05 Octubre 2003 Seguir en 
Durante setiembre las acciones líderes subieron el 16%. Los mejores rendimientos fueron para Comercial (40,85%), Siderar (33,63%), Atanor (23,51%) y Banco Francés (21,39%). También tuvieron un buen recorrido el Bocón Pro8 y el Bocón Pre6, mientras que los depósitos a plazo fijo siguieron con escasa rentabilidad.
El resto de los títulos públicos sufrieron fuertes bajas por la quita propuesta por el gobierno para la reestructuración de la deuda y el Bocón Pro6 perdió un 16% en el mes. Durante lo que va del año el índice Merval de las acciones líderes acumula un alza del 57,71%.
Durante la semana pasado fue un buen dato el anuncio de la banca privada de financiar obras públicas por $ 500 millones -entre varias entidades- al 12% de interés anual para la construcción de viviendas, y la modernización y expansión del sistema ferroviario, entre otros destinos.
Es una tasa razonable -doméstica- para descontar certificados de obra de las constructoras que ejecuten los proyectos. El plazo promedio de los créditos en 90 días, será muy corto y el Grupo Comafi-Banco del Tucumán comprometió $ 50 millones en préstamos.
El gobierno de Néstor Kirchner, entusiasmado con sus triunfos electorales, envió al Congreso un borrador para avanzar con el proyecto de prórroga, hasta diciembre de 2004, de los poderes especiales que le fueran otorgados a Eduardo Duhalde por la Ley de Emergencia Económica. Esta le permitió derogar la convertibilidad, prohibir la indexación, modificar el sistema financiero y cambiario, como así también renegociar contratos y tarifas.
El aprendiz de brujo
Los argentinos recuerdan los amplios poderes exigidos por Domingo Cavallo y sus graves consecuencias, por ejemplo para el ahorrista y la jubilación privada, hoy en situación preocupante por la descapitalización.
Un economista nonagenario y siempre lúcido, el ingeniero Alvaro Alsogaray, advirtió oportunamente que el cordobés era un aprendiz de brujo y en los años que se mostró exultante lo tildó también de tecnócrata oportunista. Por los resultados tuvo razón.
La semana pasada, el ex ministro volvió a referirse a la Argentina con una soberbia lamentable y, desde la comodidad de su vida universitaria en los Estados Unidos, hasta sugirió que debieron usarse recursos del Fondo Monetario Internacional para atender a quienes entraron en la primera reestructuración de la deuda, obviamente durante su gestión.Se olvidó que con la economía puede hacerse y decir cualquier cosa, menos dejar de sufrir las consecuencias.
El resto de los títulos públicos sufrieron fuertes bajas por la quita propuesta por el gobierno para la reestructuración de la deuda y el Bocón Pro6 perdió un 16% en el mes. Durante lo que va del año el índice Merval de las acciones líderes acumula un alza del 57,71%.
Durante la semana pasado fue un buen dato el anuncio de la banca privada de financiar obras públicas por $ 500 millones -entre varias entidades- al 12% de interés anual para la construcción de viviendas, y la modernización y expansión del sistema ferroviario, entre otros destinos.
Es una tasa razonable -doméstica- para descontar certificados de obra de las constructoras que ejecuten los proyectos. El plazo promedio de los créditos en 90 días, será muy corto y el Grupo Comafi-Banco del Tucumán comprometió $ 50 millones en préstamos.
El gobierno de Néstor Kirchner, entusiasmado con sus triunfos electorales, envió al Congreso un borrador para avanzar con el proyecto de prórroga, hasta diciembre de 2004, de los poderes especiales que le fueran otorgados a Eduardo Duhalde por la Ley de Emergencia Económica. Esta le permitió derogar la convertibilidad, prohibir la indexación, modificar el sistema financiero y cambiario, como así también renegociar contratos y tarifas.
El aprendiz de brujo
Los argentinos recuerdan los amplios poderes exigidos por Domingo Cavallo y sus graves consecuencias, por ejemplo para el ahorrista y la jubilación privada, hoy en situación preocupante por la descapitalización.
Un economista nonagenario y siempre lúcido, el ingeniero Alvaro Alsogaray, advirtió oportunamente que el cordobés era un aprendiz de brujo y en los años que se mostró exultante lo tildó también de tecnócrata oportunista. Por los resultados tuvo razón.
La semana pasada, el ex ministro volvió a referirse a la Argentina con una soberbia lamentable y, desde la comodidad de su vida universitaria en los Estados Unidos, hasta sugirió que debieron usarse recursos del Fondo Monetario Internacional para atender a quienes entraron en la primera reestructuración de la deuda, obviamente durante su gestión.Se olvidó que con la economía puede hacerse y decir cualquier cosa, menos dejar de sufrir las consecuencias.







