Los legisladores del bloque Tucumán Crece votan unidos. De hecho, gracias a su impulso, ayer fue sancionada la ley que le otorga un subsidio del 30% de los sueldos a una empresa porteña generadora de software. Sin embargo, en la bancada oficialista están cada vez más separados. Ayer, antes de la sesión vespertina que se extendió durante seis horas, el jefe de los parlamentarios del PJ y referente de la vieja guardia peronista, Roque Álvarez, entró al comedor de la Cámara. Allí estaban Marcelo Caponio y Regino Racedo, dos parlamentarios de la nueva tropa alperovichista, y otros dos integrantes del partido oficial. Cuentan testigos que Álvarez, bastante molesto, les endilgó la filtración de datos de la reunión de la bancada del lunes, en la que Iván Llorens Dip (PJ) criticó a los experimentados por haberle llevado el nombre de José "Gallito" Gutiérrez al gobernador, José Alperovich, como candidato a integrar la mesa de autoridades del cuerpo, en reemplazo de Armando "Cacho" Cortalezzi.
Hasta ahora, no hay indicios de una ruptura en el bloque del PJ. Incluso, todos los legisladores del partido están alineados con el gobernador. Pero la disputa por espacios de poder ha dividido las aguas entre la vieja guardia peronista, que sostiene las riendas del parlamento, y la nueva tropa alperovichista. Los primeros ya presienten que la batalla por conservar el lugar en la mesa de conducción del cuerpo está perdida. Los segundos ya se sienten ganadores, aunque no quieren "gritar el gol" (palabras de uno de los "nuevos") hasta tanto no se oficialice si Carolina Vargas Aignasse o Ramiro González Navarro serán los que ocupen un puesto en la línea sucesoria.
El lunes, luego del breve cruce que involucró a Llorens Dip por un lado y a Gutiérrez y Álvarez por otro, hubo un intento por aliviar las tensiones. Pero la nueva tropa alperovichista está decidida a avanzar. ¿Hasta dónde llegarán sus aspiraciones?
Hasta ahora, no hay indicios de una ruptura en el bloque del PJ. Incluso, todos los legisladores del partido están alineados con el gobernador. Pero la disputa por espacios de poder ha dividido las aguas entre la vieja guardia peronista, que sostiene las riendas del parlamento, y la nueva tropa alperovichista. Los primeros ya presienten que la batalla por conservar el lugar en la mesa de conducción del cuerpo está perdida. Los segundos ya se sienten ganadores, aunque no quieren "gritar el gol" (palabras de uno de los "nuevos") hasta tanto no se oficialice si Carolina Vargas Aignasse o Ramiro González Navarro serán los que ocupen un puesto en la línea sucesoria.
El lunes, luego del breve cruce que involucró a Llorens Dip por un lado y a Gutiérrez y Álvarez por otro, hubo un intento por aliviar las tensiones. Pero la nueva tropa alperovichista está decidida a avanzar. ¿Hasta dónde llegarán sus aspiraciones?
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