Estrépito en la rotonda

Las autoridades deben mantener controles sobre los espectáculos de fuegos de artificio.

17 Septiembre 2003
El sábado pasado tuvo lugar al pie del cerro de San Javier, en la zona de la rotonda, un festejo en cuyo transcurso se dispararon fuegos artificiales y bombas de estruendo durante un largo rato. Hasta nuestra redacción llegaron quejas de vecinos de ese sector, por la nula intervención de la Dirección de Medio Ambiente de Yerba Buena y de la Policía, lo que permitió un hecho de esa índole.
La intensidad del estruendo sobresaltó desagradablemente a todos. Se señaló, además, el riesgo que implicaban los restos encendidos de las bombas, que cayeron sobre varias viviendas. Son de imaginar también los efectos que el desmesurado ruido produjo sobre los animales domésticos de las casas, y sobre los de la cercana Reserva de Flora y Fauna de Horco Molle.
Nos parece que asiste razón a esta queja. Si bien nadie puede discutir el derecho que las personas tienen de organizar celebraciones, obvio es decir que los terceros pueden invocar igual derecho a que se respete su tranquilidad. Las autoridades deben tomar la intervención que les compete, para que se cumplan las pautas que deben rodear a estas manifestaciones, e impedir que ellas se conviertan en agresivas y antisociales.

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