19 Septiembre 2003 Seguir en 
El campo se ha convertido en la vedette indiscutida de la economía tucumana. La demanda de tierras para cultivo ha llegado a tal punto que supera largamente la oferta. "En Tucumán, ya casi no quedan campos para vender", afirmó el empresario inmobiliario Daniel Wainer. Una consecuencia lógica de esta situación fue que se dispararon los precios, y alcanzaron valores de hasta 1.800 dólares por hectárea.El boom del campo obedece, particularmente, a la excelente rentabilidad que dejan las exportaciones de soja y de citrus y a la mejora en los precios internacionales del azúcar que tuvieron su correlato en el mercado interno.
La mayor parte de la demanda de campos está orientada a tierras aptas para la siembra de granos, como la soja, o para hacer rotaciones entre soja y trigo; para caña de azúcar y, en menor medida, para palta, que es un cultivo en crecimiento y que también está teniendo muy buenos resultados en la exportación.
Los interesados son, en su gran mayoría, los propios agricultores tucumanos que quieren invertir la gran liquidez que tienen ampliando sus fronteras de cultivo, ya que no encuentran otras alternativas de inversión en el mercado financiero.
Sin embargo, también hay interesados del exterior. "Un grupo de inversores chilenos y otro de Uruguay están buscando tierras para cultivar arándanos, que es muy rentable ya que el 95% de la producción se exporta. Sin embargo, no conseguimos encontrarles nada a pesar de que no pretenden más que entre 50 y 100 hectáreas", comentó Wainer. La zona apta para arándanos es la franja que va desde Lules hasta Aguilares.La escasez de tierras en Tucumán ha llevado a agricultores y ganaderos a expandirse hacia las provincias vecinas. Fuentes del sector productivo confirmaron que se están comprando y desmontando vastas zonas cultivables en el oeste de Santiago del Estero y en el sur de Salta, particularmente en Rosario de la Frontera y en Metán.
Más caro y en dólares
Los inmobiliarios se resisten a dar precios, pero el presidente del Centro de Defensa Comercial del Sur, Miguel Aboud, confirmó a LA GACETA que una hectárea de tierra en el sur de la provincia cuesta entre 1.500 y 1.800 dólares la hectárea cuando en la época de la convertibilidad costaba 1.000 dólares o pesos. "Las propiedades urbanas aumentaron su precio en pesos pero no más de un 20%. En las áreas rurales, además de mantenerse los valores en dólares, se incrementaron en más del 50%", comentó.
La mayor parte de la demanda de campos está orientada a tierras aptas para la siembra de granos, como la soja, o para hacer rotaciones entre soja y trigo; para caña de azúcar y, en menor medida, para palta, que es un cultivo en crecimiento y que también está teniendo muy buenos resultados en la exportación.
Los interesados son, en su gran mayoría, los propios agricultores tucumanos que quieren invertir la gran liquidez que tienen ampliando sus fronteras de cultivo, ya que no encuentran otras alternativas de inversión en el mercado financiero.
Sin embargo, también hay interesados del exterior. "Un grupo de inversores chilenos y otro de Uruguay están buscando tierras para cultivar arándanos, que es muy rentable ya que el 95% de la producción se exporta. Sin embargo, no conseguimos encontrarles nada a pesar de que no pretenden más que entre 50 y 100 hectáreas", comentó Wainer. La zona apta para arándanos es la franja que va desde Lules hasta Aguilares.La escasez de tierras en Tucumán ha llevado a agricultores y ganaderos a expandirse hacia las provincias vecinas. Fuentes del sector productivo confirmaron que se están comprando y desmontando vastas zonas cultivables en el oeste de Santiago del Estero y en el sur de Salta, particularmente en Rosario de la Frontera y en Metán.
Más caro y en dólares
Los inmobiliarios se resisten a dar precios, pero el presidente del Centro de Defensa Comercial del Sur, Miguel Aboud, confirmó a LA GACETA que una hectárea de tierra en el sur de la provincia cuesta entre 1.500 y 1.800 dólares la hectárea cuando en la época de la convertibilidad costaba 1.000 dólares o pesos. "Las propiedades urbanas aumentaron su precio en pesos pero no más de un 20%. En las áreas rurales, además de mantenerse los valores en dólares, se incrementaron en más del 50%", comentó.







