21 Septiembre 2003 Seguir en 
El escenario mundial es favorable por el apoyo de los Estados Unidos para acordar con el Fondo Monetario Internacional y por la suba del precio de los cereales, al caer la producción de granos en ese país y en Europa.
El existencia final anual del maíz en el mundo, por ejemplo, será la más baja desde el ciclo 1977/78. Pero también fracasó la negociación en la Ronda por el Libre Comercio en Cancún, donde hubo142 países, y se mantiene el retiro de la inversión extranjera de la Argentina y de otras naciones.
El Gobierno se ha propuesto un superávit fiscal primario -sin pago de la deuda- del 3% del Producto Bruto Interno ($ 12.480 millones para un PBI calculado de $ $ 416.000 millones). Este índice es superior al 0,5% anual, que fue el promedio en la década de los 90. Si el gobierno de Néstor Kirchner cumple, generará confianza y, de inmediato, se reabrirá la entrada de capitales.
La preocupación por la nostalgia emocional del Presidente -un progresista de izquierda- parece ahora atenuada por su legajo, que muestra que honró compromisos y manejó con austeridad -y con excedentes- la provincia de Santa Cruz; ambos méritos son notables.
Con una lupa en la mano
Los inversores, para cuidar sus ahorros, deben seguir la evolución del gasto público, porque hay luces de alerta a raíz del pronóstico de que el 3% de superávit no alcanza para tanto compromiso de deuda, por lo que habría que reestructurar el pago de los Boden. Además, con menos inflación en 2003, también habrá menos recaudación que la esperada. A su vez, la política monetaria expansiva del Banco Central -nuevamente autorizada- siempre golpeó en el bolsillo del ahorrista.
También es un dato que con el dólar estable las tasas actuales que se pagan por los depósitos en pesos -en su rendimiento anual- igualan la inflación esperada, y el resultado es neutro. Por eso sube la Bolsa, con la sola preocupación de ir confirmando todos los días si se acabó el default o si puede continuar con los nuevos títulos.
Las acciones líderes pretenden perforar otro techo. En la rueda del lunes pasado subieron 1,82% con $ 42 millones negociados. El martes estiraron los negocios y crecieron otro 2,28%. El miércoles siguieron creciendo (0,43%) y el jueves cedieron ligeramente.
El alejamiento del presidente de la Bolsa de Nueva York, Dick Grasso, por su gigantesca jubilación, no afectó a la plaza porteña. El, con un hábil estrategia de marketing muy reconocida en el mundo, llevó a que nuevas empresas a coticen en el mercado.
El mercado ve con buenos ojos que las empresas que listan en sus pizarras no engorden balances por inflación, con ganancias que, en definitiva, no tuvieron; sobre las que sí tuvieron que pagar los impuestos, por cierto.
El existencia final anual del maíz en el mundo, por ejemplo, será la más baja desde el ciclo 1977/78. Pero también fracasó la negociación en la Ronda por el Libre Comercio en Cancún, donde hubo142 países, y se mantiene el retiro de la inversión extranjera de la Argentina y de otras naciones.
El Gobierno se ha propuesto un superávit fiscal primario -sin pago de la deuda- del 3% del Producto Bruto Interno ($ 12.480 millones para un PBI calculado de $ $ 416.000 millones). Este índice es superior al 0,5% anual, que fue el promedio en la década de los 90. Si el gobierno de Néstor Kirchner cumple, generará confianza y, de inmediato, se reabrirá la entrada de capitales.
La preocupación por la nostalgia emocional del Presidente -un progresista de izquierda- parece ahora atenuada por su legajo, que muestra que honró compromisos y manejó con austeridad -y con excedentes- la provincia de Santa Cruz; ambos méritos son notables.
Con una lupa en la mano
Los inversores, para cuidar sus ahorros, deben seguir la evolución del gasto público, porque hay luces de alerta a raíz del pronóstico de que el 3% de superávit no alcanza para tanto compromiso de deuda, por lo que habría que reestructurar el pago de los Boden. Además, con menos inflación en 2003, también habrá menos recaudación que la esperada. A su vez, la política monetaria expansiva del Banco Central -nuevamente autorizada- siempre golpeó en el bolsillo del ahorrista.
También es un dato que con el dólar estable las tasas actuales que se pagan por los depósitos en pesos -en su rendimiento anual- igualan la inflación esperada, y el resultado es neutro. Por eso sube la Bolsa, con la sola preocupación de ir confirmando todos los días si se acabó el default o si puede continuar con los nuevos títulos.
Las acciones líderes pretenden perforar otro techo. En la rueda del lunes pasado subieron 1,82% con $ 42 millones negociados. El martes estiraron los negocios y crecieron otro 2,28%. El miércoles siguieron creciendo (0,43%) y el jueves cedieron ligeramente.
El alejamiento del presidente de la Bolsa de Nueva York, Dick Grasso, por su gigantesca jubilación, no afectó a la plaza porteña. El, con un hábil estrategia de marketing muy reconocida en el mundo, llevó a que nuevas empresas a coticen en el mercado.
El mercado ve con buenos ojos que las empresas que listan en sus pizarras no engorden balances por inflación, con ganancias que, en definitiva, no tuvieron; sobre las que sí tuvieron que pagar los impuestos, por cierto.







