La carta destacada

06 Enero 2013

NOTABLE HOMBRE PÚBLICO

Recientemente se cumplió un nuevo aniversario de la muerte de Lisandro De La Torre. El trágico fin de este extraordinario hombre público traduce el drama de la República y las permanentes frustraciones de su vida democrática. De la Torre era el tipo de político moderno: su visión económica y política para el desarrollo de la patria marchaban unidas. Nos legó el mandato de asegurar las libertades individuales y los derechos políticos, la independencia e inmovilidad de los jueces, la intervención del Estado en salud y bienestar, la distribución equitativa del trabajo, junto a una política impositiva tendiente a gravar la riqueza y jamás el trabajo. El país únicamente rinde homenaje a estos grandes hombres una vez que han desaparecido de la escena pública, pero mientras viven no vacila en desairarlos. En una de sus últimas actuaciones en el Senado de la Nación afirmó: "Cada día siento más el hastío de la vida pública; predico en el desierto solo para quedar en paz con mi conciencia" y en la carta que dejó antes de dispararse un balazo en el corazón decía a sus amigos: "Mi mayor error fue crear un fuerza política. Yo no era político porque no calculaba ni supeditaba mis ideas al interés electoral". Lisandro entró a la historia como el tribuno de mayores virtudes republicanas, que muchos declamaban y que pocos podían encarar. Vaya hoy un merecido reconocimiento. La pregunta del millón: ¿llegará, alguna vez, el momento en que la política depare a los hombres honestos y capaces algo más que soledad y desencanto?

Roberto Martín Aguirre
cordobadebalderrama@gmail.com

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