La idea con la que concluye el texto es obvia, pero necesaria: el que cree que la literatura argentina se agota en Borges, Bioy Casares y Cortázar -a quienes indudablemente se les debe reverencia- todavía tiene mucho que leer. En su columna de "La Nación" del jueves pasado, Maximiliano Tomas enumeró a los nuevos escritores argentinos que realmente vale la pena conocer. Lástima que algunos libreros tucumanos no parecen estar de acuerdo con él.
El ex director del suplemento Cultura de "Perfil" incluyó en el catálogo a Luciano Lamberti. Una semana antes, este autor cordobés había presentado "El loro que podía adivinar el futuro", su último libro, en el Rougés (lo trajeron los integrantes de un taller de Narrativa local). Llegó a Tucumán acompañado por Martín Maigua y por Juan Cruz Sánchez, de Nudista, la editorial independiente en la que publica.
Equipados con ejemplares de "El loro..." y de otros títulos (entre ellos, obras de Federico Falco y de Juan Terranova, también destacados por Tomas en su columna), Maigua y Sánchez salieron a recorrer librerías tucumanas. Les fue mal: la ilusión de colocar en ellas algunos tomos se les agotó tan rápido como les llevó recorrer una cuadra de la peatonal.
Durante la presentación de la obra de Lamberti, Maigua ya había reconocido que la mayor parte de las ventas de la editorial se realiza mediante su sitio en Internet. Este dato revela que las dificultades para acceder a este tipo de obras se repiten en todo el país y puede desanimar a los lectores clásicos, de esos que se resisten a las compras on line. Pero hay que tenerlo en cuenta: mudar la billetera a la web es una buena opción para llegar a los nuevos escritores argentinos, aún poco rentables como para seducir a las librerías tradicionales.
El ex director del suplemento Cultura de "Perfil" incluyó en el catálogo a Luciano Lamberti. Una semana antes, este autor cordobés había presentado "El loro que podía adivinar el futuro", su último libro, en el Rougés (lo trajeron los integrantes de un taller de Narrativa local). Llegó a Tucumán acompañado por Martín Maigua y por Juan Cruz Sánchez, de Nudista, la editorial independiente en la que publica.
Equipados con ejemplares de "El loro..." y de otros títulos (entre ellos, obras de Federico Falco y de Juan Terranova, también destacados por Tomas en su columna), Maigua y Sánchez salieron a recorrer librerías tucumanas. Les fue mal: la ilusión de colocar en ellas algunos tomos se les agotó tan rápido como les llevó recorrer una cuadra de la peatonal.
Durante la presentación de la obra de Lamberti, Maigua ya había reconocido que la mayor parte de las ventas de la editorial se realiza mediante su sitio en Internet. Este dato revela que las dificultades para acceder a este tipo de obras se repiten en todo el país y puede desanimar a los lectores clásicos, de esos que se resisten a las compras on line. Pero hay que tenerlo en cuenta: mudar la billetera a la web es una buena opción para llegar a los nuevos escritores argentinos, aún poco rentables como para seducir a las librerías tradicionales.







