11 Octubre 2003 Seguir en 
Se sabía que en cualquier momento iban a tener problemas. Pero nadie imaginó que la pelea podía llegar a tener consecuencias tan graves. Un hombre asesinó el jueves a la tarde a tiros a una mujer con quien mantenía una disputa por tierras en la zona de La Ramada. El homicida se entregó luego en la Policía.
Tanto la Policía como los vecinos de los protagonistas de la terrible historia coincidieron en que las discusiones entre Luis Ambrosio Soria, de 62 años, y María del Carmen López, de 42, eran constantes.
Ambos vivían en la zona conocida como "Cruz de Abajo", a la altura del kilómetro 40 de la ruta 304. Sus terrenos están pegados y separados por alambres, pero aparentemente la división de las tierras no estaba muy clara. "El siempre hacía alambrar su terreno, y cuando se iba, ella le corría el alambrado. El después él volvía y lo volvía a correr. En el medio se peleaban a los gritos", indicó don Gregorio López, un vecino de la zona.
La Policía informó que Soria había estado en Buenos Aires y que cuando regresó se dio con que, otra vez, le habían modificado las dimensiones de su terreno. Nuevamente comenzó a discutir con su vecina que, armada con un palo, le habría dado un golpe en un brazo. La reacción fue tremenda. Soria corrió hasta su casa, tomó un revólver 22 corto, fue a buscar a María del Carmen López, quien todavía le gritaba, y le vació los seis disparos del tambor en el cuerpo.
Se entregó
Después volvió a su casa y recargó el arma, esperando la reacción de algún familiar. Al ver que no llegaba nadie, fue hasta la comisaría y se entregó. La mujer murió en el acto. Tras conocerse el hecho, una comisión de la Brigada Este, al mando del comisario Rodolfo Maruf y supervisada por el comisario Alfredo Jiménez fue hasta la casa del acusado y secuestró el revólver.
Soria quedó a disposición del fiscal Carlos Albaca.
Tanto la Policía como los vecinos de los protagonistas de la terrible historia coincidieron en que las discusiones entre Luis Ambrosio Soria, de 62 años, y María del Carmen López, de 42, eran constantes.
Ambos vivían en la zona conocida como "Cruz de Abajo", a la altura del kilómetro 40 de la ruta 304. Sus terrenos están pegados y separados por alambres, pero aparentemente la división de las tierras no estaba muy clara. "El siempre hacía alambrar su terreno, y cuando se iba, ella le corría el alambrado. El después él volvía y lo volvía a correr. En el medio se peleaban a los gritos", indicó don Gregorio López, un vecino de la zona.
La Policía informó que Soria había estado en Buenos Aires y que cuando regresó se dio con que, otra vez, le habían modificado las dimensiones de su terreno. Nuevamente comenzó a discutir con su vecina que, armada con un palo, le habría dado un golpe en un brazo. La reacción fue tremenda. Soria corrió hasta su casa, tomó un revólver 22 corto, fue a buscar a María del Carmen López, quien todavía le gritaba, y le vació los seis disparos del tambor en el cuerpo.
Se entregó
Después volvió a su casa y recargó el arma, esperando la reacción de algún familiar. Al ver que no llegaba nadie, fue hasta la comisaría y se entregó. La mujer murió en el acto. Tras conocerse el hecho, una comisión de la Brigada Este, al mando del comisario Rodolfo Maruf y supervisada por el comisario Alfredo Jiménez fue hasta la casa del acusado y secuestró el revólver.
Soria quedó a disposición del fiscal Carlos Albaca.
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