18 Septiembre 2003 Seguir en 
Durante la gobernación Bussi, se efectuaron significativos trabajos en la estación ferroviaria de San Martín y Marco Avellaneda y en su entorno. Se revalorizaba así un edificio histórico ya que, como se sabe, fue el primero de su tipo entre nosotros. Desde allí el presidente Nicolás Avellaneda inauguró, en 1876, nuestro inicial servicio de tren, hecho que transformaría social y económicamente a la provincia.
Fue restaurada la estación, se la libró de los paredones que se alzaban a su alrededor, la zona fue parquizada y hasta se habilitó una plazoleta llamada José Télfener, justo homenaje al empresario que tendió aquellas pioneras vías. Era parte de un proyecto de "remodelación ferroviaria" que luego quedaría detenido.
Sin entrar en esta última cuestión, pensamos que por lo menos el sector debiera mantenerse en las debidas condiciones. Actualmente, todo está invadido por los pastizales y, con frecuencia, la plaza Télfener sirve para refugio de linyeras. No nos parece que cortar periódicamente el pasto, pintar las mamposterías y ornamentos y destacar una vigilancia policial mínima en ese punto constituyan acciones muy costosas. Se debiera, por tanto, ponerlas en marcha, para que todo no se convierta en una -una más- de las obras públicas tucumanas desnaturalizadas por la desidia y el abandono posteriores a su ejecución.
Fue restaurada la estación, se la libró de los paredones que se alzaban a su alrededor, la zona fue parquizada y hasta se habilitó una plazoleta llamada José Télfener, justo homenaje al empresario que tendió aquellas pioneras vías. Era parte de un proyecto de "remodelación ferroviaria" que luego quedaría detenido.
Sin entrar en esta última cuestión, pensamos que por lo menos el sector debiera mantenerse en las debidas condiciones. Actualmente, todo está invadido por los pastizales y, con frecuencia, la plaza Télfener sirve para refugio de linyeras. No nos parece que cortar periódicamente el pasto, pintar las mamposterías y ornamentos y destacar una vigilancia policial mínima en ese punto constituyan acciones muy costosas. Se debiera, por tanto, ponerlas en marcha, para que todo no se convierta en una -una más- de las obras públicas tucumanas desnaturalizadas por la desidia y el abandono posteriores a su ejecución.







