación gradual.
Las causas responden a varios factores. Uno de ellos es que la cadena de pagos no ha logrado restablecerse en los niveles en que estaba antes de la crisis financiera. Pero el mayor problema es la reticencia de empresarios, profesionales y usuarios en general a pagar el llamado impuesto al cheque. En Tucumán la situación se agrava porque, desde junio último, Rentas de la provincia cobra un anticipo del 0,5% de Ingresos Brutos a través de un débito automático en las cuentas corrientes.
El impuesto al cheque fue creado en marzo de 2001, y grava los créditos y débitos en cuenta corriente bancaria -0,6% por cada depósito y 0,6% por cada extracción, es decir, un total de 1,2%-. Banqueros, empresarios y economistas coinciden en que el costo de este gravamen provocó una fuerte caída en el uso de este instrumento de pago, desalentando las operaciones dentro del sistema financiero y promoviendo la informalidad. Muchos hombres de negocio revelaron a LA GACETA que prefieren manejarse con los billetes en la mano antes de hacer una operación que les pueda generar pérdidas.
La presión impositiva
"El Estado elige el camino más fácil y sencillo de aumentar la presión impositiva sobre las pocas PyME que han logrado sobrevivir y conservar su cuenta bancaria, en lugar de actuar sobre la economía ilegal, ampliando la base contributiva, y democratizando la gestión de gobierno", sostuvo el presidente de la Asamblea de Pequeñas y Medianas Empresas, Eduardo Temkin.
Respecto del cobro del impuesto a los Ingresos Brutos, el empresario consideró que se sigue beneficiando "a empresas no radicadas en Tucumán o que tienen domicilio fiscal en otras provincias donde la alícuota de Ingresos Brutos es más barata".El gerente de un banco de origen nacional, que tiene una vasta clientela compuesta por pequeñas y medianas empresas, coincidió con las apreciaciones de Temkin. "Ante la falta de financiamiento, el cheque constituye un buen instrumento de crédito, pero hoy no se puede usar porque es muy caro para quienes tienen márgenes pequeños de ganancia. Por ejemplo, para una estación de servicio cuya utilidad es del 3%, el impuesto al cheque nacional y el adelanto de Ingresos Brutos le lleva más de la mitad de la ganancia", explicó.
En el mismo sentido se pronunciaron los inmobiliarios José Gordillo y Marcelo Stagnetto. "En nuestro caso la situación es grave porque somos administradores; manejamos dinero ajeno que no nos genera utilidad. Cuando cobramos un alquiler, nuestra comisión es del 6% y en el banco nos descuentan el 1,2% del impuesto al cheque, más el 0,5% de Ingresos Brutos. Ese 1,7% es el 30% de nuestra ganancia", dijeron.
$ 5.000 millones anuales
Al igual que las retenciones a las exportaciones, el impuesto al cheque no es coparticipable. El Gobierno nacional lo defiende porque le aporta al fisco unos $ 5.000 millones anuales, alrededor del 9% del total de la recaudación nacional. Sin embargo, el titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Alberto Abad, admitió que se estudia su eliminación gradual.







