Enseñanza de la criminología

(De "Manual básico de criminología", por Carlos Alberto Elbert, Eudeba, Buenos Aires)

25 Marzo 2002
"Los cursos de Criminología en nuestras universidades responden a una necesidad de conocimiento insuperable sin el aporte de esta disciplina: la profundización interpretativa de las ciencias penales desde enfoques no normativos, y por ende muy dinámicos, ligados a los procesos sociales en constante cambio y crisis, por oposición a la estabilidad y rigidez de las estructuras legales que, justamente, son mera formalización coyuntural de una selección de valores.
El enfoque criminológico no sólo no es jurídico, sino que tampoco necesita ser exclusivo de alguna otra disciplina, porque, como se verá, la criminología se entiende como una estructuración de conocimientos de variada procedencia, que se articulan interdisciplinariamente entre sí.
Unas metas realistas indican que estos cursos deben proporcionar información, aquella que no proveen los estudios regulares de las disciplinas intervinientes en la criminología. Por caso, las facultades de derecho carecen en sus planes regulares de estudios de la materia criminología, que suele ofrecerse en cursos optativos. La enseñanza esencial para el futuro jurista es el entrenamiento normativo en derecho penal y procesal penal, generalmente sin evaluación alguna de su funcionamiento concreto.
En suma, la criminología permite a los juristas, sociólogos, psicólogos, etcétera, una posibilidad de análisis sistemático y crítico de la realidad del control social, o específico del control jurídico-penal, desde fuera de las necesidades y propósitos de tales sistemas, sin compromiso teórico alguno con ellos. Esta disposición intelectual pone forzosamente en relación con publicaciones, autores o ideas que no proceden del campo académico originario y que generalmente se desconocían con anterioridad. La información permitirá a los participantes estar atentos a lo que suceda en este campo de trabajo, identificar a los formadores de opinión y a los teóricos, registrando la continuidad de su producción y la coherencia de sus ideas.
La formación de los estudiantes en criminología es otra meta a lograr, que se consigue cuando la apertura crítica permite cuestionar muchos de los conocimientos científicos previos (por ejemplo, jurídicos) ubicando las instituciones en una visión dinámica y descubriendo los intereses de todo tipo que subyacen en su consagración como elementos indispensables para la vida social. En este sentido, la criminología con enfoque crítico no proporciona herramientas técnicas o prácticas ni conocimientos especialmente orientados a habilitar para un trabajo profesional, como la abogacía, la psicología o la medicina. Nuestra actividad en este campo no genera incumbencias, no permite resolver casos ni tratar pacientes. Eso sí, posibilita una revisión teórica cuyas conclusiones pueden determinar importantes cambios institucionales, legislativos, o incluso de tratamiento de clientes dentro de las distintas disciplinas. Ya se verá cómo funciona esta trama de conocimientos escrutadores de la sociedad y su relación con la sociología. Lo importante es percibir, desde un comienzo, que en la mayor parte de los casos los estudiantes ingresan a un terreno nuevo que tal vez conozcan fragmentaria y contradictoriamente y que no motive en ellos vocación alguna por el estudio de estos temas, conformándolos con la mera disponibilidad intelectual de una nueva herramienta interpretativa".

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