La Cámpora le exige al PE que habilite una ley contra torturas

El legislador Salim (PJ) pide la reglamentación de la norma, sancionada el 24 de marzo. El dirigente kirchnerista elaboró dos proyectos de resolución para que el gobernador ordene la creación de una comisión.

EN EL RECINTO. Salim integra el PJ, pero responde a La Cámpora. LA GACETA / FOTO DE ANALíA JARAMILLO
EN EL RECINTO. Salim integra el PJ, pero responde a La Cámpora. LA GACETA / FOTO DE ANALíA JARAMILLO
08 Septiembre 2012
El movimiento kirchnerista La Cámpora cuenta con la bendición de la presidenta, Cristina Fernández. Y los gobernadores que aspiran a ser bien vistos en la Casa Rosada saben que, para sumar puntos, deben mantener una buena relación con la organización ligada al hijo de la mandataria, Máximo Kirchner.

El dirigente camporista Jesús Salim integra el bloque oficialista Tucumán Crece en la Legislatura local. Pero en las últimas semanas, los lazos que lo unen al jefe del PE, José Alperovich, parecen haberse tensado. En especial desde el miércoles, cuando el legislador kirchnerista envió dos proyectos de resolución para instar al gobernador a reglamentar y poner en funcionamiento la ley que crea una Comisión Provincial de Prevención de la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes. Esta norma fue sancionada el 24 de marzo pasado, en una sesión simultánea con el Congreso de la Nación para recordar el golpe de estado de 1976.

Salim, de 35 años, viene de ser concejal en Famaillá. Integró la lista oficial en los comicios provinciales de agosto, y saltó a la Cámara gracias al impulso que le dio La Cámpora. Como secretario provincial del movimiento, se mostró en el acto del 9 de Julio, cuando Cristina presidió los actos por el Día de la Independencia. Comandó a 1.500 militantes K, que gozaron del privilegio de alzar sus banderas frente al escenario. Detrás quedaron casi 35.000 alperovichistas. El gobernador siguió el despliegue de pancartas sentado junto a la Presidenta. Todas las loas camporistas fueron para ella.

Hace tres semanas, Alperovich le dio una muestra de su poder a Salim. El legislador vio morir en la lapicera del mandatario sus ilusiones de que la ley provincial para contrarrestar los prostíbulos llevara el logo de la organización kirchnerista.

Cuando el dirigente de Famaillá presentó su iniciativa, el gobernador lo mandó a llamar a su despacho para decirle que, antes de formular un proyecto de esa naturaleza, debía consultárselo sin intermediarios. Salim entendió el mensaje: en el recinto, votó la ley "prostíbulos cero" que quería Alperovich y desechó la que había elaborado con su equipo.

Aliado inesperado
La ley que dispone la creación de la Comisión Provincial de Prevención de la Tortura fue elaborada por el oficialista Gerónimo Vargas Aignasse, quien no es aliado político de Salim pero encontró en el camporista un respaldo inesperado.

El objetivo de la norma es que un organismo estatal, integrado por representantes de los tres Poderes y por organizaciones civiles, actúe para defender los derechos y garantías de las personas privadas de la libertad; y desarrolle inspecciones e informes periódicos sobre centros de detención, de internación y otras instituciones. En el penúltimo artículo, se establece que el PE reglamentará la ley en menos de 90 días. Pero pasaron cinco meses y medio sin novedades desde Casa de Gobierno. Por eso, Salim presentó dos proyectos de resolución a fin de que el gobernador realice todos los trámites para que el comité comience a funcionar.

En la sesión del 24 de marzo, varios legisladores marcaron con énfasis la importancia de esta comisión. Pero ni el autor del proyecto ni la oposición reclamaron su puesta en marcha. Lo hizo Salim, que suele rendirles cuentas a los camporistas de Buenos Aires sobre lo que sucede en estas tierras. ¿Lo hará con esto también?

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