01 Noviembre 2012 Seguir en 
Convertirse en una cosa, en un número, en un ser anónimo, en un pedazo de hueso y carne, abandonar la categoría de persona, de ciudadano con nombre y apellido para convertirse en un usuario, en un cliente. La estimulación del consumo materialista, del poseer como señal de poder son características de la sociedad que han ido despojando al ser humano de sensibilidad y encerrándolo en un individualismo preocupante. Hace pocos días, tuvo lugar en nuestra ciudad la XII Conferencia Argentina de Educación Médica que, entre otros asuntos, abordó la necesidad de humanizar a los futuros médicos.
Uno de los principales disertantes afirmó que se debe diferenciar el humanismo médico, que es la concepción más pura de la medicina, del mercantilismo, el corporativismo y el trato inhumano. El director de la Escuela de Medicina de la Universidad Adventista del Plata, Daniel Heissenberg, señaló que por cuestiones políticas o sociales, la realidad choca con la enseñanza de los valores, pero que es necesario hallar el modo de desterrar los antivalores, la corrupción, la deshonestidad, el mercantilismo. El profesional dijo que la educación superior debe tener un fuerte impacto en la creación de conductas humanitarias. "Quizás nos cueste un poco más, pero nos esforzaremos por recuperar valores como la honestidad, la responsabilidad, la verdad, la cooperación, la solidaridad, el respeto", dijo.
Las facultades participantes coincidieron en la necesidad de formar un médico de familia, que trate bien y contenga a los pacientes; surgieron alrededor de 40 propuestas para incluir esta temática en los planes de estudios.
El hecho de que esta Conferencia haya considerado este problema significa que no sólo existe, sino que también se desea generar un cambio. Nuestra sección Cartas de Lectores suele ser un eco de los reclamos por esta índole. "Señores médicos: el paciente tiene una familia que no es un estorbo a la hora de preguntar; los que no estamos enfermos, pero sí angustiados no necesitamos un médico en escena y siempre apurado. La identidad debe ser el profesionalismo y la humanización que construye, de eso se trata", afirmó la lectora María Teresa Alcaide de Paolini (10/10). "El juramento hipocrático habla de los otros como sujetos del dolor no como objetos de mercado, habla de construir humanidad porque eso es la vida... el jefe del servicio no puede ser un sujeto que sólo va de visita porque el tiempo le falta. El tiempo, en esos lugares en los que se juega la vida y la muerte, no es de un empleado público", agregaba en relación con su desdichada experiencia en un sanatorio céntrico.
Cuando se produce esta deshumanización, el paciente se halla doblemente desprotegido. El hecho de que muchas clínicas en las fichas de internación se liberan de cualquier responsabilidad para evitar los juicios por mala praxis, está reflejando una actitud de distanciamiento con el enfermo. Si este no acepta esas condiciones ni firmar un pagaré en blanco, no puede internarse. El Estado debería controlar que la atención fuese la correcta, entrevistando a los pacientes.
Afortunadamente hay muchísimos médicos que honran el juramento hipocrático. Nos parece positiva esta iniciativa surgida en la XII Conferencia de formar a los estudiantes en ese sentido. Si se enseñara desde la niñez a ponerse en el lugar del otro para comprenderlo, tal vez tendríamos una sociedad más humana.
Uno de los principales disertantes afirmó que se debe diferenciar el humanismo médico, que es la concepción más pura de la medicina, del mercantilismo, el corporativismo y el trato inhumano. El director de la Escuela de Medicina de la Universidad Adventista del Plata, Daniel Heissenberg, señaló que por cuestiones políticas o sociales, la realidad choca con la enseñanza de los valores, pero que es necesario hallar el modo de desterrar los antivalores, la corrupción, la deshonestidad, el mercantilismo. El profesional dijo que la educación superior debe tener un fuerte impacto en la creación de conductas humanitarias. "Quizás nos cueste un poco más, pero nos esforzaremos por recuperar valores como la honestidad, la responsabilidad, la verdad, la cooperación, la solidaridad, el respeto", dijo.
Las facultades participantes coincidieron en la necesidad de formar un médico de familia, que trate bien y contenga a los pacientes; surgieron alrededor de 40 propuestas para incluir esta temática en los planes de estudios.
El hecho de que esta Conferencia haya considerado este problema significa que no sólo existe, sino que también se desea generar un cambio. Nuestra sección Cartas de Lectores suele ser un eco de los reclamos por esta índole. "Señores médicos: el paciente tiene una familia que no es un estorbo a la hora de preguntar; los que no estamos enfermos, pero sí angustiados no necesitamos un médico en escena y siempre apurado. La identidad debe ser el profesionalismo y la humanización que construye, de eso se trata", afirmó la lectora María Teresa Alcaide de Paolini (10/10). "El juramento hipocrático habla de los otros como sujetos del dolor no como objetos de mercado, habla de construir humanidad porque eso es la vida... el jefe del servicio no puede ser un sujeto que sólo va de visita porque el tiempo le falta. El tiempo, en esos lugares en los que se juega la vida y la muerte, no es de un empleado público", agregaba en relación con su desdichada experiencia en un sanatorio céntrico.
Cuando se produce esta deshumanización, el paciente se halla doblemente desprotegido. El hecho de que muchas clínicas en las fichas de internación se liberan de cualquier responsabilidad para evitar los juicios por mala praxis, está reflejando una actitud de distanciamiento con el enfermo. Si este no acepta esas condiciones ni firmar un pagaré en blanco, no puede internarse. El Estado debería controlar que la atención fuese la correcta, entrevistando a los pacientes.
Afortunadamente hay muchísimos médicos que honran el juramento hipocrático. Nos parece positiva esta iniciativa surgida en la XII Conferencia de formar a los estudiantes en ese sentido. Si se enseñara desde la niñez a ponerse en el lugar del otro para comprenderlo, tal vez tendríamos una sociedad más humana.







