08 Diciembre 2012 Seguir en 
DAMASCO/ESTAMBUL.- Los rebeldes sirios se preparan para la fase final del derrocamiento del presidente, Bashar al Assad, con un avance a fondo del Ejército Libre de Siria (ELS) sobre la capital del país, donde se concentra la lucha más fuerte.
Los altos mandos de las tropas insurgentes estudian crear una nueva estructura de mando y radicarla en la ciudad turca de Antalia, pero no todos los combatientes comparten esta estrategia. Entre las filas rebeldes hay fuertes tensiones con los militantes enrolados en formaciones islamistas cercanas a Al Qaeda, que son una suerte de tapón que impide un apoyo (económico y armamentístico) más importante desde Occidente.
En El Cairo, en tanto, continúan las negociaciones para la formación de un posible Gobierno de transición, con polémica sobre la posible inclusión del efímero ex primer ministro sirio, Riad Hijab (ejerció el cargo de junio a agosto).
Las manifestaciones celebradas tras el rezo de ayer tuvieron como lema: "no a las tropas de paz en suelo sirio". "La comunidad internacional no nos ayudó hasta ahora, así que tampoco necesitamos que vengan ahora a proteger a los seguidores del régimen de Al Assad", afirmó un disidente.
Rusia volvió a encolumnarse detrás de Siria, y rechazó las declaraciones estadounidenses sobre un posible uso de armas químicas en los combates. "No tenemos prueba alguna de que haya planes al respecto", aseveró el embajador ruso ante la OTAN, Alexander Grushko, en momentos en que la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, estaba reunida con su colega ruso, Serguei Lavrov, y con el enviado especial de Naciones Unidas y la Liga Árabe para Siria, Lakhdar Brahimi, para definir el "relanzamiento" de un proceso que ayude a una "transición política a través de una solución creativa" en ese país. (DPA-Télam)
Los altos mandos de las tropas insurgentes estudian crear una nueva estructura de mando y radicarla en la ciudad turca de Antalia, pero no todos los combatientes comparten esta estrategia. Entre las filas rebeldes hay fuertes tensiones con los militantes enrolados en formaciones islamistas cercanas a Al Qaeda, que son una suerte de tapón que impide un apoyo (económico y armamentístico) más importante desde Occidente.
En El Cairo, en tanto, continúan las negociaciones para la formación de un posible Gobierno de transición, con polémica sobre la posible inclusión del efímero ex primer ministro sirio, Riad Hijab (ejerció el cargo de junio a agosto).
Las manifestaciones celebradas tras el rezo de ayer tuvieron como lema: "no a las tropas de paz en suelo sirio". "La comunidad internacional no nos ayudó hasta ahora, así que tampoco necesitamos que vengan ahora a proteger a los seguidores del régimen de Al Assad", afirmó un disidente.
Rusia volvió a encolumnarse detrás de Siria, y rechazó las declaraciones estadounidenses sobre un posible uso de armas químicas en los combates. "No tenemos prueba alguna de que haya planes al respecto", aseveró el embajador ruso ante la OTAN, Alexander Grushko, en momentos en que la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, estaba reunida con su colega ruso, Serguei Lavrov, y con el enviado especial de Naciones Unidas y la Liga Árabe para Siria, Lakhdar Brahimi, para definir el "relanzamiento" de un proceso que ayude a una "transición política a través de una solución creativa" en ese país. (DPA-Télam)







