Cuando llegan a El Siambón, la pasión no se termina

ESPERANDO LA LARGADA. Desde temprano los bikers se apostaron en la zona de San Javier. Allí arrancó la competencia. LA GACETA / ANTONIO FERRONI
ESPERANDO LA LARGADA. Desde temprano los bikers se apostaron en la zona de San Javier. Allí arrancó la competencia. LA GACETA / ANTONIO FERRONI
Por Mariana Apud 20 Agosto 2012
Después de recorrer más de 40 kilómetros con subidas, bajadas, piedras y un colchón de tierra todavía les quedan fuerzas. Claro está, no es la misma energía.

Después de la explosiva largada del Trasmontaña, el ritmo con el que llegan a La Sala entre un pedaleo incesante que se refleja en el rostro con cansancio y el arribo con sonrisas y lágrimas de por medio a El Siambón, nada tiene que ver con el ánimo que portan los bikers cuando pasan el estrecho pasillo formado por los carteles publicitarios que los deposita otra vez en el "mundo real". Se terminó el Trasmontaña. ¿Se terminó? Para nada: ellos lo reviven con relatos que hacen con poco aliento y pausadamente. La energía es poca, pero suficiente como para alcanzar a los cronistas de LA GACETA. "¿Sos del diario?", preguntan. La afirmación le da play a un relato entusiasta. "Te quiero contar nuestra historia: mi amiga se vino a correr con siete puntos en la rodilla", comenta Adriana Ratti mientras señala la pierna de María Laura Giuliani. La platense lesionada agregó: "sin alta médica". ¿Le ponemos un sonido de chicharra marcando peligro? Y... puede ser, pero es el Trasmontaña y dicen que vienen a dejar todo, así que el doctor deberá entender la pasión de ser biker a la que responde Giuliani.

Será que por relatos como estos Juan Sebastián Ghioldi vino a probar lo que le contó un amigo. "Corrí por primera vez", avisa. "Y por primera vez hago una carrera de mountain bike", reveló. Sí, sorprendente y hay más. "Corro en ruta, ni siquiera tengo bicicleta de montaña, así que me tuvieron que prestar una", explicó el rosarino.

Pese a su entrenamiento en otra modalidad sintió el desgaste. La solución ante la sensación de no poder avanzar está en la misma senda y no hace falta dejar de pedalear porque hasta en eso el Trasmontaña impulsa ha llegar a la meta. "Hay momentos en que venís cansado. Ahí es más lindo mirar para arriba que para abajo, porque la vista hacia los paisajes que hay te ayuda", cuenta sonriendo el corredor con rostro de cansado pero feliz. Ya es todo un biker diplomado.

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