Los jueces en su laberinto
Se acerca un fallo histórico, que marcará un antes y un después. Ojos porteños y estadounidenses se posan sobre la causa "Marita". Las diferencias dentro del bloque Tucumán Crece se evidencian en torno de una silla. Un viaje para tomar decisiones y para alejarse del 8N Federico van Mameren | LA GACETA fmameren@lagaceta.com.ar
La cuenta regresiva ya da vuelta en sus cabezas. Los próximos días no serán nada simples para Alberto Piedrabuena, para Emilio Herrera Molina y para Eduardo Romero Lascano. El martillo ya fue empuñado. Sólo falta que lo bajen y dicten sentencia. Es difícil entrar en los ambages de la vida de estos tres magistrados, pero seguramente están ante una de las decisiones más difíciles de sus vidas. Ellos deben decidir quiénes son culpables y quiénes no, en el caso "Marita" Verón.
No se trata de un juicio más ni un caso simple. Tampoco es algo que atañe a esta comarca del Noroeste argentino. La Nación ha puesto sus binoculares sobre este tema. Hasta la Presidenta se ha inmiscuido en esta cuestión, cuando el juicio se estaba desarrollando. El tema de la trata y de la desaparición de "Marita" resulta trascendental, no sólo en la vida argentina: los Estados Unidos observan atentos el resultado del juicio.
Lo que vayan a decidir Romero Lascano, Herrera Molina y Piedrabuena no se reduce un caso encapsulado en este tenso y agresivo 2012. La causa atraviesa otras gestiones y otros tiempos. Han pasado por el estrado personas que supieron empuñar un poder que ni los gobernantes tenían y se han gritado nombres que ya estaban el arcón de los recuerdos.
Pero "Marita", desde el lugar en el que esté, es una piedra en el zapato de cada uno de los magistrados. Porque después de que firmen la sentencia tendrán que ver qué hacen con todo lo que se desparramó en estos cientos de días en los que se volcaron tristezas, miserias, vergüenzas, delitos, verdades y mentiras. Una de las cuestiones a revisar es el pedido de investigación a Julio Miranda. No se trata de ver qué hizo esta persona: está hablando de la participación de un poder para que no se esclarezca una causa -cualquier parecido a lo que ocurre y ocurrió en todas las gestiones es pura casualidad- que devela la lacra más desagradable de la sociedad tucumana. Prostitución, trata de personas, complicidades, encubrimientos, connivencias del poder con la mugre... Y mucho más.
Herrera Molina, Piedrabuena y Romero Lascano saben que el momento en que estampen sus firmas en la sentencia marcará un antes y un después. Saben también que la fuerza política y la potencia de una madre fueron vitales para que el juicio por "Marita" esté llegando a su fin. E intuyen que decidan lo que decidan, el fallo va a ir a una instancia superior, porque el pleito siempre se ha jugado en cancha barrosa. Pero nada de todo esto los inhibe de que van a redactar un fallo histórico.
Herminio y Osvaldo
El gobierno que es conducido por un hombre que fue figura central del gobierno de Miranda tampoco puede -ni podrá, ni debe- mirar para otro lado en estos temas. Y el fallo no llega en el mejor momento. El Ministerio de Seguridad Ciudadana camina inseguro. No es para menos: la Policía tiene dolores de cabeza. El jefe, comisario general Jorge Herminio Racedo prácticamente no se habla con su segundo, el subjefe, comisario general Luis Osvaldo Pedraza. La relación entre ambos quedó seriamente deteriorada después de aquella denuncia sobre los siempre inexplicables -e injustificables- "servicios adicionales" que realizan los azules para engrosar sus bolsillos.
Si la relación entre el jefe y el subjefe es un desastre y el Ministerio de Seguridad no ha sido el más seguro de los inventos de José Alperovich es comprensible que la droga -por ejemplo- sea una cuestión inmanejable en la provincia y que muestre incapacidad e impotencia en la gestión actual. "A río revuelto...", acotaría alguna abuela.
El juego de la silla
En la "Escribanía de José" el juego de las sillas empezó como una diversión más y terminó en una tensa pelea que por ahora no tiene resolución. Apenas se fue Armando Cortalezzi al ring de la Caja Popular comenzaron a ver quién ocupaba su lugar de vicepresidente primero de la Legislatura. Roque Álvarez -titular del bloque Tucumán Crece- es uno de los políticos más experimentados de ese poder. Actuó, sin embargo, con la soberbia de los mayores y con el vértigo de los adolescentes. La mezcla de estas actitudes derivó en que eligiera a José "Gallito" Gutiérrez para ocupar ese cargo. Cuando Álvarez fue a presentarle la propuesta al dueño de la escribanía, este ya sabía que no había sido del bloque sino de los más experimentados hombres de la Cámara. La inconsulta movida de Álvarez, que buscó meter a "Gallito" por la ventana, terminó chocando con el juvenil -aunque no sub20- de la Cámara. Los legisladores Marcelo Caponio y Carolina Vargas Aignasse se pusieron al frente de la revuelta contra Álvarez. "Podremos al que diga José, pero mientras ellos propongan a Gutiérrez nosotros postulamos a Ramiro González Navarro o a la propia legisladora Vargas Aignasse", advirtieron; y cuando se dieron vuelta tenían bastante más legisladores de los previstos. Fue una alerta para el bloque Tucumán Crece que decrece en unidad. Se mantiene porque Alperovich así lo desea, pero en los hechos está notablemente dividido. Y cuenta con un árbitro, el ultraalperovichista Guillermo Gassenbauer, que llegó a la Cámara gracias a la catapulta de ser el secretario del gobernador. Tiene la misión de frenar ambiciones y de disminuir el poder de los históricos, con el objetivo final de que el poder de Alperovich sea total en el cuerpo. Salvo con Sisto Terán, que es autónomo -pero servicial y funcional- a los reyes del Palacio de 25 de Mayo, Gassenbauer (hijo) va logrando sus objetivos. Tal vez por eso Álvarez comete apresuramientos que resquebrajan, como el de abrirle la ventana a "Gallito".
Pareja despareja
La parejita Caponio-Vargas Aignasse funcionó aceitadamente hasta el jueves. Ambos venían trabajando codo a codo y denodadamente para aniquilar al oficialismo del Colegio de Abogados. En nombre de José -a veces- y de Betty -otras- fueron amontonando gente a las que les ha ido más o menos bien en anteriores elecciones para competir en los comicios de los letrados. A la hora del punteo final de nombres parece que la pareja encontró las desavenencias y se los vio trenzarse en una fuerte discusión. La necesidad de cumplir con las órdenes del oficialismo, de cooptar la institución que más dolores de cabeza le trajo al gobierno provincial, puede ser un bumerán. Si ganan, irán con el trofeo; pero, ¿quién habrá ganado? ¿Betty o José?... ¿Y si pierden?
Las indefiniciones de Alperovich y la forma en que está lanzada su esposa con vistas al recambio del poder en 2015 ya está provocando más complicaciones que comodidades en el oficialismo.
Desde el paraíso
Los viajes del gobernador en los últimos nueve años son sinónimos de toma de decisiones, no sólo de descanso. El paradisíaco Dubai le vendrá bien, por lo menos para llamarse a silencio. En las vísperas del viaje, Alperovich cometió el peor de los errores. Se bajó del sillón de Lucas Córdoba y se fue a pelear con Carlos Cisneros. Cuando un gobernador comete estos errores siempre pierde. Para esa tarea es que puso a Armando Cortalezzi en la Caja Popular. Cuando se bajó al ring, para recordar la situación del banco Noar, no fue la única vez que el mandatario se fue de boca. También salió a defender su famosa ley de 4AM. Alperovich se aferra a esa norma como el náufrago al tablón. Está bien que trate de cuidar su criatura; pero hay sobradas pruebas de que esta no se ha portado bien. Alperovich ya voló a Dubai y no sólo descansará: también brillará por su ausencia. Cuando Herrera Molina, Romero Lascano y Piedrabuena firmen la sentencia del "caso Marita" él no estará para opinar. Sabido es que se opine lo que se opine algo equivocará, porque la Policía, la prostitución, la Justicia, las viejas gestiones están en juego. Pero no sólo estará ausente para ese día; también para la movilización del 8N. Cuando ocurrió la anterior e inesperada explosión ciudadana el gobernador señaló que no había nada de malo en que haya gente que se exprese. Precisamente, expresarse como lo hizo tuvo algo de malo, porque le valió un reto desde la Nación y tuvo que desdecirse. En el avión que despegó a Dubai se hablará y se analizará el año electoral que viene; el problema es que viajan dos enemigos de la primera hora: Carlos Rojkés y Jorge Gassenbauer. Con ellos dos a la par, el descanso no será tal, aunque el gobernador se va a mantener divertido.
No va a ser la única ni la última pelea en la que va a tener que arbitrar el gobernador. Esta semana fue un revuelo Canal 10 cuando el interventor Raúl Armisen se cruzó con el responsable del área de prensa de la Universidad Nacional de Tucumán, Alejandro Díaz. En estos tiempos las investiduras ni los protocolos ocupan el primer lugar. Por eso Díaz fue a una sede donde la UNT tiene importante mayoría; y ni siquiera fue tratado como vecino. Es que en el canal vinculan al comunicador con Stella Maris Córdoba, una feroz crítica del manejo informativo de la emisora. La relación con la UNT va a ser un problema para el gobernador en el año electoral que se aproxima.
Mientras Alperovich pasea por Dubai, las peleas y las tensiones se han sentado en el banquillo a descansar. Salvo en el caso del triunviro de jueces al que le ha llegado el momento de la decisión.
No se trata de un juicio más ni un caso simple. Tampoco es algo que atañe a esta comarca del Noroeste argentino. La Nación ha puesto sus binoculares sobre este tema. Hasta la Presidenta se ha inmiscuido en esta cuestión, cuando el juicio se estaba desarrollando. El tema de la trata y de la desaparición de "Marita" resulta trascendental, no sólo en la vida argentina: los Estados Unidos observan atentos el resultado del juicio.
Lo que vayan a decidir Romero Lascano, Herrera Molina y Piedrabuena no se reduce un caso encapsulado en este tenso y agresivo 2012. La causa atraviesa otras gestiones y otros tiempos. Han pasado por el estrado personas que supieron empuñar un poder que ni los gobernantes tenían y se han gritado nombres que ya estaban el arcón de los recuerdos.
Pero "Marita", desde el lugar en el que esté, es una piedra en el zapato de cada uno de los magistrados. Porque después de que firmen la sentencia tendrán que ver qué hacen con todo lo que se desparramó en estos cientos de días en los que se volcaron tristezas, miserias, vergüenzas, delitos, verdades y mentiras. Una de las cuestiones a revisar es el pedido de investigación a Julio Miranda. No se trata de ver qué hizo esta persona: está hablando de la participación de un poder para que no se esclarezca una causa -cualquier parecido a lo que ocurre y ocurrió en todas las gestiones es pura casualidad- que devela la lacra más desagradable de la sociedad tucumana. Prostitución, trata de personas, complicidades, encubrimientos, connivencias del poder con la mugre... Y mucho más.
Herrera Molina, Piedrabuena y Romero Lascano saben que el momento en que estampen sus firmas en la sentencia marcará un antes y un después. Saben también que la fuerza política y la potencia de una madre fueron vitales para que el juicio por "Marita" esté llegando a su fin. E intuyen que decidan lo que decidan, el fallo va a ir a una instancia superior, porque el pleito siempre se ha jugado en cancha barrosa. Pero nada de todo esto los inhibe de que van a redactar un fallo histórico.
Herminio y Osvaldo
El gobierno que es conducido por un hombre que fue figura central del gobierno de Miranda tampoco puede -ni podrá, ni debe- mirar para otro lado en estos temas. Y el fallo no llega en el mejor momento. El Ministerio de Seguridad Ciudadana camina inseguro. No es para menos: la Policía tiene dolores de cabeza. El jefe, comisario general Jorge Herminio Racedo prácticamente no se habla con su segundo, el subjefe, comisario general Luis Osvaldo Pedraza. La relación entre ambos quedó seriamente deteriorada después de aquella denuncia sobre los siempre inexplicables -e injustificables- "servicios adicionales" que realizan los azules para engrosar sus bolsillos.
Si la relación entre el jefe y el subjefe es un desastre y el Ministerio de Seguridad no ha sido el más seguro de los inventos de José Alperovich es comprensible que la droga -por ejemplo- sea una cuestión inmanejable en la provincia y que muestre incapacidad e impotencia en la gestión actual. "A río revuelto...", acotaría alguna abuela.
El juego de la silla
En la "Escribanía de José" el juego de las sillas empezó como una diversión más y terminó en una tensa pelea que por ahora no tiene resolución. Apenas se fue Armando Cortalezzi al ring de la Caja Popular comenzaron a ver quién ocupaba su lugar de vicepresidente primero de la Legislatura. Roque Álvarez -titular del bloque Tucumán Crece- es uno de los políticos más experimentados de ese poder. Actuó, sin embargo, con la soberbia de los mayores y con el vértigo de los adolescentes. La mezcla de estas actitudes derivó en que eligiera a José "Gallito" Gutiérrez para ocupar ese cargo. Cuando Álvarez fue a presentarle la propuesta al dueño de la escribanía, este ya sabía que no había sido del bloque sino de los más experimentados hombres de la Cámara. La inconsulta movida de Álvarez, que buscó meter a "Gallito" por la ventana, terminó chocando con el juvenil -aunque no sub20- de la Cámara. Los legisladores Marcelo Caponio y Carolina Vargas Aignasse se pusieron al frente de la revuelta contra Álvarez. "Podremos al que diga José, pero mientras ellos propongan a Gutiérrez nosotros postulamos a Ramiro González Navarro o a la propia legisladora Vargas Aignasse", advirtieron; y cuando se dieron vuelta tenían bastante más legisladores de los previstos. Fue una alerta para el bloque Tucumán Crece que decrece en unidad. Se mantiene porque Alperovich así lo desea, pero en los hechos está notablemente dividido. Y cuenta con un árbitro, el ultraalperovichista Guillermo Gassenbauer, que llegó a la Cámara gracias a la catapulta de ser el secretario del gobernador. Tiene la misión de frenar ambiciones y de disminuir el poder de los históricos, con el objetivo final de que el poder de Alperovich sea total en el cuerpo. Salvo con Sisto Terán, que es autónomo -pero servicial y funcional- a los reyes del Palacio de 25 de Mayo, Gassenbauer (hijo) va logrando sus objetivos. Tal vez por eso Álvarez comete apresuramientos que resquebrajan, como el de abrirle la ventana a "Gallito".
Pareja despareja
La parejita Caponio-Vargas Aignasse funcionó aceitadamente hasta el jueves. Ambos venían trabajando codo a codo y denodadamente para aniquilar al oficialismo del Colegio de Abogados. En nombre de José -a veces- y de Betty -otras- fueron amontonando gente a las que les ha ido más o menos bien en anteriores elecciones para competir en los comicios de los letrados. A la hora del punteo final de nombres parece que la pareja encontró las desavenencias y se los vio trenzarse en una fuerte discusión. La necesidad de cumplir con las órdenes del oficialismo, de cooptar la institución que más dolores de cabeza le trajo al gobierno provincial, puede ser un bumerán. Si ganan, irán con el trofeo; pero, ¿quién habrá ganado? ¿Betty o José?... ¿Y si pierden?
Las indefiniciones de Alperovich y la forma en que está lanzada su esposa con vistas al recambio del poder en 2015 ya está provocando más complicaciones que comodidades en el oficialismo.
Desde el paraíso
Los viajes del gobernador en los últimos nueve años son sinónimos de toma de decisiones, no sólo de descanso. El paradisíaco Dubai le vendrá bien, por lo menos para llamarse a silencio. En las vísperas del viaje, Alperovich cometió el peor de los errores. Se bajó del sillón de Lucas Córdoba y se fue a pelear con Carlos Cisneros. Cuando un gobernador comete estos errores siempre pierde. Para esa tarea es que puso a Armando Cortalezzi en la Caja Popular. Cuando se bajó al ring, para recordar la situación del banco Noar, no fue la única vez que el mandatario se fue de boca. También salió a defender su famosa ley de 4AM. Alperovich se aferra a esa norma como el náufrago al tablón. Está bien que trate de cuidar su criatura; pero hay sobradas pruebas de que esta no se ha portado bien. Alperovich ya voló a Dubai y no sólo descansará: también brillará por su ausencia. Cuando Herrera Molina, Romero Lascano y Piedrabuena firmen la sentencia del "caso Marita" él no estará para opinar. Sabido es que se opine lo que se opine algo equivocará, porque la Policía, la prostitución, la Justicia, las viejas gestiones están en juego. Pero no sólo estará ausente para ese día; también para la movilización del 8N. Cuando ocurrió la anterior e inesperada explosión ciudadana el gobernador señaló que no había nada de malo en que haya gente que se exprese. Precisamente, expresarse como lo hizo tuvo algo de malo, porque le valió un reto desde la Nación y tuvo que desdecirse. En el avión que despegó a Dubai se hablará y se analizará el año electoral que viene; el problema es que viajan dos enemigos de la primera hora: Carlos Rojkés y Jorge Gassenbauer. Con ellos dos a la par, el descanso no será tal, aunque el gobernador se va a mantener divertido.
No va a ser la única ni la última pelea en la que va a tener que arbitrar el gobernador. Esta semana fue un revuelo Canal 10 cuando el interventor Raúl Armisen se cruzó con el responsable del área de prensa de la Universidad Nacional de Tucumán, Alejandro Díaz. En estos tiempos las investiduras ni los protocolos ocupan el primer lugar. Por eso Díaz fue a una sede donde la UNT tiene importante mayoría; y ni siquiera fue tratado como vecino. Es que en el canal vinculan al comunicador con Stella Maris Córdoba, una feroz crítica del manejo informativo de la emisora. La relación con la UNT va a ser un problema para el gobernador en el año electoral que se aproxima.
Mientras Alperovich pasea por Dubai, las peleas y las tensiones se han sentado en el banquillo a descansar. Salvo en el caso del triunviro de jueces al que le ha llegado el momento de la decisión.







