El bastón de generala para Nuestra Señora de la Merced

Belgrano rindió el homenaje a la Virgen, durante la procesión que condujo su imagen hasta el mismo escenario de la batalla.

NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED. Devoción tucumana de tiempo inmemorial, Belgrano la consideró protectora de la victoria del 24 de septiembre y le entregó públicamente su bastón de general.
NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED. Devoción tucumana de tiempo inmemorial, Belgrano la consideró protectora de la victoria del 24 de septiembre y le entregó públicamente su bastón de general.
24 Septiembre 2012
Producida la batalla, con el triunfo de los patriotas, la gratitud de la población hacia la Virgen de la Merced fue más que visible. La procesión no había podido realizarse ese día por impedirlo el combate. Se organizó semanas después, el 28 de octubre de 1812. En sus "Memorias", José María Paz narraría en detalle aquella ceremonia.
"La devoción de Nuestra Señora de las Mercedes, ya antes muy generalizada, había subido al más alto grado con el suceso del día 24. La concurrencia (a la procesión) era pues muy numerosa, y además, asistió la oficialidad y tropa, sin armas, fuera de la pequeña escolta que es de costumbre. Quiso entonces la casualidad que en esos momentos entrara a la ciudad la división de vanguardia que regresaba de la persecución de Tristán, y el general ordenó que a caballo, llenos de sudor y polvo, como venían, siguiesen en columna detrás de la procesión; con lo que aumentó considerablemente la comitiva, y la solemnidad de aquel acto. No necesitó pintar la compunción y los sentimientos de religiosa piedad que se dejaban traslucir en los semblantes de aquel devoto vecindario, que tantos sustos y peligros había corrido; su piedad era sincera y sus votos eran, sin duda, adeptos a la divinidad".
"Estos sentimientos tomaron mayor intensidad cuando desembocó la procesión al campo de batalla, donde aún no había acabado de borrarse la sangre que lo había enrojecido. Repentinamente, el general deja su puesto, y se dirige solo hacia las andas en donde era conducida la imagen de la advocación que se celebraba. La procesión para; las miradas de todos se dirigen a indagar la causa de esta novedad; todos están pendientes de lo que se propone el general quien, haciendo bajar las andas hasta ponerlas a su nivel, entrega el bastón que llevaba en la mano y lo acomoda, por el cordón, en las de la imagen de Mercedes. Hecho esto, vuelven los conductores a levantar las andas, y la procesión continúa majestuosamente su carrera".
Paz recuerda que "la conmoción fue entonces universal; hay ciertas sensaciones que perderían mucho queriéndolas describir y explicar; al menos yo no me encuentro capaz de ello. Si hubo allí espíritus fuertes que ridiculizaron aquel acto, no se atrevieron a sacar la cabeza".
Belgrano, según también narra Paz, la había hecho reconocer como "generala del Ejército" después de la batalla. Cuando volvió a Tucumán, en 1817, dispuso que a la salida del sol del 24 de setiembre, se hiciera una salva de 20 cañonazos en honor a la Virgen y una formación militar, además de ordenar la asistencia de oficiales y tropa al Tedeum y a la procesión.

 "Sepulcro de los tiranos"
En el parte de acción, Belgrano destacó los actos heroicos ejecutados "hasta por nuestros tambores, y por los paisanos que nunca se habían hallado en acciones de guerra". Comparaba su decisión a los valientes que actuaron en la Reconquista de Buenos Aires. Se detenía a ponderar "el orden, la subordinación y el entusiasmo de los reclutas de infantería, de la quebrada del Volcán, de Jujuy, de la quebrada del Toro y de Salta". Afirmaba que "los hijos de Jujuy y Salta que nos han acompañado y los tucumanos que desde mi llegada a esta ciudad me dieron las demostraciones más positivas de sus esfuerzos y empeño de libertar la patria, comprometiéndose a que Tucumán fuese el sepulcro de la tiranía, han merecido mucho y no hallo cómo elogiarlos: a todos parecía que la mano de Dios les dirigía para llenar sus justos deseos". A su juicio, "desde el último individuo del ejército hasta el de mayor graduación, se han comportado con el mayor honor.

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