Ante Merkel, Rajoy rechazó la acusación de que cobró sobresueldos

05 Febrero 2013
BERLÍN/MADRID.- El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, rechazó ayer ante la canciller alemana, Ángela Merkel, las sospechas de corrupción que recaen sobre él y su Partido Popular (PP), luego de que se conoció una supuesta contabilidad paralela donde se registró el pago de sobresueldos en negro a dirigentes por años.

"Las cosas que se me imputan son falsas; así lo he dicho y así lo reitero. Atravesamos un momento difícil, pero lo vamos a superar", aseguró Rajoy ante prensa en Berlín, mientras que en la calle 700 personas manifestaban contra él.

El mandatario rechazó indirectamente que vaya a renunciar, como se lo pide la oposición y buena parte de la sociedad española: "estoy con las mismas ganas, con la misma ilusión y con el mismo coraje que cuando llegué al cargo. "El Gobierno es estable, tiene una mayoría y su objetivo es el crecimiento y la creación de empleo", agregó, pese a que se conoció que el desempleo estableció nuevo récord.

El escándalo en el PP creció hasta alcanzar al mandatario después de que el diario El País publicó, la semana pasada, documentos manuscritos del ex tesorero partidario, Luis Bárcenas, donde aparece Rajoy como beneficiario de U$S 34.000 por año durante más de una década, con dinero recibido de donativos ilegales de empresas.

Atrapada en el cruce de preguntas sobre la corrupción en España, Merkel evadió el tema y se limitó a recalcar la "relación estrecha de confianza" con Rajoy. "Seguiremos trabajando bien juntos", aseguró.

En España, el PP anunció ayer que iniciará acciones legales "contra todos" los que lo acusaron de mantener una supuesta contabilidad irregular, una decisión que alcanzaría a los medios de comunicación y a otros partidos. (Reuters-DPA-Télam)

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