En el cielo también saben cómo discriminar

José Názaro
Por José Názaro 03 Noviembre 2012
Estaba encorvado sobre las muletas. A la espalda la había apoyado contra la ventanilla y a la cabeza la llevaba como hundida entre los hombros. Es que, al estar de pie, su cabello rozaba las lamparitas y las ventilaciones del techo. Pero quizás también había adoptado esa postura un poco por vergüenza. "¿Algún problema, señor?", le preguntó gentil una azafata. "Si: no entro en el asiento", le respondió.

De golpe, los ojos de todos los que ocupaban las tres primeras filas de asientos de la clase económica del avión se fijaron en él. Obeso, joven y con dificultades para caminar. "Yo no lo puedo cambiar de asiento. Usted pagó clase económica y no lo voy a pasar a ejecutiva", espetó con tonada porteña y cortante un empleado de tierra de Aerolíneas Argentinas. "¡Ustedes le tienen que dar una solución", exclamó una señora de la segunda fila. "¿No ven que es obeso?", agregó un hombre de inexplicables anteojos negros. "Cuando la puerta se cierre, la tripulación puede decidir si lo cambia de lugar", respondió rápido el empleado y desapareció por la manga hacia el corazón de Aeroparque.

El jueves, minutos antes de las 17.30, la sorpresa congeló a los pasajeros que fueron testigos del diálogo y que esperaban que el avión despegara con destino a Tucumán. Las azafatas reaccionaron rápido: antes de que esa sorpresa se convirtiera en indignación, lo trasladaron con cordialidad dos filas más atrás, al lugar que le cedió una diputada tucumana (en el avión viajaban dos parlamentarios más). Él se acomodó en ese asiente y en el que estaba vacío junto a él.

A veces la lucha contra la discriminación desalienta: no sólo la practica un patovica sin cerebro, un homofóbico o un racista, sino aquellos que son responsables de servicios de transporte que deberían ser aptos para todos. Por ejemplo, los aviones y los colectivos con butacas estrechas que no admiten personas con sobrepeso y con pisos demasiado altos para los discapacitados. Lástima que vuelan muy alto.

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