12 Octubre 2003 Seguir en 
Asumió la presidencia de una de las dos entidades que nuclean a los productores cañeros de la provincia en un momento en un momento especial de la actividad azucarera. El sector se debate entre un proceso de mayores inversiones producidas en cañaverales e ingenios por las perspectivas alentadoras que generó la devaluación, y una producción de azúcar que excede las expectativas y que podría impactar en los precios del producto.
Humberto Gordillo, flamante presidente del Centro de Agricultores Cañeros de Tucumán (Cactu), es de la idea de que, ante todo, el sector debe luchar para mantener el precio del azúcar. Gordillo reemplazó en la titularidad de Cactu al agricultor Otto Gramajo, y se desempeñará en este cargo durante los próximos dos años.
- ¿Cuál es su meta al frente de Cactu?
- Mi objetivo principal es buscar que se mantenga el precio del azúcar. Hay que determinar qué hacer con los excendentes que pesan sobre el mercado interno.
- Los excedentes son la eterna preocupación de los azucareros. ¿Cuál sería la salida a este habitual inconveniente?
- Buscamos implementar medidas con la industria para conseguir eliminar esta sobreoferta en forma equilibrada, sin perjucio para las partes. Esto se logrará a través de la exportación, pero al Estado le vamos a exigir participación en este proceso, por la implicancia social que tiene el sector azucarero. Demandaremos que nuestras autoridades no sean "guardias pretorianas" de la actividad, sino que tengan participación activa y fuerza de ejecución para evitar que salga la gente de la red de contención social social que significa el azúcar.
- ¿Cómo analiza particularmente la actual situación del sector cañero?
- Vemos que se está recuperando, aunque no como esperamos. Se ha plantado mucha caña y se renovó mucho. Eso, que es un signo alentador, puede producir crisis dentro de dos años, porque podemos tener superproducción de nuevo.
- ¿Qué sería lo malo que podría ocurrir por una superproducción de caña?
- Sucedería que aumentaría la oferta de azúcar, y si no sabemos poner orden en las ventas, volveremos a entrar en crisis, y a estar mal como en años anteriores.
- ¿Ha mejorado la economía del productor cañero?
- En general, el cañero tucumano está muy poco saneado. Sigue muy endeudado, aunque pudo cumplir algo con sus obligaciones financieras. Lo que pasa es que la crisis anterior fue muy dura y muy extensa. Ahora la situación está mejor, pero no hay que olvidarse de que los productos importados que se usan para producir la caña se cotizan a valor dólar. Por lo tanto, la rentabilidad no es tan grande como se cree. No se está ganando tanta plata.
- ¿Los cañeros tucumanos están unidos?
- La sociedad argentina es poco solidaria, porque parece que cada uno tira para su costado. En el sector cañero la situación no es muy distinta. Hay grupos de cañeros que actúan en forma conjunta, pero no en la magnitud que debería ser. Todos deberíamos estar unidos, incluso con la industria.
- ¿Cuál es el principal efecto de la desunión sectorial?
- Cada uno trabaja por su lado; no hay diálogo. Se debe restablecer la comunicación para que luego no nos sorprendan las situaciones desfavorables, como ocurre cuando los precios del azúcar no cierran.
- ¿Cómo ve la situación del país?
- Veo a la actividad privada que trata de salir de la crisis con mucho esfuerzo. En cambio, no percibo esos esfuerzos en el sector público. Los gastos desmedidos del Estado continúan y también siguen las viejas mañas de la política. Un ejemplo de esto es la falta de respeto a la Constitución. Eso lo vivimos en Tucumán hace pocos días, cuando se dictó una legislación que representa una intromisión en el Poder Judicial de la provincia, con facultades extraordinarias para el Poder Ejecutivo. Creo que está bien que se establezca el principio de autoridad, pero las intromisiones de un poder sobre otro traen perjuicio a la sociedad. La red de contención debe alcanzar a todos, no sólo a los funcionarios.
El Estado debe poner su cuota para salir adelante. El esfuerzo no tiene que provenir sólo del sector privado. El que más tiene más quiere; el Estado debe lograr un equilibrio en este sentido.
Humberto Gordillo, flamante presidente del Centro de Agricultores Cañeros de Tucumán (Cactu), es de la idea de que, ante todo, el sector debe luchar para mantener el precio del azúcar. Gordillo reemplazó en la titularidad de Cactu al agricultor Otto Gramajo, y se desempeñará en este cargo durante los próximos dos años.
- ¿Cuál es su meta al frente de Cactu?
- Mi objetivo principal es buscar que se mantenga el precio del azúcar. Hay que determinar qué hacer con los excendentes que pesan sobre el mercado interno.
- Los excedentes son la eterna preocupación de los azucareros. ¿Cuál sería la salida a este habitual inconveniente?
- Buscamos implementar medidas con la industria para conseguir eliminar esta sobreoferta en forma equilibrada, sin perjucio para las partes. Esto se logrará a través de la exportación, pero al Estado le vamos a exigir participación en este proceso, por la implicancia social que tiene el sector azucarero. Demandaremos que nuestras autoridades no sean "guardias pretorianas" de la actividad, sino que tengan participación activa y fuerza de ejecución para evitar que salga la gente de la red de contención social social que significa el azúcar.
- ¿Cómo analiza particularmente la actual situación del sector cañero?
- Vemos que se está recuperando, aunque no como esperamos. Se ha plantado mucha caña y se renovó mucho. Eso, que es un signo alentador, puede producir crisis dentro de dos años, porque podemos tener superproducción de nuevo.
- ¿Qué sería lo malo que podría ocurrir por una superproducción de caña?
- Sucedería que aumentaría la oferta de azúcar, y si no sabemos poner orden en las ventas, volveremos a entrar en crisis, y a estar mal como en años anteriores.
- ¿Ha mejorado la economía del productor cañero?
- En general, el cañero tucumano está muy poco saneado. Sigue muy endeudado, aunque pudo cumplir algo con sus obligaciones financieras. Lo que pasa es que la crisis anterior fue muy dura y muy extensa. Ahora la situación está mejor, pero no hay que olvidarse de que los productos importados que se usan para producir la caña se cotizan a valor dólar. Por lo tanto, la rentabilidad no es tan grande como se cree. No se está ganando tanta plata.
- ¿Los cañeros tucumanos están unidos?
- La sociedad argentina es poco solidaria, porque parece que cada uno tira para su costado. En el sector cañero la situación no es muy distinta. Hay grupos de cañeros que actúan en forma conjunta, pero no en la magnitud que debería ser. Todos deberíamos estar unidos, incluso con la industria.
- ¿Cuál es el principal efecto de la desunión sectorial?
- Cada uno trabaja por su lado; no hay diálogo. Se debe restablecer la comunicación para que luego no nos sorprendan las situaciones desfavorables, como ocurre cuando los precios del azúcar no cierran.
- ¿Cómo ve la situación del país?
- Veo a la actividad privada que trata de salir de la crisis con mucho esfuerzo. En cambio, no percibo esos esfuerzos en el sector público. Los gastos desmedidos del Estado continúan y también siguen las viejas mañas de la política. Un ejemplo de esto es la falta de respeto a la Constitución. Eso lo vivimos en Tucumán hace pocos días, cuando se dictó una legislación que representa una intromisión en el Poder Judicial de la provincia, con facultades extraordinarias para el Poder Ejecutivo. Creo que está bien que se establezca el principio de autoridad, pero las intromisiones de un poder sobre otro traen perjuicio a la sociedad. La red de contención debe alcanzar a todos, no sólo a los funcionarios.
El Estado debe poner su cuota para salir adelante. El esfuerzo no tiene que provenir sólo del sector privado. El que más tiene más quiere; el Estado debe lograr un equilibrio en este sentido.







