12 Octubre 2003 Seguir en 
Uno de los interrogantes que más se plantean los economistas y los estadistas es si es posible que las regiones pobres, que los países en vías de desarrollo puedan despegar y comenzar a crecer económicamente y a mejorar también el bienestar de sus pueblos y el cuidado del medio ambiente, tres pilares fundamentales que parecen no compatibilizar entre sí y que, sin embargo, los expertos consideran que tienen que ir de la mano para alcanzar el éxito.
Ante esa pregunta, el académico de la Universidad de Harvard y del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (Incae), de Costa Rica, Arturo Condo (foto), quien estuvo recientemente en la provincia para dictar un seminario invitado por la Fundación del Tucumán no duda en responder que sí es posible.
"Hay que enfocarse; no se puede trabajar en quince cosas a la vez. Argentina no desarrolló su parte microeconómica, es decir unas diez industrias que más impacto puedan tener, definir proyectos nacionales y apoyar las iniciativas de esas industrias completas. El mismo esquema debería repetirse en el NOA, con el azúcar, el citrus y otras actividades fuertes", afirmó Condo durante su entrevista con LA GACETA.
"Un entorno político estable y políticas macroeconómicas sólidas son necesarias pero no bastan para asegurar una economía próspera; la competitividad también depende de la mejora de las bases microeconómicas", sostuvo el especialista, nacido en Ecuador.
Educación
El experto subrayó que la Argentina tiene ventajas por cuanto no es el país más pobre de Latinoamérica aunque todavía tenga mucha pobreza. "Existe la sensación de que lo peor ya pasó. Además, pese a todos los problemas actuales, en este país hay educación, hay un alto nivel de alfabetismo real. Porque saber leer y escribir no basta; se necesita gente que sepa leer instrucciones y entenderlas para poder aplicarlas de forma correcta y confiable, o que sepa escribir un informe, por ejemplo", agregó.
Condo considera indispensable "fomentar la educación gerencial para que quienes están al frente de las empresas tengan una mentalidad más global, sean agresivos al buscar nichos de mercado y al crear valor a los productos".
Desarrollo de clusters
Como ejemplo de una estrategia nueva que deberían seguir las empresas, Condo mencionó el desarrollo de los cluster, un tema que también estudió profundamente. Un cluster está formado por un grupo de compañías e instituciones interconectadas asociadas en un campo particular y próximo, geográficamente unidas por prácticas comunes y complementarias. Pero Condo fue enfático al destacar que estas compañías "no se unen para ponerse de acuerdo en no competir o para unificar precios, sino para proveer diferentes servicios a una misma industria, desde una posición de PyME, elegida y no aceptada porque no queda otra". Esas empresas pueden ser, por ejemplo, proveedores de productos finales, de servicios, de materiales, de componentes, de maquinaria, de información; instituciones financieras, compañías secundarias o relacionadas, proveedores de infraestructura especializada, instituciones que proveen capacitación especializada, investigación y apoyo técnico.
EL ESTADO, COMPRADOR EXIGENTE
El Estado tiene dos roles interesantes: proveer servicios y comprar servicios. "Como proveedor, por ejemplo de educación, no tiene sentido que se establezca una misma currícula para todo el país cuando cada región es diferente. Allí, el Estado tiene que permitir las innovaciones. Además, tiene que proveer los servicios básicos importantes como infraestructura, seguridad jurídica, seguridad física, etc", dijo Condo. "También los Estados compran servicios profesionales o bienes físicos. Entonces, pueden actuar como una fuente de innovación en ese rol de comprador, es decir, pueden exigirle mucho a las empresas o personas que realicen el servicio, aunque lo paguen más caro, o puede ser un comprador relajado. El comprador exigente incentiva a que las empresas sean innovadoras y aumenten su tecnología; el relajado no ayuda", añadió.
Ante esa pregunta, el académico de la Universidad de Harvard y del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (Incae), de Costa Rica, Arturo Condo (foto), quien estuvo recientemente en la provincia para dictar un seminario invitado por la Fundación del Tucumán no duda en responder que sí es posible.
"Hay que enfocarse; no se puede trabajar en quince cosas a la vez. Argentina no desarrolló su parte microeconómica, es decir unas diez industrias que más impacto puedan tener, definir proyectos nacionales y apoyar las iniciativas de esas industrias completas. El mismo esquema debería repetirse en el NOA, con el azúcar, el citrus y otras actividades fuertes", afirmó Condo durante su entrevista con LA GACETA.
"Un entorno político estable y políticas macroeconómicas sólidas son necesarias pero no bastan para asegurar una economía próspera; la competitividad también depende de la mejora de las bases microeconómicas", sostuvo el especialista, nacido en Ecuador.
Educación
El experto subrayó que la Argentina tiene ventajas por cuanto no es el país más pobre de Latinoamérica aunque todavía tenga mucha pobreza. "Existe la sensación de que lo peor ya pasó. Además, pese a todos los problemas actuales, en este país hay educación, hay un alto nivel de alfabetismo real. Porque saber leer y escribir no basta; se necesita gente que sepa leer instrucciones y entenderlas para poder aplicarlas de forma correcta y confiable, o que sepa escribir un informe, por ejemplo", agregó.
Condo considera indispensable "fomentar la educación gerencial para que quienes están al frente de las empresas tengan una mentalidad más global, sean agresivos al buscar nichos de mercado y al crear valor a los productos".
Desarrollo de clusters
Como ejemplo de una estrategia nueva que deberían seguir las empresas, Condo mencionó el desarrollo de los cluster, un tema que también estudió profundamente. Un cluster está formado por un grupo de compañías e instituciones interconectadas asociadas en un campo particular y próximo, geográficamente unidas por prácticas comunes y complementarias. Pero Condo fue enfático al destacar que estas compañías "no se unen para ponerse de acuerdo en no competir o para unificar precios, sino para proveer diferentes servicios a una misma industria, desde una posición de PyME, elegida y no aceptada porque no queda otra". Esas empresas pueden ser, por ejemplo, proveedores de productos finales, de servicios, de materiales, de componentes, de maquinaria, de información; instituciones financieras, compañías secundarias o relacionadas, proveedores de infraestructura especializada, instituciones que proveen capacitación especializada, investigación y apoyo técnico.
El Estado tiene dos roles interesantes: proveer servicios y comprar servicios. "Como proveedor, por ejemplo de educación, no tiene sentido que se establezca una misma currícula para todo el país cuando cada región es diferente. Allí, el Estado tiene que permitir las innovaciones. Además, tiene que proveer los servicios básicos importantes como infraestructura, seguridad jurídica, seguridad física, etc", dijo Condo. "También los Estados compran servicios profesionales o bienes físicos. Entonces, pueden actuar como una fuente de innovación en ese rol de comprador, es decir, pueden exigirle mucho a las empresas o personas que realicen el servicio, aunque lo paguen más caro, o puede ser un comprador relajado. El comprador exigente incentiva a que las empresas sean innovadoras y aumenten su tecnología; el relajado no ayuda", añadió.







