28 Octubre 2012 Seguir en 
La venta callejera en Tucumán se extiende por todas partes y abarca las categorías más diversas. Cualquier cosa que necesitemos lo más probable es que la podamos conseguir en este mercado ilegal, pero tan arraigado a nuestra vida cotidiana.
Multirubro
Desde medias y ojotas hasta candados
Los puestos multirubros son los que más venden y más abundan en el microcentro: hay 118 según el relevamiento de la FET. Ofrecen candados, adaptadores eléctricos, cremas, anteojos, medias, repasadores, ojotas, gorros y juguetes, entre otros objetos. Comercializan los mismos objetos que muchos locales comerciales, a precio menor. Los puestos que venden ropa nueva o usada también van en aumento: hay 739, repartidos entre negocios en las calles y en las ferias.
CD, DVD, películas
clásicos y estrenos
Son los puestos que más crecieron en los últimos años. Hay 133 repartidos entre el centro, la vieja terminal de ómnibus y las ferias de la capital. Todos venden copias ilegales de películas, videos y CD musicales. En la mayoría de estos puestos, las copias se ofrecen por $ 10, aunque algunos los ofertan con mejor presentación a $ 13 o dos discos por $ 15. Los que se animaron a extender su negocio también optan por vender juegos truchos para la Play Station.
Artesanías
Cosas propias o ajenas
En el centro abundan los puestos en los que se venden objetos artesanales, mezclados con juguetes y otros artículos. Hay en total 42 manteros que se dedican a este rubro. También se incluye a los senegaleses, dedicados a la venta de relojes, bijouterie y baratijas. Algunos de ellos, que ya forman parte del paisaje urbano, aseguran que no les va muy bien en la venta ambulante. Les gustaría tener otro trabajo, pero no lo consiguen, cuentan.
Comestibles
Verduras, frutas y platos para llevar
En los últimos tiempos han proliferado los puestos de venta de comida callejera. Igualmente, en el rubro, comestibles los que más abundan en el centro son los vendedores de frutas y verduras: hay 37. Además, se contabilizaron 16 ambulantes que ofertan sandwichs, empanadas, galletas y otros alimentos. Las ferias también se caracterizan por ofrecer comidas para llevar, sin ningún tipo de control bromatológico. Entre puestos de platos y quioscos, suman casi 30.
El colectivo y el semáforo
Ofertas para los que van y vienen del trabajo
Los ambulantes que se suben a los colectivos son cada vez menos, pero sobreviven. Ofrecen CD truchos, lapiceras, pañuelos, costureros y otras chucherías. Por día, llegan a recaudar entre $ 100 y $ 300, cuenta Bernardo Páez, que alterna su trabajo entre los ómnibus y los semáforos. En estos lugares, comparte la clientela con los vendedores de frutas, verduras y golosinas. El cree que su trabajo es digno, pero reniega de la cantidad de niños que hacen el mismo labor. "Esto no se debería permitir", dice.
Lavaderos de autos
Un negocio que se extiende por los barrios
Quedan pocos barrios en la ciudad adonde no se ofrezca el lavado callejero de autos. Esta actividad cobró fuerza a partir de 2001, cuando muchos de los que hoy son puesteros habían perdido su trabajo. A lo largo de 600 metros sobre la avenida Wenceslao Posse se calcula que hay más de 70 lavaderos que ofrecen limpiar los autos a mitad del precio que se paga por un lavado convencional. A los taxis, el servicio les cuesta $ 10. A los autos particulares, entre $ 15 y $ 20 y los camiones $ 50 o $ 100, depende el servicio. También hay lavaderos en las avenidas América, Francisco de Aguirre y en el parque 9 de Julio.
Multirubro
Desde medias y ojotas hasta candados
Los puestos multirubros son los que más venden y más abundan en el microcentro: hay 118 según el relevamiento de la FET. Ofrecen candados, adaptadores eléctricos, cremas, anteojos, medias, repasadores, ojotas, gorros y juguetes, entre otros objetos. Comercializan los mismos objetos que muchos locales comerciales, a precio menor. Los puestos que venden ropa nueva o usada también van en aumento: hay 739, repartidos entre negocios en las calles y en las ferias.
CD, DVD, películas
clásicos y estrenos
Son los puestos que más crecieron en los últimos años. Hay 133 repartidos entre el centro, la vieja terminal de ómnibus y las ferias de la capital. Todos venden copias ilegales de películas, videos y CD musicales. En la mayoría de estos puestos, las copias se ofrecen por $ 10, aunque algunos los ofertan con mejor presentación a $ 13 o dos discos por $ 15. Los que se animaron a extender su negocio también optan por vender juegos truchos para la Play Station.
Artesanías
Cosas propias o ajenas
En el centro abundan los puestos en los que se venden objetos artesanales, mezclados con juguetes y otros artículos. Hay en total 42 manteros que se dedican a este rubro. También se incluye a los senegaleses, dedicados a la venta de relojes, bijouterie y baratijas. Algunos de ellos, que ya forman parte del paisaje urbano, aseguran que no les va muy bien en la venta ambulante. Les gustaría tener otro trabajo, pero no lo consiguen, cuentan.
Comestibles
Verduras, frutas y platos para llevar
En los últimos tiempos han proliferado los puestos de venta de comida callejera. Igualmente, en el rubro, comestibles los que más abundan en el centro son los vendedores de frutas y verduras: hay 37. Además, se contabilizaron 16 ambulantes que ofertan sandwichs, empanadas, galletas y otros alimentos. Las ferias también se caracterizan por ofrecer comidas para llevar, sin ningún tipo de control bromatológico. Entre puestos de platos y quioscos, suman casi 30.
El colectivo y el semáforo
Ofertas para los que van y vienen del trabajo
Los ambulantes que se suben a los colectivos son cada vez menos, pero sobreviven. Ofrecen CD truchos, lapiceras, pañuelos, costureros y otras chucherías. Por día, llegan a recaudar entre $ 100 y $ 300, cuenta Bernardo Páez, que alterna su trabajo entre los ómnibus y los semáforos. En estos lugares, comparte la clientela con los vendedores de frutas, verduras y golosinas. El cree que su trabajo es digno, pero reniega de la cantidad de niños que hacen el mismo labor. "Esto no se debería permitir", dice.
Lavaderos de autos
Un negocio que se extiende por los barrios
Quedan pocos barrios en la ciudad adonde no se ofrezca el lavado callejero de autos. Esta actividad cobró fuerza a partir de 2001, cuando muchos de los que hoy son puesteros habían perdido su trabajo. A lo largo de 600 metros sobre la avenida Wenceslao Posse se calcula que hay más de 70 lavaderos que ofrecen limpiar los autos a mitad del precio que se paga por un lavado convencional. A los taxis, el servicio les cuesta $ 10. A los autos particulares, entre $ 15 y $ 20 y los camiones $ 50 o $ 100, depende el servicio. También hay lavaderos en las avenidas América, Francisco de Aguirre y en el parque 9 de Julio.
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