25 Septiembre 2012 Seguir en 
Algunos se instalaron varias horas antes frente al escenario para tener el mejor lugar. Pero de poco les sirvió perderse la misa y el mapping que se desarrolló en el frente de la Catedral: cuando la liturgia y el espectáculo audiovisual terminaron, el público fue al galope a disfrutar de la otra parte de la fiesta, de las zambas y chacareras que coronaron el bicentenario de la Batalla de Tucumán y los honores a la Virgen de La Merced.
Sin demasiado protocolo y con una breve presentación, los músicos de La Yunta abrieron la noche. La plaza Independencia ya estaba colmada en un clima de alegría familiera que se extendió hasta la medianoche. El dúo conformado por Julián Humarán y Gustavo Páez inyectó juventud, energía y color local al encuentro en el que, a pesar del amontonamiento, hubo lugar para lucirse bailando.
El dúo fue sucedido por el grupo Tucumano, llevado adelante por Jorge Escobar, Noralía Villafañe, Quique Yance, Mariela Narchi y Jorge Soler.
"A mí me gusta así, bien tradicional, no cuando se pasan con la cosa electrónica", celebró Julio Díaz, alumno de una academia de baile de Banda del Río Salí. Con varios de sus compañeros, se instalaron en el centro de la plaza para bailar tranquilos.
¡A cantar!
Como en los festejos patrios de años anteriores -o en los festivales gratuitos-, el plato fuerte del escenario en la plaza fue El Chaqueño Palavecino. Y no por repetida fue menos festejada su presentación: la gran mayoría estaba allí para escucharlo. Asistieron miembros de sus varios clubes de fans. Le pidieron los clásicos y no defraudó; al show le sobró vibración.
La fiesta de La Merced no dio respiro a los tucumanos durante todo el fin de semana. Cualquier división quedó en suspenso durante estos días en los que la devoción y el fervor popular se apoderaron de los corazones.
Sin demasiado protocolo y con una breve presentación, los músicos de La Yunta abrieron la noche. La plaza Independencia ya estaba colmada en un clima de alegría familiera que se extendió hasta la medianoche. El dúo conformado por Julián Humarán y Gustavo Páez inyectó juventud, energía y color local al encuentro en el que, a pesar del amontonamiento, hubo lugar para lucirse bailando.
El dúo fue sucedido por el grupo Tucumano, llevado adelante por Jorge Escobar, Noralía Villafañe, Quique Yance, Mariela Narchi y Jorge Soler.
"A mí me gusta así, bien tradicional, no cuando se pasan con la cosa electrónica", celebró Julio Díaz, alumno de una academia de baile de Banda del Río Salí. Con varios de sus compañeros, se instalaron en el centro de la plaza para bailar tranquilos.
¡A cantar!
Como en los festejos patrios de años anteriores -o en los festivales gratuitos-, el plato fuerte del escenario en la plaza fue El Chaqueño Palavecino. Y no por repetida fue menos festejada su presentación: la gran mayoría estaba allí para escucharlo. Asistieron miembros de sus varios clubes de fans. Le pidieron los clásicos y no defraudó; al show le sobró vibración.
La fiesta de La Merced no dio respiro a los tucumanos durante todo el fin de semana. Cualquier división quedó en suspenso durante estos días en los que la devoción y el fervor popular se apoderaron de los corazones.
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