30 Septiembre 2012 Seguir en 
El Gobierno nacional aún no ha abierto el juego ni la discusión acerca de cómo distribuirá el gasto en las provincias. Por ahora, el proyecto oficial de Presupuesto 2013 no publicó los anexos referidos a las erogaciones por ubicación geográfica. No es un dato menor; esos cuadros revelan cuáles son los distritos más beneficiados por la Casa Rosada. Y cuáles son los gobernadores que no gozan el calor del poder kirchnerista.
Los expertos coinciden en que la gestión de la presidenta Cristina Fernández es, en cierta medida, optimista acerca de lo que puede suceder con las finanzas y con la economía del país durante el año electoral. Luciana Díaz Frers, directora del Programa de Política Fiscal del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec), afirma que el panorama fiscal es más sombrío de lo que el Presupuesto nos lleva a pensar. "Implícitamente, se espera un aumento en los ingresos del 24%, igual magnitud que la que ocurrió en 2011 (y con una base inicial en 2012 también difícil de alcanzar)", remarca. Pero no es lo mismo una tasa de crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) de 8,9% como la que se dio en 2011, que la tasa esperada de 4,4% para 2013, especialmente para la recaudación, que suele tener movimientos más exagerados que el PBI, compara.
Por el lado del gasto habrá que ver qué pasa. "En un año de elecciones legislativas, la pregunta relevante es qué cuidará más el gobierno, el resultado fiscal o el resultado electoral", advierte.
El gran problema es, según Díaz Frers, el resultado fiscal acumulado, que viene siendo sistemáticamente negativo y peor que el pronosticado. Para controlar la inflación y moderar su impacto negativo sobre el poder adquisitivo de los salarios y la competitividad del país, para continuar con la sana política de desendeudamiento en la que nos habíamos embarcado, y para asegurar que podamos sostener el crecimiento en el largo plazo, el equilibrio fiscal es indispensable, sostiene.
Subestimaciones
El proyecto de Presupuesto 2013 ya cuenta con trámite parlamentario. La iniciativa oficial, no obstante, vuelve a mostrar los vicios de años anteriores, sostiene un reporte de la consultora Economía & Regiones.
"Se subestiman los recursos para luego hacer uso discrecional de la política del gasto, pero a diferencia de años anteriores, dicha subestimación no se basa en una disminuida proyección de la tasa de crecimiento, sino en una baja estimación de la elasticidad ingresos fiscales / nivel de actividad", indica el informe.
Del otro lado y en línea con el manejo discrecional del gasto, se proyectan erogaciones del sector público, "inflando" y "pisando" artificialmente el resultado fiscal y las necesidades financieras respectivamente acota. Según la consultora especializada en temas vinculados con las finanzas públicas, la subestimación del gasto se basa en cálculos muy conservadores en materia de ajuste de salarios y jubilaciones que, a su vez, son resultado de la inflación "intervenida"; que por séptimo año consecutivo forma parte del Presupuesto.
Al mismo tiempo, afirma, el Presupuesto adelanta que la política cambiaria continuará sin alteraciones, profundizando el atraso cambiario; uno de los principales problemas de la economía real de nuestro país. Además, se pone en evidencia el aumenta el rol del Banco Central como principal financiador del sector público, intensificando el deterioro de su balance y asegurando que en 2013 el tesoro Nacional gastará más reservas del central que en 2012.
Según los cálculos de Economía & Regiones, con un crecimiento de los recursos más cercano al 30%, podrían estar subestimándose ingresos por unos $ 36.000 millones, que surgirían de haber subestimado los ingresos tributarios (sin coparticipación) y las contribuciones a la seguridad social por $ 43.000 millones y sobreestimado otros ingresos por $ 7.000 millones.
La subestimación de ingresos por $ 36.000 millones equivalen a un poco más de un año de asignaciones familiares y de ingresos fiscales por retenciones de soja y a medio año de subsidios a la energía, transporte y alimentos, compara la consultora que dirige Alejandro Caldarelli.
Los expertos coinciden en que la gestión de la presidenta Cristina Fernández es, en cierta medida, optimista acerca de lo que puede suceder con las finanzas y con la economía del país durante el año electoral. Luciana Díaz Frers, directora del Programa de Política Fiscal del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec), afirma que el panorama fiscal es más sombrío de lo que el Presupuesto nos lleva a pensar. "Implícitamente, se espera un aumento en los ingresos del 24%, igual magnitud que la que ocurrió en 2011 (y con una base inicial en 2012 también difícil de alcanzar)", remarca. Pero no es lo mismo una tasa de crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) de 8,9% como la que se dio en 2011, que la tasa esperada de 4,4% para 2013, especialmente para la recaudación, que suele tener movimientos más exagerados que el PBI, compara.
Por el lado del gasto habrá que ver qué pasa. "En un año de elecciones legislativas, la pregunta relevante es qué cuidará más el gobierno, el resultado fiscal o el resultado electoral", advierte.
El gran problema es, según Díaz Frers, el resultado fiscal acumulado, que viene siendo sistemáticamente negativo y peor que el pronosticado. Para controlar la inflación y moderar su impacto negativo sobre el poder adquisitivo de los salarios y la competitividad del país, para continuar con la sana política de desendeudamiento en la que nos habíamos embarcado, y para asegurar que podamos sostener el crecimiento en el largo plazo, el equilibrio fiscal es indispensable, sostiene.
Subestimaciones
El proyecto de Presupuesto 2013 ya cuenta con trámite parlamentario. La iniciativa oficial, no obstante, vuelve a mostrar los vicios de años anteriores, sostiene un reporte de la consultora Economía & Regiones.
"Se subestiman los recursos para luego hacer uso discrecional de la política del gasto, pero a diferencia de años anteriores, dicha subestimación no se basa en una disminuida proyección de la tasa de crecimiento, sino en una baja estimación de la elasticidad ingresos fiscales / nivel de actividad", indica el informe.
Del otro lado y en línea con el manejo discrecional del gasto, se proyectan erogaciones del sector público, "inflando" y "pisando" artificialmente el resultado fiscal y las necesidades financieras respectivamente acota. Según la consultora especializada en temas vinculados con las finanzas públicas, la subestimación del gasto se basa en cálculos muy conservadores en materia de ajuste de salarios y jubilaciones que, a su vez, son resultado de la inflación "intervenida"; que por séptimo año consecutivo forma parte del Presupuesto.
Al mismo tiempo, afirma, el Presupuesto adelanta que la política cambiaria continuará sin alteraciones, profundizando el atraso cambiario; uno de los principales problemas de la economía real de nuestro país. Además, se pone en evidencia el aumenta el rol del Banco Central como principal financiador del sector público, intensificando el deterioro de su balance y asegurando que en 2013 el tesoro Nacional gastará más reservas del central que en 2012.
Según los cálculos de Economía & Regiones, con un crecimiento de los recursos más cercano al 30%, podrían estar subestimándose ingresos por unos $ 36.000 millones, que surgirían de haber subestimado los ingresos tributarios (sin coparticipación) y las contribuciones a la seguridad social por $ 43.000 millones y sobreestimado otros ingresos por $ 7.000 millones.
La subestimación de ingresos por $ 36.000 millones equivalen a un poco más de un año de asignaciones familiares y de ingresos fiscales por retenciones de soja y a medio año de subsidios a la energía, transporte y alimentos, compara la consultora que dirige Alejandro Caldarelli.







