En el sur, legiones de jóvenes salen en moto a hacer "picadas" y a beber alcohol en las plazas

En el sur, legiones de jóvenes salen en moto a hacer "picadas" y a beber alcohol en las plazas

En las comunas del interior, los vecinos se quejan por la falta de control para evitar desmanes en las calles durante los fines de semana. La mayoría de las comisarías no tienen móviles. La Policía pide una mayor responsabilidad de parte de los padres

EN LA CALLE. Los sábados a la tarde, los jóvenes suelen juntarse en la vía pública a beber entre amigos. LA GACETA / FOO DE OSVALDO RIPOLL EN LA CALLE. Los sábados a la tarde, los jóvenes suelen juntarse en la vía pública a beber entre amigos. LA GACETA / FOO DE OSVALDO RIPOLL

CONCEPCIÓN.- El desenfreno se desata cada viernes a la noche y se extiende hasta el domingo. Legiones de menores y jóvenes montados en motocicletas se lanzan a las calles a una temeraria diversión.

Protagonizan picadas ruidosas, beberajes y peleas en medio de una música ensordecedora. Ese es el cóctel delirante que los fines de semana transforma a los pueblos del interior en una verdadera locura y que abruma desde hace tiempo a los vecinos. El drama, para colmo, se profundiza año tras año con el incremento del consumo de drogas.

Aunque en las ciudades también se dan problemas similares, en las pequeñas comunidades, estos se agitan aún más por una razón: la escasez de policías y móviles. "Desde los viernes aquí no se puede dormir. Y los que más sufren este castigo son los bebés, los ancianos y los enfermos. Las motos hacen temblar los vidrios de las ventanas y los autos estacionados, con las puertas abiertas, estremecen con una música que suena saturada de tanto volumen. Esto ya no es vida", se quejó Sara Bulacio, una vecina de la localidad de Alto Verde. "La gente se enferma por la impotencia de ver cómo los jóvenes, ebrios, se burlan cuando se les pide que se vayan a molestar a otro lado. A veces la Policía llega, pero los atrevidos se escapan y vuelven después, cuando se quedan otra vez sin control", agregó la mujer.

Pocos policías

En Santa Ana, Alpachiri, Arcadia, Sargento Moya, Capitán Cáceres y Villa La Trinidad, entre otros pueblos, las guardias policiales se cumplen con no más de tres efectivos. Salvo la de Santa Ana, el resto de las comisarías carece de móviles. En estos lugares es muy común ver en las puertas carteles con mensajes que rezan: "ya vuelvo", en razón de que el único policía de guardia tuvo que salir a hacer alguna diligencia.

Así las cosas, el descontrol sólo se contiene cuando se llevan adelante los operativos de "barrido", con uniformados de la Unidad Regional Sur (URS). "Siempre se está tratando de frenar este problema y vamos a tener mejores resultados si colaboran los propios vecinos damnificados y los padres que, al parecer, desconocen que sus hijos andan exponiendo la vida en las calles", apuntó el comisario Héctor Figueroa, jefe de la URS.

"No perseguimos a los que andan en picadas porque si se caen y resultan heridos va a ser responsabilidad nuestra", aclaró el jefe policial.

En las plazas

Las plazas son los lugares de encuentro preferidos por los motoqueros. "Se reúnen para tomar y luego hacen picadas por las caminerías o las rutas. No les importa que haya adultos o niños. Actúan con total impunidad y a veces hasta el amanecer", contó Dolores Barrionuevo, de Arcadia. En este pueblo, en un año murieron siete jóvenes en las picadas de los fines de semana.

En Santa Ana, como en Alto Verde, el infierno se desata cuando concluyen las bailantas. "Se escuchan corridas, tiros y las motos que salen a alta velocidad. La Policía logra disuadirlos, pero enseguida vuelven", apuntó Carmen Juárez, de Santa Ana. Aquí el problema adquiere mayor gravedad debido a que, según dijo la mujer, por las noches se forman patotas que roban lo que encuentran.

En Sargento Moya el comportamiento de los jóvenes empeora durante el verano. Se reúnen en el río Pueblo Viejo y, en medio del descontrol, llegan a cortar el tránsito de la ruta 325. "Sería interesante que los operativos de la Policía sean más continuos y rigurosos. Si los jóvenes salen a tomar en cualquier parte es porque se sienten impunes", opinó Nicolás Villafañe, secretario de la Comuna de Sargento Moya.

El drama en estos días generó una fuerte polémica en Alpachiri. "Que los jóvenes se encuentren en estado lamentable en la plaza no tan solo es culpa de las autoridades, sino principalmente de los padres que, sabiendo que sus hijos son menores, les permiten andar hasta el amanecer", planteó Adriana Verónica Díaz.

"Hay que reclamarle a la Policía y no al delegado comunal por este problema. Hay también quienes hacen la vista gorda y no denuncian a los que se están drogando", dijo por su parte Silvia Romano, funcionaria comunal.

En tanto, los vecinos añoran la "policía montada". "Esa sí que se hacía respetar. Con sólo verla había que irse a dormir. Además, en esos tiempos uno no estaba acostumbrado a salir a la calle a molestar a la gente", recordó Juan Carrizo, de Santa Ana.

De viernes a domingos

A excepción de la comuna de Santa Ana, en el resto de las delegaciones rurales del sur, las comisarías no cuentan con vehículos para trasladar personal.

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El jefe de la Unidad Regional Sur, comisario Héctor Figueroa, dijo que habrá mejores resultados si colaboran los propios vecinos damnificados.

Los viernes a la noche comienzan los problemas   para los pobladores, que deben soportar los ruidos molestos durante todo el fin de semana.

Algunos funcionarios de las comunas rurales aseguraron que los vecinos debe dirigir sus reclamos a los jefes de las comisarías.

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