05 Octubre 2003 Seguir en 
Tucumán sufrió tanto o más que el país desde la iniciación de la recesión -a mediados de 1998, pero mientras la industria y la producción agrícola de la provincia han comenzado a repuntar y, en algunos casos, en forma notable, los graves problemas sociales persisten y hasta se acentuaron en los últimos tiempos.
¿Resulta contradictorio tal hecho? Según cuatro economistas e investigadores de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Tucumán, consultados por LA GACETA, esa situación suele ser normal en casi todas las economías. Señalan que en estos casos hay que esperar un tiempo (variable en todos los casos) para que los resultados económicos favorables se trasladen a la mayoría de la población. Coinciden, asimismo, en que el Estado provincial, que es quien debe actuar como elemento gravitante en la redistribución de la riqueza y para evitar las grandes desigualdades, ha venido fracasando en su gestión, desde hace por lo menos 20 años.
Franco Eugenio Nanni, reconoce que hay una mejoría en la actividad económica de la provincia y que eso se manifiesta en la tasa de desempleo. Observa que tal crecimiento debe repercutir forzosamente en el bienestar de la población, pero que no se puede medir aún debido a que las variables se registran en dos ondas anuales que son las dos encuestas permanentes de hogares y que se dan a conocer en mayo y octubre.
No obstante, advierte que en economía existe un lax o sea un período de tiempo en que lo económico tarda en transferirse a la situación social. Por ese motivo anticipa que en la onda de octubre tendrá que registrarse una mejoría, aunque sea pequeña. "Después de cinco años de recesión se necesita un tiempo para que estos cambios se traduzcan en un alivio de la situación social", expresa el investigador.
Sociedad golpeada
Su colega María Cristina Mirabella de Sant también afirma que se debe esperar un tiempo para que el crecimiento de la industria beneficie el aspecto social de la "muy golpeada" sociedad tucumana.Destaca que ya se ha apreciado una caída en el desempleo, pero advierte que ahora hay que ver cuánto de esa mejoría es empleo genuino.
Mirabella considera que la fuente más importante en la generación de empleo está en las PyME, e indica que además es lo que suele apreciarse con mayor rapidez. "En la gran industria hay que esperar un poco más", señala.
Destaca que es fundamental para Tucumán, como para toda sociedad, la forma en que se distribuye esa mayor actividad entre los distintos actores (productores, empresarios, trabajadores, etc.) "El gobierno es el encargado de redistribuir, en gran parte, las riquezas, pero en la provincia las gestiones desde 1983 a esta parte fracasaron en mayor o menor medida".
En idéntica crítica a la acción del Estado, se ubica Liliana Macián de Barbieri. "Si el crecimiento industrial todavía no se volcó a la actividad privada y en especial a lo social, es porque el intermediario es el gobierno y su labor no ha sido ni siquiera aceptable", manifiesta la investigadora.
"El Estado debe recaudar bien y distribuir de igual manera, pero tiene déficit en ambos sentidos. Sólo cuando cambie esta situación se van a modificar los indicadores sociales y mejorará la situación de los pobres", estima Macián de Barbieri.
Santiago Miraglia también considera clave a las políticas de estado para lograr una redistribución de los ingresos, factor indispensable para solucionar gran parte de los problemas de marginalidad, desnutrición, y todo lo que se denomina infraestructura social.
Una de las opciones, según el economista, es tomar impuestos de aquellos que ganan más para redistribuirlos entre aquellos que ganan menos, o bien que se logre un ingreso más equitativo.
Factores positivos
Crecen la industria y la agricultura
Entre los aspectos positivos que muestra la provincia se destaca la consolidación de la citricultura y de la producción de granos. Al mismo tiempo se afianza la recuperación de la actividad azucarera (por tercer año consecutivo), de las industrias textil, metalmecánica y de autopartes (Scania), entre otras.
La producción de azúcar superó ya el millón de toneladas, de las cuales se exportarán 215.000 toneladas.
Continúan siendo exitosas las últimas campañas de limón (líder mundial desde hace varios años en producción y exportación). Este año, según la Asociación Tucumana del Citrus (ATC) se batió un nuevo récord en los envíos al exterior con limones argentinos (más del 90% es de origen tucumano), con 281.834 pallets hasta el 31 de agosto. Ese volumen representa un 28,2 % más que a igual fecha del año pasado. Este volumen que representa más de 17,7 millones de cajas de limones, supera en cerca de 4 millones de cajas a los envíos de 2002.
La producción de soja también sigue en alza en la provincia. Este año se cosecharon unas 400.000 toneladas de ese grano (la sequía estival impidió que esa cifra se extendiera a las pretendidas 620.000 toneladas).
Lo más importante para los productores de soja fue el precio, que superó los U$S 170 la tonelada.
También fueron positivas las últimas cosechas de tabaco y frutilla.
Repuntó notablemente desde mediados del año pasado la industria textil, reactivándose la totalidad de las plantas fabriles instaladas en la provincia.
A la par del crecimiento del sector azucarero, se recuperó la industria metalmecánica.
Factores negativos
Las falencias que aquejan a la provincia
Son múltiples los aspectos sociales negativos que muestra la provincia, desde hace años, pero que se incrementaron notablemente, en forma paralela con el agravamiento de la crisis nacional, a partir de 2001 y luego con la devaluación.
Los graves problemas de Tucumán no constituyen la excepción en una Argentina que se ubica en el 34º lugar o dentro del primer 20% de los países del mundo en Indices de Desarrollo Humano, y en la cual conviven diferentes realidades.
En los "Indices de bienestar" (aspectos sociodemográficos que influyen en el desarrollo humano), Tucumán descendió al 20º lugar en el país (años atrás ocupaba el 16º).
En esos índices se contemplan el promedio de la tasa de mortalidad infantil (16,3% en el país y 24,5% en Tucumán). La cobertura urbana de agua potable (83,6% y 88,4%); la cobertura urbana de cloacas (56,1% y 50,5%), y el rendimiento en las pruebas de evaluación educativas (60,2% en el país, 58,6% en la provincia).
El 28,2% de los tucumanos económicamente activos (unos 135.000) tiene problemas de trabajo.
Hasta mediados de este año había 85.389 planes de Jefas y Jefes de Hogar en Tucumán (hoy se otorgan 120.000 planes), lo que subestima la verdadera tasa de desocupación y sobreestiman la de empleo.
Cerca del 60% de la población tucumana tiene ingresos medios anuales inferiores a $ 3.000, menos del 20% de servicios cloacales, y rendimientos educativos de menos del 50%.
Tucumán está peor que el promedio del país en Producto Bruto General por habitante, Tasa de Mortalidad Infantil, Provisión de cloacas y Rendimiento educativo (evaluación al finalizar el secundario).
¿Resulta contradictorio tal hecho? Según cuatro economistas e investigadores de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Tucumán, consultados por LA GACETA, esa situación suele ser normal en casi todas las economías. Señalan que en estos casos hay que esperar un tiempo (variable en todos los casos) para que los resultados económicos favorables se trasladen a la mayoría de la población. Coinciden, asimismo, en que el Estado provincial, que es quien debe actuar como elemento gravitante en la redistribución de la riqueza y para evitar las grandes desigualdades, ha venido fracasando en su gestión, desde hace por lo menos 20 años.
Franco Eugenio Nanni, reconoce que hay una mejoría en la actividad económica de la provincia y que eso se manifiesta en la tasa de desempleo. Observa que tal crecimiento debe repercutir forzosamente en el bienestar de la población, pero que no se puede medir aún debido a que las variables se registran en dos ondas anuales que son las dos encuestas permanentes de hogares y que se dan a conocer en mayo y octubre.
No obstante, advierte que en economía existe un lax o sea un período de tiempo en que lo económico tarda en transferirse a la situación social. Por ese motivo anticipa que en la onda de octubre tendrá que registrarse una mejoría, aunque sea pequeña. "Después de cinco años de recesión se necesita un tiempo para que estos cambios se traduzcan en un alivio de la situación social", expresa el investigador.
Sociedad golpeada
Su colega María Cristina Mirabella de Sant también afirma que se debe esperar un tiempo para que el crecimiento de la industria beneficie el aspecto social de la "muy golpeada" sociedad tucumana.Destaca que ya se ha apreciado una caída en el desempleo, pero advierte que ahora hay que ver cuánto de esa mejoría es empleo genuino.
Mirabella considera que la fuente más importante en la generación de empleo está en las PyME, e indica que además es lo que suele apreciarse con mayor rapidez. "En la gran industria hay que esperar un poco más", señala.
Destaca que es fundamental para Tucumán, como para toda sociedad, la forma en que se distribuye esa mayor actividad entre los distintos actores (productores, empresarios, trabajadores, etc.) "El gobierno es el encargado de redistribuir, en gran parte, las riquezas, pero en la provincia las gestiones desde 1983 a esta parte fracasaron en mayor o menor medida".
En idéntica crítica a la acción del Estado, se ubica Liliana Macián de Barbieri. "Si el crecimiento industrial todavía no se volcó a la actividad privada y en especial a lo social, es porque el intermediario es el gobierno y su labor no ha sido ni siquiera aceptable", manifiesta la investigadora.
"El Estado debe recaudar bien y distribuir de igual manera, pero tiene déficit en ambos sentidos. Sólo cuando cambie esta situación se van a modificar los indicadores sociales y mejorará la situación de los pobres", estima Macián de Barbieri.
Santiago Miraglia también considera clave a las políticas de estado para lograr una redistribución de los ingresos, factor indispensable para solucionar gran parte de los problemas de marginalidad, desnutrición, y todo lo que se denomina infraestructura social.
Una de las opciones, según el economista, es tomar impuestos de aquellos que ganan más para redistribuirlos entre aquellos que ganan menos, o bien que se logre un ingreso más equitativo.
Crecen la industria y la agricultura
Entre los aspectos positivos que muestra la provincia se destaca la consolidación de la citricultura y de la producción de granos. Al mismo tiempo se afianza la recuperación de la actividad azucarera (por tercer año consecutivo), de las industrias textil, metalmecánica y de autopartes (Scania), entre otras.
La producción de azúcar superó ya el millón de toneladas, de las cuales se exportarán 215.000 toneladas.
Continúan siendo exitosas las últimas campañas de limón (líder mundial desde hace varios años en producción y exportación). Este año, según la Asociación Tucumana del Citrus (ATC) se batió un nuevo récord en los envíos al exterior con limones argentinos (más del 90% es de origen tucumano), con 281.834 pallets hasta el 31 de agosto. Ese volumen representa un 28,2 % más que a igual fecha del año pasado. Este volumen que representa más de 17,7 millones de cajas de limones, supera en cerca de 4 millones de cajas a los envíos de 2002.
La producción de soja también sigue en alza en la provincia. Este año se cosecharon unas 400.000 toneladas de ese grano (la sequía estival impidió que esa cifra se extendiera a las pretendidas 620.000 toneladas).
Lo más importante para los productores de soja fue el precio, que superó los U$S 170 la tonelada.
También fueron positivas las últimas cosechas de tabaco y frutilla.
Repuntó notablemente desde mediados del año pasado la industria textil, reactivándose la totalidad de las plantas fabriles instaladas en la provincia.
A la par del crecimiento del sector azucarero, se recuperó la industria metalmecánica.
Las falencias que aquejan a la provincia
Son múltiples los aspectos sociales negativos que muestra la provincia, desde hace años, pero que se incrementaron notablemente, en forma paralela con el agravamiento de la crisis nacional, a partir de 2001 y luego con la devaluación.
Los graves problemas de Tucumán no constituyen la excepción en una Argentina que se ubica en el 34º lugar o dentro del primer 20% de los países del mundo en Indices de Desarrollo Humano, y en la cual conviven diferentes realidades.
En los "Indices de bienestar" (aspectos sociodemográficos que influyen en el desarrollo humano), Tucumán descendió al 20º lugar en el país (años atrás ocupaba el 16º).
En esos índices se contemplan el promedio de la tasa de mortalidad infantil (16,3% en el país y 24,5% en Tucumán). La cobertura urbana de agua potable (83,6% y 88,4%); la cobertura urbana de cloacas (56,1% y 50,5%), y el rendimiento en las pruebas de evaluación educativas (60,2% en el país, 58,6% en la provincia).
El 28,2% de los tucumanos económicamente activos (unos 135.000) tiene problemas de trabajo.
Hasta mediados de este año había 85.389 planes de Jefas y Jefes de Hogar en Tucumán (hoy se otorgan 120.000 planes), lo que subestima la verdadera tasa de desocupación y sobreestiman la de empleo.
Cerca del 60% de la población tucumana tiene ingresos medios anuales inferiores a $ 3.000, menos del 20% de servicios cloacales, y rendimientos educativos de menos del 50%.
Tucumán está peor que el promedio del país en Producto Bruto General por habitante, Tasa de Mortalidad Infantil, Provisión de cloacas y Rendimiento educativo (evaluación al finalizar el secundario).







