"Estamos conectadas con lo divino hasta cuando cocinamos"

"Independientemente de la religión a la que pertenezcamos, las mujeres tenemos eso de buscar siempre el consenso, la solidaridad... Más allá de que nos acusen de competitivas"

08 Mar 2013

No fue fácil reunirlas. Entre ajustes de agendas, escapadas del trabajo y reacomodamientos familiares, lograron sentarse frente a frente cuatro tucumanas de distinto credo: una judía, una católica de la iglesia maronita, una musulmana y una budista. No pudieron llegar a la cita una joven evangélica y otra laica católica que también habían sido invitadas. Cada una contó, desde su concepción religiosa, cómo vive su espiritualidad a través de una mirada femenina.

Apenas comenzaron a presentarse surgió la charla espontánea y la curiosidad de una hacia la otra por conocer las características de su religión. Leyla Younes, musulmana, docente y activa practicante en la mezquita El Mártir, abrió la intensa conversación. Contó que en la cultura islámica la mujer conserva su apellido original, es decir, no usa el de casada. Eso dio pie a Mirta Brand (judía) para resaltar la relación de complementariedad que hay entre hombre y mujer en el judaísmo. "Nosotros decimos que Dios creó a la mujer como elemento de completud para el hombre. El hombre no estaba completo hasta que no llegó la mujer. Eso significa que no hay un mío ni un tuyo, sino un vivir juntos", asevera. "Sí, el Corán lo que dice es que el hombre es vestidura para la mujer y la mujer es vestidura para el hombre", dice Leyla, lo que despierta sonrisas de aprobación en todas las demás.

"Para el budismo hay una relación un poco más sutil", intercede Graciela Cárdenas, budista. "Todos somos personas y si bien en esta existencia puedo ser Graciela, en la próxima puedo ser varón. El alma tiene una existencia infinita y va manifestándose existencia tras existencia. No hablamos de reencarnación. El Buda es un estado. Vamos mudando el karma y buscando lo que nos hace felices, con la posibilidad de llegar a ser felices todo el tiempo, o por lo menos trabajar para eso. Mi alma va buscando siempre el mejoramiento personal", explica.

Mirta Brand encuentra una conexión con las religiones monoteístas. Cree que todas las doctrinas tienden a eso, a buscar mejorar a la persona. "Desde cualquier concepción todos somos 'dios', o participamos del ser divino porque estamos hecho a imagen y semejanza de Dios", añade. Geraldine Bujahza resalta la figura de la mujer como eje de la vida de la familia y como sostén del culto. Geraldine es una joven empresaria que pertenece a la comunidad maronita de la iglesia del Señor del Milagro y San Marón, que está en la esquina de Junín y Santiago. "En el Líbano, los católicos maronitas constituimos la principal religión. Es decir que los maronitas somos la identificación del cristianismo en el Oriente. En Tucumán hay una comunidad que participa del rito maronista, que tiene la misma validez que otras misas, como las que se ofician en el Corazón de María, por ejemplo", aclara.

"La mujer maronita, como cualquier mujer católica, busca a Dios en todas las cosas, también persigue la felicidad y quiere ser guía para sus hijos", sostiene.

"Yo creo que el propósito de toda las religiones es buscar la felicidad de las personas. Aun en los momentos de crisis como la muerte de alguien muy querido, nos preguntamos por qué nos ocurren las cosas. Si es alguien que ha fallecido, pienso que esta persona ha venido a enseñarme algo", reflexiona Cárdenas.

En conexión
"Dentro del judaísmo hay preceptos, como en todas las religiones, pero la mujer no tiene la obligación de cumplir con todos. Yo dije ¡qué fantástico, porque las mujeres tenemos tantas cosas para hacer…!", cuenta con simpatía la empresaria judía.

"Hace poco vino a Tucumán un rabino que me explicó que la mujer tiene la virtud de estar siempre en conexión con lo divino. ¿Cómo es eso? le pregunté. Me contestó con un ejemplo muy cotidiano: una mujer dice 'no me sale la torta. A ver, Dios, dame tu pan'. Y realmente es verdad, nosotras tenemos la divinidad a flor de piel, tenemos siempre acceso a este espacio y lo usamos", celebra. "No soy practicante rigurosa, pero sí participo siempre de las tradiciones judías", añade.

Todas estuvieron de acuerdo con que la mujer -como el hombre- es un ser espiritual, esencialmente. Pero la diferencia es que ella lleva esa dimensión a todas las actividades de su vida.

"Aunque no sean demasiado practicantes en el sentido de ir al templo, el sólo hecho de transmitir las tradiciones religiosas a los hijos es importante para la supervivencia de las religiones, de generación en generación", coincidieron todas.

Antes de despedirse concluyeron que las mujeres, independientemente de la religión a la que pertenezcan, tienden a ser solidarias y a ver en el otro a la divinidad.

Pensamientos de mujeres religiosas

1
Chiara Lubich
1920 - 2008

La fundadora y presidenta del Movimiento de los Focolares: "La pluma no sabe lo que deberá escribir, el pincel no sabe lo que pintará y el cincel no sabe lo que deberá esculpir. Cuando Dios toma en sus manos a una criatura para hacer surgir en la Iglesia una obra suya, la persona elegida no sabe lo qué tendrá que hacer. Es un instrumento. Y este, yo creo, puede ser mi caso".

2
Simone Weil
1909-1943

Filósofa francesa, mística y activista política: "al luchar contra la angustia uno nunca produce serenidad; la lucha contra la angustia sólo produce nuevas formas de angustia"

3
Santa Teresa de Jesús
1515 - 1582

Una de las santas más prolíficas que ha dado la Iglesia católica: "Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, 
Dios no se muda. La paciencia todo lo alcanza. Quien a Dios tiene nada le falta: sólo Dios basta." 

4
Sor Juana Inés de la Cruz
1651 - 1695

Religiosa y autora de bellas obras. Es autora de la famosa frase: "Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis".

5
Daehaeng Kun Sunim


Maestra budista: "si hubiera una prisión, que fuera la más terrible que cualquier otra prisión en el mundo, esa sería la prisión del pensamiento. Si hubiera un muro, que fuera el más difícil de sobrepasar en el mundo, ese sería el muro de las ideas fijas. Desde mi punto de vista, práctica es liberarse de ese muro del pensamiento, librarse de la diferencia de la idea fija".

6
Madre Teresa de Calcuta
1910- 1997
Beatificada por Juan Pablo II en 2003.


"La paz y la guerra empiezan en el hogar. Si de verdad queremos que haya paz en el mundo, empecemos por amarnos unos a otros en el seno de nuestras propias familias. Si queremos sembrar alegría en derredor nuestro precisamos que toda familia viva feliz."

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